3 tipos de sistemas éticos

¿Qué sistemas de ética puede usar para guiar sus elecciones en la vida? Los sistemas éticos generalmente se pueden dividir en tres categorías: ética deontológica, teleológica y basada en la virtud. Las dos primeras se consideran teorías de la moralidad deónticas o basadas en la acción porque se centran por completo en las acciones que realiza una persona.

Cuando las acciones se juzgan moralmente correctas en función de sus consecuencias, tenemos una teoría ética teleológica o consecuencialista. Cuando las acciones se juzgan moralmente correctas en función de qué tan bien se ajustan a un conjunto de deberes, tenemos una teoría ética deontológica, que es común para las religiones teístas.

Mientras que estos dos primeros sistemas se centran en la pregunta «¿Qué debo hacer?», el tercero hace una pregunta completamente diferente: «¿Qué tipo de persona debo ser?» Con esto, tenemos una teoría ética basada en la virtud: no juzga las acciones como correctas o incorrectas, sino el carácter de la persona que realiza las acciones. La persona, a su vez, toma decisiones morales basadas en qué acciones la harían una buena persona.

Deontología y Ética – Sigue las Reglas y Tus Deberes

Los sistemas morales deontológicos se caracterizan principalmente por un enfoque en la adhesión a reglas o deberes morales independientes. Para tomar las decisiones morales correctas, simplemente tienes que entender cuáles son tus deberes morales y qué reglas correctas existen que regulan esos deberes. Cuando cumples con tu deber, te estás comportando moralmente. Cuando no cumples con tu deber, te estás comportando inmoralmente. Se puede ver un sistema moral deontológico en muchas religiones, donde sigues las reglas y deberes que se dice que han sido establecidos por Dios o la iglesia.

Teleología y ética – Consecuencias de sus elecciones

Los sistemas morales teleológicos se caracterizan principalmente por centrarse en las consecuencias que podría tener cualquier acción (por esa razón, a menudo se los denomina sistemas morales consecuencialistas, y aquí se utilizan ambos términos). Para tomar decisiones morales correctas, debe tener cierta comprensión de lo que resultará de sus elecciones. Cuando tomas decisiones que resultan en las consecuencias correctas, entonces estás actuando moralmente; cuando toma decisiones que resultan en consecuencias incorrectas, entonces está actuando inmoralmente. El problema surge al determinar las consecuencias correctas cuando una acción puede producir una variedad de resultados. Además, puede haber una tendencia a adoptar una actitud de que los fines justifican los medios.

Ética de la virtud: desarrollar buenos rasgos de carácter

Las teorías éticas basadas en la virtud ponen mucho menos énfasis en qué reglas deben seguir las personas y, en cambio, se enfocan en ayudar a las personas a desarrollar buenos rasgos de carácter, como la bondad y la generosidad. Estos rasgos de carácter, a su vez, permitirán que una persona tome las decisiones correctas más adelante en la vida. Los teóricos de la virtud también enfatizan la necesidad de que las personas aprendan a romper los malos hábitos de carácter, como la codicia o la ira. Estos se llaman vicios y se interponen en el camino de convertirse en una buena persona.

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