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En un papado para el pueblo, una 'Teología popular'

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27.03.13 | 07:34. Archivado en Teología
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1. La raíz de la crisis de la Iglesia No parece que sea ninguna exageración afirmar que, en las últimas décadas, jamás se había hablado tanto de crisis de la religión y, más en concreto, de crisis en la Iglesia. Pero, en un asunto tan delicado y tan grave como éste, no basta con lamentarse de escándalos y del daño que hacen quienes los cometen. Por supuesto, es importante saber lo que pasa, si es que queremos de verdad ponerle remedio y atajar el mal. Pero, si nos limitamos a eso, el mal no se ataja. Lo que importa de verdad es ir derechamente a la raíz de la crisis. ¿Dónde está el fondo del problema?

La raíz de los males que aquejan a la Iglesia no está en el Vaticano. Ni está en la Curia y en los escándalos que, según dicen, allí han ocurrido. La raíz de la crisis, que sufre la Iglesia, está en la teología que legitima un sistema de organización y de gobierno que, por múltiples motivos, ha tolerado y, de facto, ha permitido que la gestión de las cosas se hayan sucedido de forma que hemos llegado a donde nos encontramos. Por supuesto, sería injusto y falso afirmar que sólo la teología, que se suele enseñar (la que se permite enseñar) en los seminarios y centros de formación religiosa, es la responsable de la crisis que sufre la Iglesia. Una crisis, como la que padecemos, está motivada por múltiples y variadas causas, que aquí no es posible enumerar y, menos aún, analizar. Pero no olvidemos que estoy hablando de la raíz solamente. Y esa raíz, insisto y, a mi manera de ver, está en la teología que vienen aprendiendo quienes se preparan para el sacerdocio en seminarios, centros de estudios superiores o de formación catequética y similares.

Un ejemplo dará alguna luz sobre lo que estoy intentando explicar. Me refiero al fracaso de la asignatura de religión. En España, al menos, la Conferencia Episcopal ha conseguido que en la asignatura de religión se matriculen una notable mayoría de los niños, adolescentes y jóvenes que cursan los estudios previos al acceso a la enseñanza universitaria. Pues bien, lo que llama la atención y no resulta fácil explicar es que la gran mayoría de los chicos y chicas, que asisten durante años a las clases de religión, en cuanto pasan de la adolescencia, se muestran indiferentes ante el hecho religioso, a veces contrarios a él y, en no poco casos, abiertamente ateos y distantes de la Iglesia. A veces, los hombres de Iglesia despachan este problema asegurando que los jóvenes se han viciado, que la secularización y el laicismo los ha pervertido, que los profesores no están a la altura de las circunstancias, que las familias no ayudan, etc, etc. Pues bien, seguramente jamás la Iglesia había tenido tantas facilidades para enseñar la religión, en los planes de enseñanza, como viene teniendo desde hace bastantes años. Los obispos ponen y quitan a los profesores. Los obispos deciden los libros de texto que se admiten y los que no se toleran. Por no hablar de la importante subvención económica y los privilegios fiscales que recibe la Iglesia de los poderes del Estado. Esto supuesto, no hay más remedio que preguntarse, ¿qué falla aquí? ¿No será que los contenidos que se dan en la asignatura de religión no son integrados por los alumnos?

Los estudios más concienzudos, que se han hecho sobre este asunto, han dado como resultado que las chicas y chicos, que asisten a las clases de religión, asimilan (en una notable mayoría) los contenidos que en ella reciben hasta los doce años, con las lógicas e inevitables variables de quienes se adelantan a este fenómeno o quienes lo viven con cierto retraso de tiempo. Pero el fenómeno es constante: en torno a los 12-13 años, una notable mayoría de alumnos corta con lo que oyen en la clase de religión. Lo que en religión se les dice, deja de interesarles. No es que estén en contra de lo que les dice el profesor, excepto en las consabidas excepciones que confirman la regla. No se trata de que estén a favor o en contra. El problema está en que lo de la religión no les interesa, ni les dice prácticamente nada.

Como es lógico, a cualquiera se le ocurre pensar que, si la religión de la escuela no interesa, eso tendrá algo que ver con la teología que está detrás de la religión de la escuela. Porque, a fin de cuentas, el catecismo, el libro de texto, los temas de catequesis, etc, todo eso se estructura y se formula a partir de la teología que se enseña a seminaristas, religiosos y sacerdotes en los centros donde se elabora y se enseña la teología que acepta la Iglesia, que controla la Congregación para la Doctrina de la Fe y que, en cada país, permite la respectiva Conferencia Episcopal. Por eso, entre otras cosas, hay que afrontar una pregunta elemental: ¿qué pasa con la teología en la Iglesia? ¿no estará en los contenidos de esa teología la razón que explica la profunda crisis que sufre nuestra Iglesia?

2. La “Teología Popular”, otra forma de hacer teología

Hay dos formas de hacer teología: 1) La teología “especulativa”. 2) La teología “narrativa”. Esta dos formas de hacer teología están ya presentes en el Nuevo Testamento. El ejemplo más claro de una teología marcadamente especulativa es la teología de San Pablo. Como el ejemplo más destacado de una teología narrativa se encuentra en los evangelios. No se trata de que cada una de estas dos formas de hacer teología sea excluyente de la otra. El problema no está en eso.

Como es lógico, la diferencia más evidente está en que, mientras que la teología especulativa se elabora a base de ideas, doctrinas, verdades, dogmas..., la teología narrativa consiste en relatos que presentan hechos, al menos presuntamente históricos, por más que necesiten la debida hermenéutica, según el “género literario” en el que está redactado cada relato. No se puede leer lo mismo la narración de un milagro que la de una parábola, por poner un ejemplo sencillo.

Pero entre la teología especulativa y la teología narrativa que tenemos en la Iglesia, existen diferencias que son mucho más de fondo. Ante todo, la teología narrativa, al estar constituida por una serie de relatos, tiene obviamente una “estructura histórica”. Mientras que la teología especulativa, al estar elaborada sobre enseñanzas, doctrinas y especulaciones, tiene una “estructura filosófica”. Como advirtió acertadamente Bernhard Welte, en el caso de la teología narrativa (histórica), nos preguntamos “lo que sucede” (o ha sucedido) (was geschah), en tanto que, en el caso de la teología especulativa (filosófica), en lo que nos fijamos es en “lo que es” (was ist). Los verbos “ser” y “suceder” (acontecer) determinan y configuran ambas teologías. Hay personas que preguntan: ¿Jesús es Dios? (teología especulativa). Como hay quienes (menos) que se preguntan: ¿qué sucede donde Dios se hace presente? (teología narrativa). Y es que, como entiende cualquiera, la teología especulativa centra su atención en el “ser”, mientras que la teología narrativa se interesa sobre todo por el “acontecer”. A la teología especulativa le preocupa, más que nada, el “dogma”. A la teología narrativa le interesa sobre todo la “ética” (la conducta, la moral, la forma de vivir).

Ahora bien, con esto llegamos al fondo del problema. La teología narrativa (la de los evangelios), al estar situada en el ámbito de la historia, no tiene más remedio que empezar interesándose por “lo humano”, lo que sucede en la historia, en el espacio y el tiempo. Es, por tanto, una teología que se hace “desde abajo”. Por el contrario, la teología especulativa (la de Pablo), al empezar situándose fuera de la historia, por eso mismo toma como punto de partida “lo divino”, lo que no podemos pensar sino como “lo trascendente”, más allá del espacio y el tiempo, “desde arriba”. Y esto es justamente lo que hizo Pablo, ya que él no conoció al Jesús terreno, sino que empezó su itinerario de creyente y su apostolado desde el Resucitado, el Señor de la Gloria (Rom 1, 4). De ahí que Pablo explica los hechos históricos más fuertes (por ejemplo, la muerte de Jesús), no desde lo que aconteció en Galilea o en Jerusalén, sino desde el estremecedor decreto divino según el cual Dios hizo a Jesús “pecado” (2 Cor 5, 21) y “maldición” (Gal 3, 13) por nuestros pecados y por nuestra salvación. Ya que, según la carta a los hebreos, “sin derramamiento de sangre, no hay perdón” (Heb 9, 22).

El fondo del problema, por tanto, con el que tropezamos en la teología especulativa, está en que, de pronto y para empezar, nos vemos metidos de lleno en un ámbito de realidad que nos trasciende y que, por eso mismo, es para nosotros un conjunto de realidades, de ideas, de problema y posibles soluciones que no entendemos, ni podemos alcanzar a explicar. Sencillamente porque nos trascienden. De ahí que la teología, la religión y la catequesis constituyen un conjunto de saberes que, a la mayoría de la gente, ni le dicen casi nada, ni le interesan, ni le resuelven los problemas que de verdad preocupan a tantos y tantos ciudadanos, sobre todo entre las generaciones jóvenes. Quizá son muchos los que oyen hablar de Dios, de la Religión y de la Iglesia como “elementos extraños a la vida”, que alguien (o algo) pretende introducir en sus vidas aportando nuevas complicaciones, más bien que soluciones, a una vida que ya se ha puesto demasiado complicada.

3. La “Teología Popular”

La propuesta que hace la “Teología Popular” no se limita al intento, casi desesperado, de explicar la teología de siempre, la teología dominante en la Iglesia, tal como quedó estructurada desde los siglos XI y XII. Pretendiendo explicar aquella forma de pensamiento, de hace casi 800 años, en un lenguaje sencillo, popular y al alcance de todo el mundo. Es evidente que todo lo que se haga en ese sentido merece nuestro reconocimiento y nuestro elogio. Pero, tan evidente como eso, es que, si la Teología Popular se limita a simplificar el lenguaje, manteniendo básicamente la misma estructura y los mismos contenidos, con eso no llegaremos muy lejos. Ni de esa forma arreglaremos la mayor parte de los problemas que mucha gente tiene con la Religión y con la Teología. Entonces, ¿qué hacer?

La propuesta de la Teología Popular consiste en optar decididamente por la “teología narrativa”. El evangelio de Juan dice: “A Dios nadie lo ha visto jamás; el Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer” (Jn 1, 18). Esto quiere decir que el Dios trascendente, al que jamás hemos visto ni podemos ver, al que no conocemos ni podemos conocer, se nos ha manifestado en Jesús. En el hombre Jesús, que es el Dios “hecho carne” (Jn 1, 14), es decir, hecho humanidad y, por tanto, al alcance de nuestra limitada condición humana. Por eso Jesús pudo decirle al apóstol Felipe: “el que me ve a mí, está viendo al Padre” (Jn 14, 9). O sea, a Dios lo vemos, lo escuchamos, lo palpamos, en Jesús, en sus forma de vida, en sus costumbres, en lo que le interesaba o agradaba y en lo que no le interesaba y le desagradaba. Es decir, en el gran relato de los evangelios es donde conocemos a Dios, lo que nos dice Dios y lo que quiere Dios.

Pero aquí es importante hacer todavía algunas aclaraciones. Ante todo, conviene tener en cuenta que la Teología Popular no se limita (o no debe limitarse) a explicar cada texto, cada relato, como siempre se ha hecho en las clases de exégesis bíblica. Por supuesto, es importante conocer bien y poder precisar lo que dicen (y lo que no dicen) los textos de los evangelios. Pero con eso no basta. Lo decisivo es aprender cómo Dios se nos “representa” en las narraciones que nos relatan cómo vivió Jesús y cómo quiso Jesús que vivamos los seres humanos. Y lo que se dice de Dios, hay que decirlo igualmente de la fe, de la salvación, de la esperanza... De todo cuanto Dios, en Jesús, nos quiso decir y en él descubrimos.

Esto supuesto, el asunto capital, para la Teología Popular, está en esto: lo que nos presenta la teología narrativa, que encontramos en los evangelios, es el gran relato de un conflicto: el conflicto de Jesús con la Religión establecida en su tiempo y en la cultura de su pueblo. Jesús se enfrentó a los Sumos Sacerdotes, a los Maestros de la Ley, a los Senadores del pueblo, al Templo, a las normas y tradiciones.... Jesús fue un hombre profundamente religioso, como lo demuestra su frecuente e intensa relación con el Padre del Cielo, su intimidad única con el Padre (Mt 11, 27; Lc 10, 22), su insistente oración en la soledad de campos y montañas, la presentación repetida y constante del Padre como ejemplo y modelo de vida (Mt 5, 43-46; Lc 15, 11-32). Pero sabemos, por los relatos evangélicos, que la intensa religiosidad de Jesús fue una “religiosidad alternativa”. Es decir, lo determinante de la religiosidad de Jesús no fue la fiel observancia de los ritos. Para Jesús, más importante que la sumisión a los ritos fue siempre la felicidad de los seres humanos, la dignidad de las personas, la bondad y la cercanía en su relación con todos los que se ven maltratados por la vida o por la sociedad.

Dicho esto, es decisivo caer en la cuenta de la distancia que Jesús mantuvo siempre en su relación con la exacta observancia de los ritos. No olvidemos que “los ritos condensan todo el sistema de signos de una religión” (G. Theissen). De ahí que, en este asunto, hay que afrontar el problema del comportamiento que, con tanta frecuencia, caracteriza a las personas religiosas. ¿En qué consiste este problema? El ámbito primario del comportamiento del “homo religiosus” es el “rito”, no es el “ethos”. Es decir, las personas muy religiosas suelen centrar más su atención y su interés en la exacta observancia de los ritos que en las exigencias que se derivan del Evangelio y que se deben traducir en bondad, respeto, tolerancia y ternura con todos. ¿Por qué esta prioridad del rito sobre el ethos en el homo religiosus? Porque los ritos son acciones que, debido al rigor en la observancia de las normas, constituyen un fin en sí (G. Theissen). Ahora bien, desde el momento en que ocurre eso, el interés del sujeto se centra en la observancia, en las normas básicas que son vinculantes para todos y que constituyen el kosmos, el “orden”, que ofrece seguridad y libera del miedo al kaos, el “desorden”, que se traduce en violencia. Ésta es la razón por la que la Religión es “orden”, en tanto que el Evangelio es “desorden”. Jesús, de hecho, fue condenado y ejecutado como un subversivo y un agitador (Jn 18, 30; 19, 12; Lc 23, 2. 5). He aquí la razón que explica por qué la gente muy religiosa - y no digamos los “profesionales” de la Religión - con frecuencia producimos y reproducimos pautas de conducta de una violencia reprimida que no imaginamos. Una violencia de la que casi nunca somos conscientes. Pero una violencia que llevamos dentro y de la que no tenemos ni idea e incluso ni la sospechamos. El Evangelio es una clave capital de lectura para la toma de conciencia de este fenómeno tan singular como desconcertante.

4. La Teología Popular en tiempos de un papado para el pueblo

La elección del ex-jesuita argentino Jorge Bergoglio (el papa Francisco), para ser sucesor de Benedicto XVI en el papado, ha sido una noticia inesperada, que está dando mucho que hablar y que pensar. Lo que más llama la atención, en el nuevo papa, es su desconcertante sencillez, su bondad, su cercanía a todos y, sobre todo, su insistente preocupación declarada por recuperar una Iglesia pobre, al servicio del pueblo, especialmente de los pueblos más necesitados de la tierra.

Pues bien, en tiempos de un papado para el pueblo, lo más lógico es que tengamos una Iglesia para el pueblo. Y si, efectivamente, esto es así, parece razonable pensar que la teología que mejor podrá justificar y sustentar a una Iglesia así, será una Teología Popular. La teología que nos evoca constantemente el recuerdo de Jesús. El recuerdo que nos impulsa al kaos del Evangelio, la fuerza profética que nos linera del kosmos de la violencia que es, de hecho, una incesante y criminal agresión contra los más débiles de este mundo.

Es verdad y es evidente que, al plantear así la teología y su razón de ser en la Iglesia, nos acosa el miedo a desviarnos de (o perder) la “ortodoxia dogmática”. Por eso parece conveniente terminar esta presentación de la Teología Popular recordando un texto de J. B. Metz: “La fe dogmática o fe confesional es el compromiso con determinadas doctrinas que pueden y deben entenderse como fórmulas rememorativas de una reprimida, indomeñada, subversiva y peligrosa memoria de la humanidad. El criterio de su genuino carácter cristiano es la peligrosidad crítica y liberadora, y al mismo tiempo redentora, con la que actualizan el mensaje recordado, de suerte que “los hombres se asusten de él y, no obstante, sean avasallados por su fuerza” (D. Bonhoeffer). Las profesiones de fe y los dogmas son fórmulas “muertas”, “vacías”, es decir, inadecuadas para la mencionada tarea de salvar la identidad y tradición cristianas en el recuerdo colectivo, cuando los contenidos que traen a la memoria no ponen de manifiesto su peligrosidad -¡ para la sociedad y para la Iglesia! -; cuando esta peligrosidad se difumina bajo el mecanismo de la mediación institucional, y cuando, en consecuencia, las fórmulas sólo sirven para el automantenimiento de la religión que las transmite y para la autorreproducción de una institución eclesial autoritaria que como transmisora pública de la memoria cristiana ya no afronta la peligrosa exigencia de dicha memoria”.

En tiempos de un papado en el que papa da signos evidentes de estar dispuesto a afrontar esta “peligrosa exigencia”, la Teología Popular produce la impresión reconfortante de recuperar su actualidad.

José M. Castillo

Teología Popular (1) La buena noticia de Jesús (Puesta al día)
Edit. Desclée de Brouwer, 2012, 113 pgs.

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"Francisco debe restaurar el pluralismo en la Iglesia"

"Francisco debe restaurar el pluralismo en la Iglesia"

José Manuel Vidal y Jesús Bastante presentan el primer libro sobre el Papa Francisco (Desclée-Rd)

"Francisco. El nuevo Juan XXIII", escrito por José Manuel Vidal y Jesús Bastante (RD/Desclée)

"Francisco debe restaurar el pluralismo en la Iglesia"

"No hace falta ninguna revolución, hace falta que la democratización y la colegialidad se activen"

Redacción, 27 de marzo de 2013 a las 18:49

(Vicente Poveda, dpa).- El nuevo papaFrancisco despierta en José Manuel Vidal y Jesús Bastante esperanzas de cambio en la Iglesia católica similares a las generadas en su día por Juan XXIII, iniciador del Concilio Vaticano II. "Francisco, el nuevo Juan XXIII" es por ello el título del libro que acaban de publicar ambos periodistas españoles, una de las primeras obras sobre el nuevo pontífice argentino.

Vidal y Bastante dirigen religiondigital.com, portal de información religiosa entre cuyos colaboradores se encuentra desde hace ocho años el mismo Jorge Mario Bergloglio. "Podemos presumir de que tuvimos al papa de columnista", afirman en una entrevista con dpa en Madrid. Su libro está prologado por el ex presidente del Congreso de los Diputados José Bono y ha aparecido en Desclée De Brouwer.

dpa: Francisco está dando muchos gestos de sencillez y cercanía. ¿Cuánto hay de natural en ellos y cuánto de pose?

Vidal: "Creo que no tiene pose. Es un tipo absolutamente transparente que se transparenta en esos gestos, y lo que hace es porque le sale del alma, le sale de dentro. Cuando sigue llevando sus zapatos negros o cuando elimina el trono es porque es lo que ha hecho toda la vida."

Bastante: "A mí me gusta mucho su manera de improvisar. En todas sus homilías siempre ha encontrado un hueco para una improvisación muy personal: cita mucho a su abuela, habla de las cosas que ha vivido. A diferencia de papas anteriores, intenta continuar siendo lo que ha sido siempre, un pastor, un obispo que se dedica a su grey."

Vidal: "No sólo improvisa, sino que sintoniza, con gestos y tonos. Estábamos acostumbrados a la linearidad de Benedicto XVI que lo decía todo siempre en el mismo tono monocorde. Francisco subraya, enfatiza, se para, improvisa."

dpa: ¿Qué implicaciones tiene el que sea jesuita?

Vidal: "Muchas. Juan Pablo II se echó en manos de los nuevos movimientos neoconservadores y marginó a todas las congregaciones religiosas. A los jesuitas les nombró incluso un comisario, les tutorizó. Benedicto XVI empezó a recuperar a los jesuitas, pero con Francisco la Compañía de Jesús se convierte en un referente. La tortilla se va a volver. Los nuevos movimientos tendrán que bajar el pistón de su protagonismo en la Iglesia, y las congregaciones se recuperarán, también los dominicos, franciscanos o salesianos. El papa tendrá que situarse en el centro para que tengamos algo de pluralismo. En la Iglesia hasta ahora no había pluralismo."

Bastante: "La clave es que consiga que todos nos sintamos Iglesia. La Iglesia por católica es absolutamente plural, o debe serlo. Todas las realidades son necesarias. La Iglesia no debe estar copada por kikos, legionarios, Comunión y Liberación y demás, y también sería malo que sólo fuera una Iglesia de jesuitas, franciscanos y dominicos."

dpa: ¿Qué otros cambios se necesitan para esa Iglesia "de centro"?

Vidal: "Resituar el péndulo eclesial en el centro significa que hay que resituar la Iglesia también ideológicamente. Hay que volver al Concilio Vaticano II, a explotar y aplicar el Vaticano II. Lo que se hizo en estos últimos 30 años fue involucionar, dar marcha atrás. No hace falta ninguna revolución, ni ningún Vaticano III. Hace falta que la democratización y la colegialidad que se pedían en el Vaticano II se activen, se pongan en marcha, no se congelen como hasta ahora."

Bastante: "Los cardenales han dado una muestra de lo que pueden ser. Son tipos acostumbrados al "ordeno y mando" que han tenido que elegir democráticamente a un señor que además está fuera del aparato curial. Esto debería ser un mensaje para reformar el papel de la curia y que haya un gobierno más participativo. La Iglesia es una estructura muy piramidal y probablemente cueste rebajar esa pirámide, pero si se horizontaliza un poco lo veremos con los nuevos nombramientos y en cómo funciona la nueva estructura curial."

dpa: Francisco habla mucho de los pobres y de una "Iglesia pobre".

Vidal: "La Iglesia tiene que volver a ser menos triunfante y a ser más pobre de verdad. Y eso está previsto también en el Vaticano II. La involución ha sido tremenda en este sentido. Cuando vuelven del concilio, los obispos dejan sus palacios y se van a pisos. También los seminaristas dejan sus grandes seminarios y se van a vivir en medio de la gente. Después hubo una marcha atrás. Creo que una de las cosas que va a hacer y que va a ser muy impactante va a ser la reconfiguración del Banco Vaticano como una banca ética. Hay quien habla incluso de que se estaría planteando seguir viviendo en el Vaticano como referencia, pero dejar de ser jefe de Estado."

Bastante: "De los cardenales que entraron en el cónclave, uno de los pocos que podría llevar a cabo esto es Bergoglio. Cuando era arzobispo de Buenos Aires vivía en un piso al lado de la catedral, de dos habitaciones, compartido con otro sacerdote. Todas las medidas anticrisis que les planteamos a los políticos sería conveniente que nuestros obispos empezaran a tenerlas, que no tuvieran tanto chófer."

dpa: ¿Qué significa tener un primer papa latinoamericano?

Bastante: "Primero reconocer que la Iglesia es universal. En América están viviendo la mitad de los católicos del mundo y hasta ahora no tenían prácticamente peso en la toma de decisiones. Es interesante que sea un papa fuera del juego curial y muy cercano a la sensibilidad de América Latina, tan distinta a la de la vieja Europa. Es muy interesante a la hora de dejar de considerarnos en Europa y en Roma el ombligo del mundo y de la Iglesia, y cambiar mentalidades."

dpa: ¿Y en lo político?

Vidal: "Creo que va a tener una gran influencia geopolítica. Su gran caballo de batalla ha sido siempre la moral social, no la moral religiosa o la conyugal. Sabemos muy bien que no sólo se ha dedicado a ir a hacer caridad a las villas miserias, sino que ha hecho una denuncia profética clarísima incluso ante un gobierno de izquierdas como es el de los Kirchner. Creo que los que están más a la expectativa de cómo va a reaccionar y de los subrayados que va a hacer no es tanto la izquierda argentina o de Venezuela, sino la derecha. Los grandes poderes financieros están preguntándose por dónde va a salir, qué es lo que va a denunciar y poner en evidencia."

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Unos profesores imparten clase. Unos profesores imparten clase.
Créditos: EFE 20/03/2013

La Junta reconocerá los sexenios al personal interino que lo solicite

LA CONSEJERÍA DE EDUCACIÓN ASUME LA INTERPRETACIÓN QUE HACE EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LA UE DE UNA DIRECTIVA

 

La Dirección General de Personal Docente anuncia hoy en el portal destinado al profesorado (PROFEx), una instrucción por la que regula la solicitud del reconocimiento del complemento de formación permanente, conocido como sexenios, al personal interino.El Gobierno de Extremadura indica que para ello será necesario reunir las condiciones establecidas para los funcionarios de carrera, al tiempo que destaca que con esta medida se da respuesta a una "reivindicación histórica" de este colectivo.Así, la directora general de Personal Docente, María de los Ángeles Rivero, detalla que la administración autonómica asume y reconoce esta demanda porque considera que con ello se da cumplimiento a la normativa y a la jurisprudencia que existe tanto a nivel nacional como europeo.

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“Francisco, renueva la Iglesia”

“Francisco, renueva la Iglesia”

 

Como miembros de la Iglesia católica hemos recibido con sorpresa y alegría –y a la vez con moderada expectativa–  el nombramiento del cardenal Bergoglio como obispo de Roma y sucesor de Pedro. Nos ha alegrado la imagen de simplicidad, modestia y afabilidad de su presentación y algunos gestos de complicidad hechos hacia el pueblo que llenaba expectante la Plaza de San Pedro. Nos ha parecido entrever la imagen de un papa pastor, su decidida opción por los pobres –emblemáticamente expresado en el nombre elegido–, la lucha que ha llevado contra la corrupción, la marginación y la pobreza y su testimonio personal de sobria austeridad y sencillez. Deseamos que,  a partir de su ejemplo, estos valores tan evangélicos puedan transmitirse al conjunto de la Iglesia.

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Habemus Papam 1. Al principio, una Iglesia sin Papa Xavier Pikaza, teólogo

Habemus Papam 1. Al principio, una Iglesia sin Papa Xavier Pikaza, teólogo

Xavier Pikaza, teólogo
mar042013

 

El Blog de Xavier Pikaza

Hace diez años, cuando empezaba el declive imparable de Juan Pablo II, José Manuel L. Vidal, director de RD, escribió un libro de fondo sobre el sentido, actualidad y cincustancias del Papado: Habemus Papam: de Juan Pablo II al Papa del Olivo (editorial Foca, Madrid 2003, 448 págs.). El mismo J. M. Vidal podrá retomar, si quiere, aquel argumento, que mantiene todo su valor ahora, pasados diez años, porque las circunstancias siguen y los problemas que allí se detectaban no se han solucionado, sino que han crecido.

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La Iglesia del futuro Óscar A. CAMPANA

La Iglesia del futuro Óscar A. CAMPANA

Óscar A. CAMPANA
mar012013

 

Koinonía

No sé cómo será la Iglesia del futuro. Sólo sé cómo la sueño. Si aún hay un lugar para un sueño histórico-teológico, aquí va uno. Invito a las personas y comunidades que lean estas líneas a soñar conmigo, para que, quizás un día, soñemos todos el mismo sueño.

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De la renuncia de Benedicto XVI al "Habemus Papam"

De la renuncia de Benedicto XVI al "Habemus Papam"

Roma, hora cero: Sede Vacante

El viernes, Sodano convocará a los cardenales al Cónclave más extraño de la historia

Jesús Bastante, 28 de febrero de 2013 a las 20:00

La Guardia Suiza se ha retirado de la residencia papal de Castel Gandolfo. Arranca la Sede Vacante.Tras la renuncia del papaBenedicto XVI, que acaba de materializar, empieza el proceso en varias etapas paraelegir al próximo líder de la Iglesia Católica.

Sede Vacante

A las 20.00 horas, se abrió el periodo llamado sede vacante, es decir de trono vacante, a partir del cual dejan sus funciones todos los jefes de los dicasterios (los ministerios) de la Curia Romana, el gobierno de la Iglesia excepto el camarlengo (Tarcisio Bertone), el penitenciario mayor, Manuel Monteiro de Castro, ex nuncio en España, el cardenal vicario de Roma, monseñor Vallini, y los 189 nuncios repartidos por todo el mundo. El viernes, el Vaticano imprimirá un sello especial que se utilizará durante la sede vacante.

El camarlengo, líder temporal

El camarlengo (administrador de la propiedad y las rentas del Vaticano) será temporalmente el máximo responsable de la Iglesia durante el interregno. El papa Benedicto XVI nombró en el 2007 para ese cargo al número dos del Vaticano, el cardenal italiano Tarcisio Bertone.

Carta para convocar el Cónclave

Angelo Sodano, decano del Colegio Cardenalicio (también llamado «sacro colegio»), enviará el viernes cartas a todos los cardenales (tengan o no derecho a voto) para convocar las llamadas «congregaciones generales», donde se empieza a discutir el nombramiento del nuevo papa.

El anillo del Pescador

El anillo del pescador, un anillo de oro macizo que llevan todos los papas con su nombre grabado en latín y que en la antigüedad servía para sellar documentos, será rajado por el cardenal Bertone cuando empiece la primera reunión de cardenales, lo cual evitará cualquier falsificación. El camarlengo también será el encargado de colocar el anillo en el dedo al nuevo papa.

La fecha del Cónclave

Durante las congregaciones, los cardenales también deciden la fecha del cónclave para elegir al sucesor de Benedicto XVI. La constitución apostólica Universi Dominici Gregis, promulgada el 22 de febrero de 1996 por Juan Pablo II, fijaba un plazo de 15 a 20 días desde la declaración de la sede vacante para el inicio de esa asamblea de purpurados. Pero antes de renunciar, Benedicto XVI publicó un decreto (motu proprio) que permiteanticipar la fecha «si los cardenales están presentes» en Roma.

Participantes y duranción del Cónclave

El cónclave (del latín cum clave «bajo llave») es la reunión a puertas cerradas de 115 cardenales «electores», aunque el número podría variar. En 1970, el papa Pablo VI fijó en 80 años la edad límite para tener derecho a voto. La duración del cónclave no está fijada de antemano.

Sistema de elección

La elección se lleva a cabo en la Capilla Sixtina, dentro del palacio apostólico del Vaticano. Se necesita una mayoría de dos tercios para nombrar al nuevo papa. La votación se hace con papeletas que se ponen dentro de un cáliz.

Humo blanco, humo negro

Durante el cónclave se vota dos veces por la mañana y dos veces por la tarde. Tras cada votación, las papeletas se queman en una estufa especialmente en la Capilla y que tiene salida al exterior. Si no se alcanza un acuerdo, se añaden productos químicos (en la antigüedad era paja húmeda) para que el humo sea negro. Si el resultado es positivo, se queman las papeletas, lo que provoca el humo blanco que anuncia la elección del nuevo papa. En ese momento la gran campana de la Basílica de San Pedro empieza a redoblar.

Dos pregunta para el nuevo Papa

Una vez elegido, el nuevo papa responde a dos preguntas. «¿Acepta su elección canónica como Soberano Pontífice?» y «¿Con que qué nombre quiere ser llamado?». Si responde positivamente a la primera pregunta, el elegido se convierte en papa y arzobispo de Roma. Luego pasa a una habitación anexa, llamada «Sala de las lágrimas» porque muchos pontífices lloraron en ella al tomar conciencia de la importancia del cargo. El nuevo papa se pone entonces una de las tres sotanas blancas (de tallas distintas) preparadas por el sastre oficial del Vaticano.

El «protodiácono» (el cardenal más veterano, actualmente el francés Jean-Louis Tauran) anuncia entonces la noticia desde el balcón de la Basílica de San Pedro, con la fórmula en latín Habemus Papam («tenemos papa»), revela el nombre del nuevo pontífice e imparte la bendición Urbi et orbi («a la ciudad y al mundo»).

(Rd/Agencias)

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Católicas y disenso frente a la renuncia del papa Benedicto XVI

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Católicas y disenso frente a la renuncia del papa Benedicto XVI Actualidad de Redes Cristianas feb 16 2013 Como Católicas celebramos la decisión del Papa Benedicto XVI de seguir los dictámenes de su conciencia y renunciar a su cargo, reconociendo que la edad y su estado de salud ya no le permitían asumirlo convenientemente. Aunque sea poco realista esperar que alguno de los 119 cardenales, que será elegido Papa por sus pares, tenga la voluntad y la capacidad de modificar sensiblemente el rumbo que se le ha dado a la Iglesia católica institucional en los últimos 35 años, aprovechamos la oportunidad del Cónclave que se avecina para reiterar la agenda de cambio que la feligresía católica viene impulsando desde ese gran hito que representó en la historia de nuestra Iglesia el Concilio Vaticano II: - El reconocimiento institucional de que mujeres y varones tienen, gracias al bautizo, la misma dignidad, los mismos derechos y las mismas responsabilidades.

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En la escuela, “Cultura Religiosa” para todos

En la escuela, “Cultura Religiosa” para todos

Coloco la serie completa de 4 artículos sobre la rellgión en la escuela escrito por Rufo González en su blog durante enero y febrero de 2012. Su planteamiento sobre la cultura religiosa en la escuela me ha parecido muy del interés de esta web. 

Es un planteamiento muy próximo al de FEPER, y tengo la impresión de que haría más consenso que el planteamiento vigente actualmente sobre la religión confesional en la escuela. Tengo la impresión de que este planteamiento va ganando adeptos. Son ya varios los artículos recogidos en este apartado de la web de Feper de autores y representantes de grupos diversos que se expresan en el mismo sentido: una asignatura cultural única de las religiones, de las increencias, de los patrimonios culturales y artísticos religiosos.

Infofeper.

En la escuela, "cultura" religiosa para todos (I)

11.01.13 | 19:47. Archivado en Enseñanza de la religión

Es lamentable que, como ha reconocido el ministro Wert, la religión se enseñe en las escuelas “por motivos políticos”. Fruto, por tanto, de un juego de poderes, de unos convenios entre fuerzas políticas, o entre estados (Vaticano y Estados Español). ¿Existe alguna otra asignatura por tales motivos? ¿Se apoyaría Jesús en “esos motivos” para exigir la enseñanza de su Evangelio?

Diversidad de pareceres sobre la enseñanza de la religión
Poca gente defiende hoy la Religión Católica como asignatura obligatoria, sin alternativa, propia de un Estado confesional, controlada por los guardianes de la ortodoxia católica. Desde 1979 a 1990 los alumnos debían elegir entre Religión o Ética. Fue una solución insatisfactoria. Unos y otros desconocían ámbitos fundamentales en la formación cultural ideal. Quienes elegían Ética desconocían aspectos religiosos imprescindibles para comprender muchos hechos históricos y culturales. Los que elegían Religión no estudiaban la ética racional, universal, civil, cimentada en los derechos humanos. Además, la picaresca se encargaba de elegir lo más fácil de aprobar. La LOGSE, solución socialista, obligaba a elegir entre religión y otras actividades de entretenimiento. Había que tener valor para cargar con una asignatura, sin casi valor académico, mientras los compañeros se “entretenían” jovialmente. Una solución lamentable.

La religión, fruto del proceso humanizador
El hecho religioso es una creación cultural humana de primera magnitud. La idea de Dios o Misterio último y radical ha sido buena para la humanidad: le ha dado sentido a la vida, le ha llamado al bien y a la superación constante. Las religiones han inspirado creaciones cooperativas, culturales, artísticas, espirituales, caritativas, etc. Cuando las organizaciones religiosas han sabido mantenerse al servicio de la bondad y progreso humano, la religión ha sido una fuerza y estímulo profundamente humanizadores. Es cierto que el uso político y social la ha pervertido a veces. Se la ha querido imponer contra la libertad de conciencia y utilizar como medio de sumisión a poderes políticos, económicos o religiosos. Así se la ha falseado en su misma esencia. Y más aún, si cabe, el Evangelio de Jesús, el Evangelio de la libertad: todos sois hijos del mismo Padre, todos hermanos, todos iguales en dignidad, todos llamados a vivir en libertad y en amor mutuo. “Entre vosotros, nada de eso”, dice terminantemente Jesús (Lc 22, 26), y “eso” es el dominio, la imposición, la desigual dignidad. Organizaos como queráis, nos viene a decir el Evangelio, con tal que viváis todos en libertad y amor. Suprimir el sufrimiento y dar vida fue el ideal de Jesús. La venganza, el miedo, la condena... son elementos introducidos por nuestra ignorancia y afán posesivo. El “dios” sádico, vengativo, es contrario al Dios Amor, encarnado por Jesús que muere perdonando.

El conocimiento del hecho religioso es parte básica de la formación humana
En la escuela, pues, hay que enseñar religión, como hecho cultural. En España tenemos un problema añadido. La Constitución vigente no excluye la religión en su sentido “confesional”, sino más bien lo contrario. En el artículo 27, 3 se exige a “los poderes públicos garantizar el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”. Es un privilegio de toda Confesión religiosa reconocida legalmente. ¿Cómo se cumple esta garantía? ¿Bastaría una formación cultural religiosa impartida por profesores civiles, legalmente cualificados como conocedores de toda religión, especialmente de las más cercanas a nuestra cultura? Así podría ser si las diversas confesiones renunciaran a sus privilegios particulares. Es claro que en la escuela debe primar la instrucción, el saber. También hay que “formar” en valores universales, racionales, comunes. No está tan claro que haya que adoctrinar en un único sentido, sobre todo cuando la comunidad escolar no comparte totalmente la misma orientación.

La ignorancia obliga a la irreligión
La libertad de conciencia está precisamente para que se ofrezcan los diversos sentidos, y los alumnos elijan en la medida que puedan sus preferencias. ¿Pero cómo van a elegir si no conocen? Sería bueno recordar la carta de Jean Jaurès, líder socialista francés (1859-1914) a su hijo sobre la enseñanza de la religión: “tengo empeño decidido en que tu instrucción y tu educación sean completas, y no lo serían sin un estudio serio de la religión... ¿Quisieras tú, por ignorancia voluntaria, no poder decir una palabra sobre estos asuntos sin exponerte a soltar un disparate?... No es preciso ser un genio para comprender que sólo son verdaderamente libres de no ser cristianos los que tienen facultad para serlo, pues, en caso contrario, la ignorancia les obliga a la irreligión. La cosa es muy clara: la libertad exige la facultad de poder obrar en sentido contrario” (Rev. “Iglesia viva”, nº 219 - 2004, pág. 135-137).

¿Dónde están los profesores adecuados?
Adecuados para explicar de forma neutra, científica, el hecho religioso. Es una carencia, ya secular, de nuestra universidad la Facultad de Ciencias Religiosas. En ella se estudiaría sociología, filosofía, historia, psicología, dogmática, moral, liturgia... de las diversas religiones, especialmente de las más culturalmente nuestras. Hoy no existe un profesorado capaz de unificar todos estos conocimientos, y exponerlos críticamente. Por aquí, creemos, debe empezar la solución de este problema que nos divide a los españoles: crear profesores de Cultura Religiosa para la escuela. Mientras tanto, los actuales profesores de Religión, con la titulación actual, podrían concurrir a unas oposiciones civiles, desligarse de sus Confesiones en cuanto a nombramientos y contratos laborales, y disfrutar de libertad de cátedra propia de toda cultura. Es el respeto que merecen quienes, de hecho, han venido impartiendo esta materia con una orientación cultural desde hace muchos años. Estoy seguro que hoy por hoy son los más preparados para explicar cualquier programa de cultura religiosa. Por supuesto que dependerían ya del Estado tanto en su nombramiento como en su régimen laboral. Con las acreditaciones académicas pertinentes que actualmente tienen de las Facultades universitarias pertinentes. Tendrían que ceder las autoridades eclesiásticas, que, por otra parte, bien que les agrada que sus Universidades tengan efectos civiles.

Enseñar la verdad de cada Religión
Lo fundamental de sus textos fundacionales, las etapas históricas, los diversos códigos éticos, los ritos, la organización, etc. deben ser los contenidos de la asignatura. Se supone la dosificación adecuada para cada ciclo escolar. Sería un modo de conocernos mejor, nos acercaría a una comprensión más humana, rompería los muros de incomprensión que tradicionalmente han separado a los grupos religiosos. Nadie debe tener miedo a la verdad humana. Si una religión –o un aspecto de una religión- no nos humaniza, no nos hermana, no nos sirve para vivir mejor... es señal de que no viene del Misterio que nos ha puesto en esta vida. Sólo alaba al Creador quien cuida a su criatura: “la gloria de Dios es el ser humano viviendo” (Ignacio de Antioquía, + 107).

Cultura ética también para todos
Una asignatura que no tiene por qué ser alternativa a ninguna otra. Esta es claramente común, y para esta materia sí que existen profesores cualificados desde siempre. Para ello están las Facultades de Filosofía, cuya asignatura de Ética es fundamental. Que todos los alumnos reflexionen y estudien sobre los valores, la conducta ideal, verdaderamente humana..., es un deseo de todos. Así lo exigen los derechos y obligaciones. El estudio de la bondad o malicia de nuestras acciones, de costumbres, de instituciones, etc. es un deber que afecta a todos. Aquí hay claro consenso. Respetémoslo.

Rufo González

En la escuela, “Cultura Religiosa” para todos (II)

21.01.13 | 12:39. Archivado en Enseñanza de la religión

Leyendo los “comentarios” de la reflexión anterior sobre la “Religión en la escuela”, se tiene la sensación de que seguimos enquistados en un diálogo de sordos. Desde quien minusvalora lo religioso como “ideologías para incautos” hasta quien cree que quienes opinan de otro modo "dedican más tiempo que los creyente a odiarnos, especialmente a los católicos”. Estos últimos declaran: “ahora en adelante política musulmana, guerra a muerte contra estos maricones de mierda, feministas frustradas... Ateo... Sentimos un odio imposible de reprimir, es lo que habéis sembrado. Cuando queráis guerra la vais a tener. Por cada cura quemado que vosotros decís, 100 rojos empalados. Os vencimos en el 36 y os venceremos ahora”. ¡Vaya formación cristiana! ¡Vaya identificación con el sentir y proceder de Cristo Jesús!

Incluso hay comentarios de “padres creyentes” que reclaman “el Derecho Constitucional “Fundamental” (Título I. Art. 27,3 CE) de educar a nuestros hijos conforme a nuestras ideas y creencias”, y todos los quieren una educación ética universal son “ateos, sociatas, marxistas, leninistas… que quieren hacernos creer que su paraíso es el mejor (olvidándose de los más de cien millones de muertos que en menos de un siglo de historia su ideología ha causado).
Estamos hasta los mismísimos cojo.... de los profes progresociatas-cocos”.

¿Se puede “exigir” en nombre de Jesús a los poderes públicos que eduquen a sus hijos según el Evangelio? Una cosa es la libertad religiosa de los padres para educar, y otra muy distinta la coacción para educar en la escuela común en una determinada ideología, por muy religiosa que sea. Ese nunca fue el proceder de Jesús ni de las primeras comunidades cristianas. Eso lo impusieron los políticos (reyes, nobles...) en complicidad con los dirigentes eclesiales frente al pueblo analfabeto y esclavizado. En esta línea se llegó muy lejos. Hasta llegar a sostener un Papa este disparate: “no consideramos que sean homicidas los que, ardiendo en celo de su Católica Madre contra los excomulgados, resulte que han destrozado algunos de ellos” (Carta del papa Urbano II al obispo Godofredo; Epístola 132. PL 151, 394; ver también en MANSI, XX, 713). “Hasta existe una penosa decretal de Inocencio III que recomienda negar los cuidados y medicinas a un enfermo si no consiente en recibir los sacramentos, aun cuando de ello se siga la muerte” (J. I. González Faus: La autoridad de la verdad. Ed. Sal Terrae, Santander 2006, 2ª ed. p. 41).

El concilio Vaticano II, mirando la vida de Jesús, nos recuerda que nuestro Maestro “dio testimonio de la verdad, pero no quiso imponerla por la fuerza a los que le contradecían, pues su reino no se defiende a golpes, sino que se establece dando testimonio de la verdad y prestándole oído, y crece por el amor con que Cristo, levantado en la cruz, atrae a los hombres a sí mismo... Desde los primeros días de la Iglesia los discípulos de Cristo se esforzaron en convertir a los hombres a la fe de Cristo Señor, no por acción coercitiva ni por métodos indignos del Evangelio, sino, ante todo, por la virtud de la palabra de Dios... Confiando plenamente en la fuerza divina de esta palabra para destruir los poderes enemigos de Dios y llevar a los hombres a la fe y al acatamiento de Cristo...” (DH 11).

El mismo documento reconoce humildemente que “aunque en la vida del pueblo de Dios... se ha dado a veces un comportamiento menos conforme con el espíritu evangélico, e incluso contrario a él, no obstante siempre se mantuvo la doctrina de la Iglesia de que nadie sea forzado a abrazar la fe” (DH 12). Así es de curiosa la Iglesia: nos ha conservado el Evangelio que ella misma no deja, sobre todo en sus dirigentes, de contrariar. Por ello, sin duda, hay que estarle agradecido. Casi siempre ha sido la sociedad civil quien les ha obligado a renunciar a los privilegios y hacerla mirar a su divino Fundador que “efectuó la obra salvadora en pobreza y persecución” (LG 8).
(Seguirá)
Rufo González

En la escuela, “Cultura Religiosa” para todos (III)

27.01.13 | 11:45. Archivado en Enseñanza de la religión

La Religión responde a una necesidad universal: interpretar y comprender la vida

“El analfabetismo religioso dificulta la convivencia en la escuela y en la sociedad”
Comparto el comentario anónimo siguiente: “creo que la religión como asignatura académica tiene mucho que aportar en la formación de los ciudadanos del mundo de hoy. Una información sobre el fenómeno religioso y una aproximación lúcida y crítica hacia el mismo puede ayudar a los sujetos a interpretar mejor el mundo en el que viven y a comprender sus propias vivencias (positivas o negativas, de un signo o de otro) sobre la experiencia religiosa. Privar a las nuevas generaciones de un conocimiento positivo, riguroso y contrastado sobre el tema les hará más susceptibles de sectarismos y fanatismos de todo tipo. Sería lamentable”.

En Francia, país muy laicista, se ha aprobado hace poco tiempo una enmienda en la Asamblea Nacional para que en las escuelas estatales se expliquen “Conocimientos y Referencias sobre el Hecho Religioso y su Historia”. El diputado comunista, Pierre Brard, que presentó la propuesta alegó como justificación “el patente analfabetismo religioso de los jóvenes, una de las causas de nuestras dificultades para la convivencia en la escuela y en la sociedad “.

Hay que afrontar el significado de la pluralidad de religiones
Hoy, más que en otras épocas, la pluralidad de religiones está en la mesa común. Los medios de comunicación nos las han hecho cercanas. Más aún, las migraciones nos han traído muchos y variados creyentes, hoy vecinos nuestros. La “Teología del Pluralismo Religioso” es una materia reciente en las Facultades de Teología. Asignatura cada vez más necesaria, pero hoy poco elaborada. Sin embargo todos, de algún modo, tenemos que practicarla. ¿Pueden los profesores confesionales, católicos o reformados, judíos o musulmanes..., educar de forma neutra, rigurosa y positiva socialmente la vivencia religiosa en las diversas religiones? ¿No lo harían mejor los profesores de Facultades de Teología especializados en Cultura Religiosa Plural? También ellos pueden ser o no ser creyentes, pero “saben”. Y en la escuela “se aprenden y se evalúan” lo que se “sabe”, es decir, los contenidos, los ritos y sus significados, las diversas éticas y normas de funcionamiento. Para “creer y celebrar la fe” se acude a la iglesia, a la mezquita, a la sinagoga, etc. Ahí tienen sus catequistas, educadores, teólogos...

El profesor de “Cultura Religiosa” informa y forma el sentido de la trascendencia
Si el profesor de “Cultura Religiosa” conoce bien lo nuclear de las diversas religiones, puede muy bien informar y formar sobre el sentido de la trascendencia. El ser humano está abierto a indagar y querer siempre más. La inquietud y la limitación que nos acompañan son una llamada a desear y buscar siempre más, sin límites. La diversas ofertas de sentido –eso son la diversas religiones- son las respuestas que las diversas culturas han ido construyendo para alimentar la dimensión trascendente. “Por qué existe algo en vez de nada” era la pregunta radical que Manuel Kant creía ver en la mente humana, imposible de contestar por el camino de la ciencia experimental y racional. Tanto la libertad como el sentido ético de nuestra vida nos inducen a pensar en una respuesta positiva a esa pregunta. “Alguien” puede salirnos al encuentro e iluminar la vida... Las religiones, surgidas en diversas culturas, son las respuestas. Surgidas en torno a unos personajes –Confucio, Buda, Moisés, Jesús, Mahoma...-, han dado y están dando sentido y fuerza de vida a muchísimos seres humanos. Ellas, como toda creación humana, han sido fuente de humanismo y, por desgracia, también de deshumanización. Examinarlas todas, conocer la vida de sus inspiradores, valorar sus logros, analizar sus éticas y ritos, etc. es una tarea imprescindible para optar libremente. El ser humano adulto elegirá la que crea más humana, más razonable, más social, más plena.

El profesor de“Cultura Religiosa” respeta y valora toda opción religiosa
El profesor de“Cultura Religiosa” puede y debe cultivar actitudes de respeto y comprensión hacia todas las religiones como “espacios de salvación”. Está capacitado para ayudar a eliminar de todo creyente las actitudes negativas, como pueden ser la ignorancia de las otras religiones, la condena de otras formas de ver a Dios, el desprecio de diversas formas de dar sentido último a la vida humana. Incluso puede promover el sentido de humanidad abierto a todos, pues todos buscan realizarse en plenitud hasta más allá de la muerte. Aceptar el pluralismo religioso, como caminos por los que el Misterio último se ha comunicado con los seres humanos a través de los siglos, no va contra el Evangelio de Jesús, ni contra la Alianza judía, ni contra el Dios misericordioso del Islam. El “Dios de todos los nombres” puede encontrarse con todos los pueblos y con todos los hombres a través de toda Religión, aunque sea la propia conciencia personal. El Espíritu divino “llena el universo”. “El Espíritu de Dios, que con admirable providencia dirige el curso de los tiempos y renueva la faz de la tierra, está presente a esta evolución” (GS 11; PO 22; GS 26). “Esta evolución" se refiere al orden social y progresivo. Son alusiones admirables del Concilio Vaticano II, expresivas de la fe en la compañía y acción del Espíritu en el esfuerzo humano por cambiar el orden social adverso y hacerlo digno del hombre. Hay mucho bueno en la tierra, en muchos lugares, bajo la guía del Espíritu Santo "que llena el universo y quiere que todas las personas se realicen plenamente".

Los profesores de Religión, en el sistema actual, siempre estarán postergados
Me reafirmo cada vez más en que los profesores de Religión deben ser como los demás: interinos o por oposición, con titulación adecuada, con libertad de cátedra que sólo le obliga a exponer el fruto del saber y la investigación logrados, sujetos a la normativa general de cualquier trabajador. Actualmente, en el claustro de profesores, la situación del profesor de Religión es extraña y discriminatoria: no puede elegir ni ser elegido para los diversos cargos, no tiene seguridad en su trabajo, está expuesto a ser revocado por su ideología subjetiva discrepante con la “recta doctrina y testimonio de vida” del grupo religioso que le nombró (despido ideológico). Todos los demás profesores acreditaron conocimiento y destreza en enseñar mediante la titulación académica debida y la oportuna oposición. El Profesor de Religión está en situación permanente de “censura” de quien le nombra anualmente: la ortodoxia en doctrina y en vida personal y religiosa vigila sus opiniones y comportamiento (asistencia al culto, afiliación sindical y política, ejercicio de la sexualidad, etc.). Aún se arrastra por los tribunales europeos –La Corte Europea de los Derechos Humanos, de Estrasburgo-, el caso de un profesor de Murcia que fue destituido por “hacer público su estado de sacerdote casado, y por respeto a la sensibilidad de algunos padres que podrían sentirse contrariados al conocer la situación del profesor”, al aparecer fotografiado con su familia en un periódico que informaba sobre una reunión del MOCEOP (Movimiento por Celibato Opcional). Jamás este hombre ocultó su estado a los padres del instituto, ni a los compañeros profesores. Nadie se oponía al desempeño de su función, excepto el Obispado, la Ley eclesial que no quiere la visibilidad del sacerdote casado. Pues ahí está la cuestión: no puede ser buen profesor del Religión un sacerdote que se sepa que está casado, ni un casado que se sepa que es sacerdote. ¡Qué evangélico proceder! ¡qué injusticia más hiriente para un profesor en su ámbito! ¡Menos mal que ya no se tiene el poder secular al servicio del religioso! Aún existiría el exilio que fue durante siglos camino forzoso para muchos clérigos. Demos gracias a Dios por este pequeño progreso de la Iglesia. (Puede leerse su caso en la Revista “Tiempo de hablar, tiempo de actuar”, nº 128, pp. 5-11. Albacete 2012. www.moceop.net).

Rufo González

En la escuela, “Cultura Religiosa” para todos (IV)

07.02.13 | 13:23. Archivado en Enseñanza de la religión

Los obispos urgen una materia “alternativa y evaluable” a Religión

Es el único modo de que la Religión confesional tenga la dignidad de “asignatura”. Un obispo lo justifica así: “Si no hay dicha alternativa, se acusa a los padres que eligen la asignatura de Religión de estar estorbando a los demás hijos”. Me parece más justa esta otra razón: de no tener “alternativa concreta y evaluable” se convierte en una carga desigual para los alumnos. Los “religiosos” se ven obligados a tener una asignatura más, con su correspondiente estudio, exámenes, etc. Hay que ser un poco masoquista para cargar innecesariamente con ella, máxime cuando, el que quiere de verdad conocer en profundidad su Religión, puede acudir a su sinagoga, mezquita, iglesia... Toda religión ofrece a sus creyentes información y formación sobre su propia fe en sus instituciones. Eso sí que es un derecho y un deber del grupo religioso. ¿Por qué no lo aprovechan los padres y los hijos?

Por otra parte, la Iglesia achaca el descenso de alumnos de Religión a la existencia de la alternativa “Atención Educativa”: horas no lectivas, dedicadas a actividades recreativas, diálogo con alumnos, estudio, tareas individuales... donde el alumno puede incluso abandonar el centro en la etapa de Bachillerato. La “alternativa concreta y evaluable” igualaría en “carga” a todos y, tal vez, les traiga alumnos de los que sólo buscan aprobar con más facilidad. Ya se sabe que la Religión siempre fue una “María”, los profesores suelen ser “piadosos y compasivos” hasta brindar los aprobados con el mínimo esfuerzo. Aunque sólo sea para que sigan eligiendo lo mismo todos los años.

El interés de los dirigentes religiosos por la escuela
Una comentarista al Blog anterior - Ana 30.01.13 | 21:29- apunta que el interés por la clase de Religión es fundamentalmente económico: “la clase de religión en la escuela aporta un sueldo a los que viven de ella, sin oposiciones públicas, sin concurso de méritos ni de traslados, seleccionados por otro que no es el que paga...¿de qué va esto? La iglesia se interesa por el pluralismo religioso cuando deja de ser mayoritaria”.

Otros piensan que más bien es el proselitismo. El tema religioso no se “vende” en nuestros días. Las convocatorias tienen pobre respuesta. La escuela es un modo fácil, retribuido además, de hacerse presente en la sociedad. Se insta a los padres –sobre todo a los que acuden para cualquier servicio religioso- a que pidan para sus hijos la clase de Religión. Curiosamente muchos de esos padres apenas acuden a la institución religiosa. para nada. Si no les dieran clase en el colegio, ¿cuántos les llevarían a formarse en Religión a sus centros religiosos?

Sin duda que también hay interés cultural y deseos de hacer bien a los alumnos en periodo de formación. Cada Religión quiere aprovechar toda ocasión de darse a conocer, y están convencidos que su Religión es la mejor, la verdadera, la que hace dichosa a la gente. Y, claro, si una sociedad ofrece formar a las personas religiosas en sus propias instituciones civiles, con cargo a los presupuestos del Estado, es normal que acepten y busquen razones para justificarlo. En materia religiosa y moral, dicen, son los padres quienes deciden la educación de los hijos. Hasta les parece una obligación estatal que se pague con los impuestos las clases opcionales de religión que sólo pedirán unos cuantos. Y, para compensar, no tienen reparo en cargar con otra asignatura alternativa a quienes no quieren usar la escuela para formar a sus hijos en su propia religión.

Contradicción: pedir religión a la escuela y rechazarla en su comunidad religiosa
Cada Religión tiene sus “sistemas formativos”, llámese “catequesis”, “catecumenado”, etc. Toda religión tiene sus puertas abiertas a iniciar y profundizar en sus creencias, sus ritos, su moral. Si los padres están tan interesados en educar a sus hijos en sus mismas convicciones, pueden enviarles desde la más tierna edad, acompañarles, comprometerse... Pero la verdad es que la mayoría de los padres pasan de la religión, les llevan casi forzados a la catequesis, les procuran la primera y, para muchos, última Comunión. No sé de otras religiones, pero los católicos en nuestra España tienen muy poco interés por formarse en su Religión. Basta conocer los pocos grupos de formación, exceptuada las catequesis de Comunión. En la mayoría de las parroquias no existen grupos de adolescentes, jóvenes, adultos... que estudien y celebren la vida según su fe. Y, aquellas que los tienen, están integrados por una minoría ínfima. ¿Tiene sentido este proceder: pedir Religión en la escuela, y, no sólo no pedirla, sino rehuir la oferta que le hacen en la propia institución religiosa?

El actual sistema no es de recibo en democracia
Los profesores actuales –hoy por hoy quizá los mejor preparados en general- están en una situación indigna y humillante en los centros de enseñanza. Los demás profesores tienen transparencia en su funcionamiento y condiciones laborales, conocen sus baremos para participar en concursos de traslados, pueden defender sus derechos ante la administración, pueden elegir y ser elegidos para los diversos cargos en sus centros. “Nos dejan al margen y tratan la asignación del puesto y los horarios con los representantes de los obispados —explica el presidente de la asociación de Profesores de Religión — y las cosas nos van mal; no es competencia de la Iglesia tratar nuestras relaciones laborales...”.

Sinceramente creo que la asignatura de Religión sólo tiene encaje digno y justo como “cultura” para todos los alumnos. Pienso que tienen razón unos “padres creyentes” que en un comentario me dicen: “si los creyentes no pueden tener un mini espacio de hora y media semanal que respete y transmita la importancia del hecho religiosos en la historia, arte, filosofía, literatura, derecho, costumbres, etc. para nuestros hijos e hijas, la Escuela Pública no es nuestra escuela (no es una escuela de tod@s para tod@s) aunque se financie con nuestros impuestos tanto como con los suyos”. Únicamente añadiría que este derecho a “respetar y transmitir... el hecho religioso” es un derecho de toda persona. Comparto que “la formación religiosa y moral, como la artística, ética, lingüística, etc., contribuye al crecimiento y maduración de la personalidad de los alumnos”. Por tanto, los poderes públicos deberán procurarla para todos. Pero dada en unas condiciones de “dignidad escolar”, que hoy no tiene.

Sólo desligándola de las Organizaciones religiosas concretas puede acoplarse adecuadamente en la Escuela. Sólo con profesores titulados universitarios en Ciencias Religiosas, que hayan ganado su plaza en una oposición, en igualdad académica con el resto de asignaturas y profesores. Deberían los mismos dirigentes religiosos, con altitud de miras, buscar esta formación común que hace bien a todo ser humano. Lo importante es que la gente “sepa”, conozca críticamente la “cultura religiosa”. Quien se sienta llamado a vivirla ya buscará la opción más conveniente. Utilizar la escuela como campo de proselitismo, sembrando división, desequilibrando la formación –unos no sepan nada de religión, otros sólo conociendo la “suya”, unos estudiando la ética de todos, otros sólo “su moral” que muchas veces contradice la ética humana- no me parece nada ético. Me asalta la duda si los dirigentes religiosos –son los que más exigen, los que pactan con los políticos- quieren el bien de los alumnos o el bien de “su religión”, de su institución. Antes que cualquier religión, creo, está el ser humano, que necesita conocimiento, verdad, y capacidad para elegir lo que considere mejor.

Resumiendo
La religión es cultura, ayuda a buscar sentido a la vida, induce a cultivar la conciencia moral, puede ser un factor de progreso humano, etc. Por ello debe impartirse a todos, como "cultura". Pero esto exige organizarlo al margen de las "Instituciones" religiosas. Profesores con oposiciones y los mismos derechos y deberes. Mientras sean nombrados por sus respectivas "instituciones", a dedo, sujetos a despidos "ideológicos", sin gozar de derechos laborales, etc. la asignatura de Religión no tendrá la dignidad que merece. Eso del "derecho de los padres" es sospechoso. Son los hijos los que tienen derecho a ser cultos y prepararse para poder decidir. Si un padre no quiere "historia" para su hijo, ¿se le va a respetar? Si quiere que sepa "espeleología", ¿se le va a respetar? ¡Qué bien le viene a la Iglesia apoyarse, cuando le interesa, en los padres para seguir dominando!
Todos deben conocer el hecho religioso, y la ética, dos materias distintas. Al margen de las instituciones religiosas.

Rufo González

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