"Cuidar la vida. Cuestiones bioéticas" DESTACADO destacado

"Cuidar la vida", primer libro de Masiá en la colección RD-Herder

El libro se presentará este jueves, a las 19 horas, en el Colegio Mayor Chaminade de Madrid

"Cuidar la vida. Cuestiones bioéticas", primer libro de Juan Masiá en la colección Religión Digital-Herder

"Nunca antes la vida se había encontrado tan amenazada como hoy en día"

"Cuidar la vida. Cuestiones bioéticas", deJuan Masiá, sj.,  es el primer título de la nueva colección de libros que lanzan el principal portal de información socio-religiosa en castellano, Religión Digital y la prestigiosaHerder Editorial, referente en filosofía y religión. El libro se presentará este jueves 20 de septiembre, a las 19 horas, en el Colegio Mayor Chaminade (Paseo Juan XXIII, 9 de Madrid, Metro Metropolitano).

Se trata de una colección divulgativa, pero con rigor, en la que se abordarán todos los temas relacionados con la teología, el diálogo fe y sociedad y los actuales signos de los tiempos con autores de primer nivel.

El primer título de esta colección en palabras de su autor, uno de los mayores expertos mundiales en bioética, Juan Masiá S.J.: "El tema de la bioética es, dicho en dos palabras, cuidar la vida. Nunca hemos tenido tantas posibilidades de cuidarla como en la actualidad, referente a aspectos relacionados con multitud de factores: higiene, sanidad, ginecología, pediatría, geriatría, trasplantes, paliativos, transgénicos... Pero nunca antes la vida se había encontrado tan amenazada como hoy en día: guerras, violencias, reparto injusto de los bienes, abusos de la tecnología, destrucción del entorno... En la actualidad podemos cuidar la vida más y mejor, pero también podemos destruirla con mayor facilidad".

Según Masiá, "en el encuentro de éticas laicas y perspectivas religiosas, las posturas teológicas han de renunciar al dogmatismo y al monopolio de la moral. En el interior de las éticas teológicas, hay que hacer posible la discrepancia sin disidencia frente a las instancias magisteriales y la crítica de la tradición con fidelidad creativa".

El autor
Juan Masiá Clavel, jesuita residente 40 años en Japón, profesor de Antropología y Bioética en las Universidades Sophia (Tokyo, 1970-1989) y Comillas (Madrid, 1989-1998), ex-Director de la Cátedra de Bioética de la U.P. Comillas (2004-2006), es actualmente investigador del Instituto Interreligioso para la Paz (WCRP, Tokyo) y profesor de Ética en las universidades de Bunkyo, Sophia y Santa Catalina (Japón).
Ha publicado en japonés, entre otras, las obras siguientes: Temas de Bioética, Teología de la liberación, Anatomía de la moral. Entre sus publicaciones en español: El animal vulnerable (1997), Bioética y Antropología (1998), Moral de interrogaciones (2000), Tertulias de Bioética (2005), Bioética y Religión (2007), Vivir en la frontera (2009).

Extractos

Bioética
"Bioética es una ética de la gestión responsable de la vida humana en el marco de los rápidos avances biomédicos, hay que replantear los límites de lo terapéutico o las fronteras entre terapia e investigación".

Ciencia y fe
"Ciencia y fe se hallan emparentadas. La ciencia es hija de «doña Interrogación». La fe es hija de «doña Escucha». Las madres se asemejan, con herencia genética de audacia y decisión, en incertidumbre. La interrogación científica crea hipótesis, confiando en los descubrimientos. La escucha fiduciaria se atreve a esperar que se desvelen revelaciones. Ambas son capaces de buscar, cuestionar y cambiar de parecer ante la presencia de nuevos datos, sin dejarse contagiar por el sín¬drome del miedo al relativismo. Pero las ideologías, ya sea con máscara de ciencia o de fe, ni dudan ni inquieren: se aferran a certezas engañosas, anhelando seguridades. Pseudociencia y pseudoreligión son el uniforme de fanatismos dogmáticos".

¿Bebé-medicamento o bebé-esperanza?
"Cuando se anunció en los medios que una familia buscaba, mediante selección genética, un hijo que salvase como donante la patología de su hermano enfermo, me alegré ante «una criatura que nace dando vida» y propuse no hablar de selección, sino de solidaridad genética. Me desagrada que se llame «bebé-medicamento» a la cria-tura procreada así. Hay calificativos mejores: «bebé-esperanza», «vida que nace dando vida», «criatura esperanzadora y solidaria», etc. «Bebé-medicamento», nombre por desgracia arraigado en titulares, proviene de las quejas de un portavoz episcopal, para quien esa criatura representa un medio o medicamento y no una persona. Pero ese recién nacido no es cosa, sino persona; no es medicamento, sino hermano solidario, donante de vida al hermano y alegría para su padre y madre, que con amor lo procrearon".

Jugando a ser Dios
"Muy manida es la expresión Playing God, «jugar a ser dioses o aprendices de brujo», tanto para promocionar ese juego como para criticarlo. Habría que decir, con más optimismo científico y filosófico, que es misión conferida al ser humano por el mismo Dios el jugar el papel creador, con tal de que lo haga responsablemente. Si la manipulación biológica desembocase en la aparición de nuevas formas de vida en el laboratorio, no sería sino un resultado más de la creatividad puesta por el creador en las criaturas. Dios ha creado criaturas creadoras que cooperan en la creación, dice la teología renovada más reciente".

Acoger el proceso prenatal
"Lo leímos en un boletín parroquial, que se quejaba así: «Fabricar niños en el laboratorio es impropio de la dignidad humana, porque se trata de un acto de producción. Los niños no se deben producir, hay que procrearlos». Lo afirmaba un teólogo, vocero oficial de un episcopado, conocido en los medios por sus frecuentes intervenciones pesimistas y condenatorias. Habrá que corregir su texto, si aspira a un aprobado en ética. Porque la fecundación médicamente asistida es auténtica procreación, es decir, cooperación a la obra creadora: la nueva criatura viene al mundo mediante un proceso en el que es engendrada, gestada y alumbrada. Sus progenitores, su familia y la sociedad más cercana acogen esa nueva vida acompañando el proceso de su nacimiento".

Aborto
"En situaciones límite, el aborto conlleva serios conflictos morales. Pero no deberían formularse como colisión de derechos entre madre y feto, sino como conflicto de deberes en el interior de la conciencia de quienes quieren (incluida la madre) proteger ambas vidas, la de madre y la del feto. En los casos trágicos no hay soluciones prefabricadas. Se requiere flexibilidad para no condenar ninguna de las diversas posturas adoptadas en esas situaciones por diversas personas. Las campañas de mal gusto -por ambos extremos, pro abortistas y antiabortistas- impiden el debate ecuánime. Ni las religiones deberían enarbolar banderas de excomunión, ni las presuntas posturas defensoras de la mujer deberían jugar demagógicamente con la apelación a derechos ilimitados de esta para decidir sobre su cuerpo en supuesta colisión con la exigencia de respeto por parte del feto. El aconsejamiento moral o religioso, así como el psicológico, cumplen su papel de acompañar a las personas en sus tomas de decisión, pero sin decidir en su lugar ni condenarlas".

Situaciones terminales
"Lo principal en situaciones terminales no es trazar una línea para decidir si se pone un calmante, o si se retira la prolongación artificial de la vida biológica. Lo decisivo es cómo humanizar el proceso de morir. Lo deshumaniza la prolongación inútil de la agonía con recursos tecnológicos exagerados, así como el no aliviar el dolor, paliar o sedar, por miedo a ser acusados de acelerar la muerte. Se hace así difícil asumir la propia muerte y acompañar a quienes mueren".

RD/Herder, 17 de septiembre de 2012 a las 09:36