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Ante la pederastia clerical, breve decálogo X. Pikaza

Ante la pederastia clerical, breve decálogo X. Pikaza

Ante la pederastia clerical, breve decálogo

Desde hace algunos años vuelve regularmente a de prensa (y por desgracia a la vida), el tema de la pederastia,especialmente en su vertiente clerical, aunque son infinitamente más los casos ocultos que los desvelados.

En este momento está en primera plana el asunto de una presunta “mafia” de pederastas curas de Granada (España), sacudiendo la conciencia clara o "farisea" de millones de personas. Es bueno que así sea, si sirve para orientar a la Iglesia y para "curar" (de formas distintas) no sólo a las víctimas, sino a los posibles pederastas.

El tema en general es muy complejo y no tengo gran autoridad para abordarlo, pues no soy médico, educador, psicólogo o juez…. Pero lo he vivido de cerca, desde hace mucho tiempo, he conocido muchos casos, y eso me permite opinar con libertad, desde una perspectiva cristiana (humana).

El problema nos sitúa en la raíces de la conflictividad afectiva de hombres y mujeres, mayores y niños, y nadie tiene las claves para resolverlo, aunque muchos piensan que, al fin, en esta sociedad, es insoluble. No se puede solucionar, pues forma parte de la trama de la vida… pero puede encauzarse quizá un poco mejor, y así pienso hacerlo en las reflexiones que siguen, abriendo caminos de cambio para la sociedad (y de un modo más concreto) para la misma Iglesia, en línea de humanidad, que es la línea de la Iglesia, para bien de los niños y de todos los hombres y mujeres.

1. Pederastia, un tema humano

La pederastia se inscribe en el proceso de educación y maduración afectiva y sexual de los niños. En un momento dado, algunos educadores (del entorno familiar o social) en vez de acompañarles y guiarles en respeto, gozo y libertad, hasta que ellos puedan elegir y recorrer personalmente su opción afectiva, tienden a aprovecharse de ellos, para encontrar placer o ejercer su poder.

Algún tipo de pederastia se ha dado y seguirá dándose siempre en el contexto familiar y educativo, recibiendo valoraciones distintas en las diversas sociedades, desde los sistemas tribales antiguos, pasando por las culturas clásicas (Grecia. la India…) hasta la actualidad. En algunos contextos culturales un tipo de pederastia se sigue considerando legal e incluso se admite el matrimonio con menores.

2. Perversión suprema. Dos tipos de pederastia

Está por un lado la pederastia “casual”, por así decirlo, mucho más frecuente de lo que se dice, en contextos de cercanía afectiva, especialmente familiar. Un tanto por ciento bastante elevado de niños y niñas han sido objeto de miradas y “tocamientos”, que a veces se “resuelven” con la edad, pero que otras veces causan en ellos grandes traumas, como saben bien los expertos (amigos y educadores, psicólogos y médicos etc.). Muchas veces, este tipo de pederastia casual no necesita resolverse en los tribunales, sino que se resuelve (y sufre) con la misma vida, aunque en otros casos debe llevarse ante el juez.

Está por otra parte la pederastia organizada en forma de “trata de niños y niñas”, desde el llamado “turismo sexual” (para conseguir por dinero el “trato” con menores, hasta la prostitución infantil y el utilizamiento organizado de niños y niños. En este caso se sitúan las “mafias” que actúan a veces por dinero, otras por simple “placer”, de forma duradera. En esta línea se pueden situar los casos de “aprovechamiento” continuo de niños y niñas. Ésta es una de las grandes lacras de nuestra sociedad. Aquí debe acudirse siempre al juez.

3. Iglesia, un lugar sagrado (y peligroso) para niños

La iglesia cristiana puede y debe concebirse como espacio de maduración en el amor, en libertad. Por eso, en ella cobra un sentido especial el “amor” a los niños, entendido en forma de respeto y de acompañamiento en el proceso de la educación personal, familiar, afectiva. En esta línea se (nos) sitúa de un modo especial evangelio de Marcos (y de Mateo) que presentan el “escándalo de niños” (es decir, la utilización sexual o humana de menores) como el mayor de todos los pecados: “Más le valdría atarse a una piedra de molino y tirarse al mar que hacer daño a los niños”.

Pero la misma cercanía afectiva que ofrecen los grupos de Iglesia (y otros grupos semejantes: ciertos centros educativos, escuelas deportivas etc.) puede convertirse en espacio de alto riesgo, si es que los “educadores cristianos” pierden su norte (no son hombres y mujeres de madurez afectiva) y buscan en los niños una satisfacción sexual compensatoria. Siempre se ha sabido que lo más alto puede convertirse en lo más bajo, pasando del “creo en Dios Padre” a la “resurrección de la carne” en un lugar equivocado.

4. Pederastia clerical. Una situación de riesgo

La iglesia debería ser (y en gran parte ha sido y sigue siendo) un espacio ejemplar de acogida, educación y maduración de los niños. Así lo muestra la inmensa labor de miles de religiosas y religiosos que han entregado su vida a la educación de los niños, en libertad y respeto. Pero en ciertos sectores de Iglesia, un tipo de celibato ministerial (o de autoridad), impuesto de un modo apresurado (para captar vocaciones de grupo) y vivido en contextos “sacralizados” (con poca libertad y madurez) ha podido servir de “caldo de cultivo” para un tipo de “tendencia a la pederastia compensativa” (ante otras carencias afectivas).

Con seguridad, esta pederastia clerical sacralizada no es mayor que la que se da en otros contextos de familia y escuela, o en centros educativos y organizaciones sociales de diverso tipo, pero presenta una mayor gravedad por el hecho de que se produce en un ambiente sacralizado donde el educador clérigo ejerce una autoridad espiritual sobre los menores (y se aprovecha de su dignidad) para utilizarles sexualmente, de un modo más o menos claro. Siempre se ha dado la mirada especial al más “guapito/a”, algún tipo de preferencia (¡y es normal!), pero si ese gesto sale del cauce normal de la vida puede convertirse en fuente de satisfacción sexual sustitutoria (enfermiza, y a veces criminal).

5. Justicia social (y cristiana), el derecho del niño

Pues bien, en este contexto se ha dado un cambio fundamental que (para sonrojo de los eclesiásticos) ha comenzado en la sociedad civil antes que en la Iglesia: Desde hace unos decenios (y especialmente en los últimos años) la justicia de los países occidentales está condenando severamente la pederastia. Se ha dado aquí un salto cualitativo, algo que antes (y en otros países todavía) resultaba impensable: La sociedad civil ha tomado a su cargo la defensa de la libertad y de la autonomía “afectiva” de los niños.

Este cambio (el descubrimiento y protección de los derechos personales, afectivos y sexuales de los niños) constituye un elemento clave en el despliegue de la humanidad. La sociedad civil se siente capaz de proteger a los niños, por encima incluso de su mismos entornos familiares y sociales (donde ellos vivían antes). Pues bien, en este campo, eso es absolutamente normal (y necesario) que la Iglesia acepte en este campo el veredicto y control de la sociedad civil, sin privilegios clericales,

6. Estamos en un tiempo bueno. Contra la “omertá” clerical

Ha existido desde antiguo una pederastia de ese tipo, envuelta en gestos de secreto sagrado y mantenida oculta por la “omertá” típica de todos los grupos cerrados (desde la mafia siciliana hasta una gran iglesia). Estos problemas se resolvían en silencio, dentro de la propia iglesia (o familia), conforme a una larga tradición, que tenía sus valores, pero también sus grandes (mayores) riesgos; han sido miles y miles de hombres y mujeres los que han sufrido en la Iglesia (y más en otros grupos sociales) un tipo de presión afectiva, sexual y personal de este tipo.

Pues bien, nos hallamos en un tiempo bueno, propiciado por la nueva libertad social, y por la misma actitud de la Iglesia Católica que quiere abrirse y mostrar sus problemas, sin miedo ante el mundo, por el cambio de actitud del Papa Benedicto y más por el de Francisco. Está terminando la omertá clerical, está es una de las mejores noticias que hemos escuchados en los últimos decenios en un campo eclesiástico. No es que ahora haya más casos de pederastia, posiblemente hay muchos menos, pero se conocen, ye es muy bueno que se conozcan, para que así sepamos lo que somos y podamos plantear de mejor manera nuestras experiencias, caminos y metas.

7. Un tema “social”. No sólo “castigar”, sino reeducar (también) al pederasta

La justicia social (cf. Constitución Española 25, 2) tiene como fin no sólo el “corregir” (castigar) a los infractores (y proteger a los niños sometidos al abuso sexual de los mayores), sino abrir a los mismos pederastas un camino de “corrección” (de re-educación, re-socialización). No se trata sólo de castigar, sino especialmente de ofrecer espacio de maduración distinta, empezando quizá por la cárcel (¡qué utopía!), para centrarse sobre todo en el cambio social.

El problema de la pederastia no se resuelve sólo con el miedo al castigo, ni con la “cárcel que debe reeducar”, sino con el establecimiento de una sociedad madura y sana en el campo social y afectivo. Como decimos, la sociedad no debe ocuparse sólo de defender al niño jurídicamente al niño (cosa necesaria), sino también de educar y ofrecer espacio de cambio para el pederasta, haciendo posible el surgimiento de una sociedad donde los adultos puedan desplegar en libertad su opción sexual, sin descargarla (de forma enfermiza o “voluntaria” y criminal) sobre los niños.

8. Una iglesia para niños, pero también para “pederastas” (para su perdón y “conversión”)

Conforme a lo anterior, la iglesia debe abrir espacio de educación en madurez y libertad para los niños; esto es lo más importante, ofrecer espacio sociales de madurez en el amor, sin imposiciones, ni magias estructurales, sin normas que se impongan sobre individuos y grupos. Por eso, ella no puede condenar sin más al pederasta, sino ofrecerle también espacios, estímulos y caminos para una educación en el amor y libertad (y para el surgimiento de una sociedad sin pederastas).

También el pederasta merece un respeto y una atención. No podemos hacerle chivo expiatorio de todos nuestros males, como ahora tiende a decirse en ciertos círculos de Iglesia. (He oído decir a un jerarca muy alto de la iglesia hispana que hay que arrancar a los pederastas y expulsarlos de la iglesia, como manzanas podridas…). Ciertamente, los pederastas clericales han de ser juzgados sin más por las leyes sociales, pero ellos siguen siendo “hijos queridos” de la Iglesia, que (en muchos casos) tiene la responsabilidad real (¡no la culpa!) de lo que ellos son, pues les ha hecho vivir (hasta ahora) en un ambiente que parecía propicio para cierto tipo de pederastia. En esa línea, muchos pederastas clericales son producto de un tipo de iglesia, y no se les puede condenar sin que la Iglesia haga “penitencia” (y abra un camino de conversión) con ellos.

9. Un cambio de iglesia (más allá de un celibato)

Creo (y sé por experiencia) que el celibato temporal o para siempre es un “don” evangélico, si evangélicamente se vive. Creo, además, que el celibato ofrece unos cauces de autonomía y responsabilidad fuerte en la entrega por el Reino de Jesús. Pero vivido en ambientes de poder (¡sólo el célibe puede…!) y desarrollado en espacios de afectividad “cerrada” ha podido convertirse en caldo de cultivo de un tipo de pederastia (vinculada sobre todo con un tipo de homosexualidad entendida como pecado).

Por eso es necesario un cambio fuerte en la vida de la Iglesia, más allá de pequeños maquillajes de imagen, de simples cambios de cosmética propagandística. Se trata de volver al Evangelio, a la raíz de la vida humana, en libertad y autonomía, destacando la madurez de las personas (con opciones afectivas básicamente estables). Por eso me alegro de “presunto” crimen del “clan” de Granada, si sirve para replantear algunos temas básicos del celibato y del “poder” eclesial y si, al mismo tiempo, sirve para que los pederastas puedan encontrar, al fin, si es que lo han sido, un camino de madurez humana, no como “manzanas podridas”, sino como pecadores (culpables) arrepentidos y transformados (es decir, como cristianos de primera).

10. Un tema para la Congregación de la Doctrina de la Fe.

Éste es finalmente un problema que me viene impactando hace ya tiempo. Los mayores de edad, dedicados a la teología, con cierta libertad, amor y riesgo, hemos sentido en la nuca la mano fría de esta Congregación, que nos ha vigilado (y a veces perseguido) por la forma de entender la Encarnación del Logos, la Personalidad el Espíritu Santo o el sentido biológico de la maternidad divina de María… Pues bien, los años altos y “gloriosos” de esta Congregación han pasado, y ahora ella se ocupa de temas “bajos” de pederastia clerical, considerada como tema de fe.

Tengo mis grandes dudas sobre la efectividad de este cambio. No sé si los clérigos de la Doctrina de la Fe de “Pedro” son los mejor preparados para entender, vigilar, castigar y “convertir” a los que tienen problemas de “petrina”. Pero ahí están. No sé si han caído o han subido en el escalafón vaticano… Pero es evidente que han cambiado. Les deseo un buen trabajo. Quizá vuelva a hablar de ellos otro día, si el tema lo merece.

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El Psicólogo de Nazaret -Novela

El Psicólogo de Nazaret -Novela

Dicen que las cosas buenas hay que compartirlas, por ello con gran entusiasmo 
nos gustaría presentarte un libro muy especial titulado "El psicólogo de Nazaret" 
(<         http://www.elpsicologodenazaret.com/> ) de Antonio Gargallo Gil y publicada por la editorial Didacbook 
(<        http://www.didacbook.com/> ). 

Es una novela para chicos de Secundaria y Bachillerato y adultos (los propios 
padres), que está haciendo un gran bien, por ello te escribo para que al 
menos puedas conocerla y, si es de tu interés, que sepas que puedes conseguirla 
llamándo al tfno: 606 124 000.

 Te dejo con el book trailer y ojalá la puedas disfrutar tanto como nosotros mismos lo hemos hecho: http://vimeo.com/60994291 

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Luces y sombras de Juan Pablo II- Fernando A.Bermúdez

Luces y sombras de Juan Pablo II- Fernando A.Bermúdez

Enviado a la página web de Redes Cristianas

Juan Pablo II ha sido uno de los hombres más carismáticos y populares de los últimos tiempos. Su ministerio al frente de la Iglesia católica ha sido uno de los más largos de la historia de la misma Iglesia. Tal vez a eso sea debida su fuerte incidencia en la vida eclesial y social.
Fue un hombre coherente consigo mismo y sus principios religiosos. Un auténtico creyente. Su sentido de la justicia le llevó a la defensa de los derechos humanos y de la justicia social por donde quiera que peregrinó.
Sus encíclicas “Centesimus Annus”, “Laborem Exercens”, “Solicitudo Rei Socialis”… han marcado línea en la Doctrina Social de la Iglesia en defensa de la justicia y del bien común.

Denunció en diversas ocasiones la carrera armamentista y la política materialista del capitalismo neoliberal, calificándolo de “salvaje”. Tomó una actitud valiente frente a la paz del mundo. Se opuso firmemente a la invasión de Irak por parte de Estados Unidos y sus aliados (Blair y Aznar), considerándola como una inmoralidad histórica.

Realizó 104 viajes a 29 países diferentes. Es llamado el “Papa viajero”. Fue un gran comunicador. Tuvo un gran don de gentes.
Tuvo el coraje de visitar en la cárcel a Alí Agca, quien intentara asesinarle. Le dio un abrazo y le perdonó.
Vivió su enfermedad y ancianidad sin miedo al dolor ni a la muerte, asociándose a la pasión de Cristo.
Sin embargo, durante su pontificado la Iglesia católica ha sufrido una cuantiosa sangría de fieles debido a la corrupción que se generó dentro de la Curia romana y altos dignatarios de la Iglesia. Multitud de católicos se han pasado a las sectas protestantes, sobre todo en América Latina. Y grandes contingentes de hombres y mujeres, especialmente jóvenes, que fueron católicos han dejado de creer en la Iglesia. El islán ha crecido notablemente durante los 44 años de pontificado de Juan Pablo II y Benedicto XVI, siendo ya la religión más numerosa del planeta.

Los valores positivos que, sin duda tenía Juan Pablo II, han quedado ensombrecidos porque:
*Encubrió a innumerables clérigos pederastas. Muchos obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos enviaron cartas al Papa Juan Pablo II o le entregaron personalmente información de casos de pederastia, y él no tomó cartas en el asunto, antes bien los protegió, como es el caso de Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo y amigo personal suyo, para protegerlos de la justicia.

*Configuró una Curia Romana de monseñores corruptos, avarientos de poder y de control de las finanzas del IOR (Banco Vaticano), algunos de los cuales estaban implicados en la mafia con Michele Sindona y Roberto Calvi. Monseñor Marcinkus, director del Banco Vaticano mantenía relaciones con la masonería y la CIA. Fue imputado por la justicia italiana. Juan Pablo II permaneció pasivo frente a los escándalos financieros del Banco Vaticano.

*Guardó silencio ante la misteriosa muerte de Juan Pablo I, su antecesor, ocurrida en 1978, quién había determinado acabar con los negocios vaticanos haciendo frente a la mafia, y aportar a la construcción de una Iglesia más evangélica.
*Ante la muerte violenta en Londres del banquero católico Roberto Calvi (junio 1982), que durante años había negociado en nombre de las finanzas del Vaticano, no pronunció una sola palabra de lamentación ni de humana piedad. Guardó absoluto silencio.
*Cuando el 4 de mayo de 1998 aparecieron asesinados en el Vaticano el coronel de la Guardia Suiza Alois Estermann, su esposa Gladys Meza, y el cabo Cédric Tornay, el Papa se limitó a una lamentación y aceptó que la Curia romana impidiera una investigación que averiguase la verdad sobre el tripe crimen. Las autopsias se realizaron dentro del vaticano y quedaron como un asunto secreto.
*Protegió incondicionalmene al Cardenal Cody, de Chicago, hombre de muy mala reputación en los Estados Unidos por actos de corrupción. Éste ofrecía anualmente al Papa 50.000 dólares.

*Combatió la libertad de pensamiento en la Iglesia, silenciando y condenando a casi 400 teólogos y teólogas porque disentían sobre algunas normativas que él dictaba. Ejerció un pontificado marcadamente autoritario e inquisitorial.
*Apoyó con dinero del IOR (Banco Vaticano) al sindicato “Solidaridad” de Polonia en su lucha política contra el gobierno de su país, mientras condenaba a los sacerdotes y religiosos que colaboraban con las organizaciones sociales y populares en América Latina.
*Llamó públicamente la atención al monje y poeta nicaragüense Ernesto Cardenal porque, provisionalmente, ocupaba el cargo de ministro de Cultura. En su visita a Nicaragua no hizo caso del clamor popular pidiéndole al Papa que condenara la guerra de la “Contra”, que tantas muertes y destrucción estaba ocasionando.

*En sus visitas a Polonia, las homilías las transformó en mítines políticos contra el régimen prosoviético. Cuando asesinaron al sacerdote Jerzy Popieluzko, militante del sindicato polaco Solidaridad, lo calificó de “héroe” y “mártir”.
*Atacó, sin conocerla, la teología de la liberación, llevando a cabo un proceso sistemático de desarticulación de la Iglesia que camina al lado de los empobrecidos de la tierra.

*Realizó nombramientos de obispos de discutida conducta y destituyó a otros obispos coherentes y sencillos, que estaban acompañando a sus pueblos, que denunciaban las violaciones a los derechos humanos y defendían a la gente pobre.
*En las diócesis donde hubo un obispo comprometido con los pobres, o con los indígenas, al jubilarse éste o morir, nombró a otro de línea totalmente opuesta, vg. San Salvador, Recife, Sao Paulo, Cuernavaca, Tehuantepec, Quiché…
*Cerró Institutos de Teología y Seminarios que preparaban sacerdotes al estilo de Jesús, servidores y defensores de los pobres, comprometidos con la justicia, (ITES, SERESURE…).

*Favoreció a los movimientos ultraconservadores como el Opus Dei y los “Kikos”, mientras fustigó a las comunidades cristianas de base y a la Teología de la Liberación.
*Nombró como jefe de la Comisión para la Doctrina de la Fe (antigua Inquisición) al cardenal conservador Joseph Ratzinger, que como un inquisidor fue vigilando paso por paso el pensamiento de cada teólogo. No admitió el pluralismo ni el diálogo intereclesial.
*Ignoró los planteamientos pastorales del Concilio Vaticano II, que convocara el “Papa Bueno” Juan XXIII.
*Sus viajes por el mundo fueron manifestaciones organizadas mediante acuerdos tecnológicos y políticos con la ayuda de millones de dólares (muchos de ellos programados por el Opus Dei), en vez de ser expresiones espontáneas de fe del pueblo católico. Estableció alianzas estratégicas con el presidente norteamericano Ronald Reagan.

*Fue cruel con Monseñor Oscar Romero, arzobispo de El Salvador, cuando éste llegó al Vaticano con un dosier de documentos sobre las masacres que el ejército de este país centroamericano realizaba contra humildes campesinos, secuestros, torturas y asesinatos de sacerdotes y religiosas. Juan Pablo le dijo: “Si usted se llevara bien con las autoridades esto se hubiera evitado”.
*Impulsó prepotentemente normativas rígidas en materia de moral sexual, condenando métodos artificiales de regulación de natalidad. No escuchó las voces críticas que le llegaron desde las bases de la Iglesia, sobre todo de África y América Latina.

*Guardó silencio frente a las dictaduras militares latinoamericanas que costó la vida a innumerables cristianos (catequistas, sacerdotes, religiosos y religiosas y obispos), y en su visita a Chile bendijo a Pinochet, quien asesinó a más de 4.000 personas. Se fotografió sonriente con el dictador y le dio la comunión. Y cuando el juez Garzón emitió la orden de extradición de Pinochet, el Papa solicitó la liberación del dictador por “razones humanitarias”.

*Negó la dignidad de las mujeres en la Iglesia, al no reconocer la participación del género femenino en la toma de decisiones con liderazgos similares a los hombres (Mulieris Dignitatem).
*A su muerte dejó una Iglesia dividida, lánguida y sin vida.

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La mujer de Jesús, Jesús célibe. X, Pikaza

La mujer de Jesús, Jesús célibe. X, Pikaza

La mujer de Jesús, Jesús célibe

14.04.14 | 16:41.

Muchos medios de comunicación han vuelto a presentar estos días (¡como huevo de pascua!) el tema de la “mujer de Jesús”, diciendo que el papiro donde él decía “mi mujer” es auténtico, y suponiendo con eso que Jesús tuvo que estar casado. Como sabrán los lectores, el papiro decía:

Mi madre me ha dado la vida… los discípulos preguntaron a Jesús... negó. María es digna de eso... Jesús les dijo: mi mujer... podrá ser mi discípula. Que los malvados se inflen... en lo que me concierne, viviré con ella por... una imagen.

.

Pero hay que distinguir dos cosas muy distintas. (1) Si el papiro es auténtico demuestra sólo que en el siglo IV d.C. (y en la segunda mitad del II d.C.) había cristianos gnósticos que pensaban que Jesús estaba "místicamente" casado (sin interesarse por el Jesús histórico). (2) Otra cosa muy distinta es saber si el Jesús histórico estuvo casado o no, en sentido real, no místico.

No me ha sorprendido nada la vuelta de noticia, y ya hace dos años (22.019.12) presenté en este blog una nota sobre el tema del celibato de Jesús (http://blogs.periodistadigital.com/xpikaza.php/2012/09/21/p321644#more321644 ), inclinándome por la autenticidad del papiro. Siga leyendo quien quiera conocer el tema, en este tiempo esencial de Semana Santa. Buen día a todos.

Evocaba allí la opinión del Prof. A. Piñero, que ha vuelto a escribir otra vez una nota esencial sobre el tema:http://blogs.periodistadigital.com/antoniopinero.php/2014/04/12/p350701#more350701.

Datos básicos:

1. Sabíamos todos que el “papiro” (papel) sobre el que estaba escrito el texto era auténtico, pero son muchas las cosas falsas que se han escrito con tinta nueva sobre un “papel/papito” antiguo (encontrado en ruinas, sarcófagos o basureros). Unos “investigadores” afirman ahora que la tinta es también antigua, del siglo IV d.C. y es muy posible que lo sea, como yo había supuesto, aunque no han logrado disipar todas las dudas.

1. Si el texto es auténtico, formaría parte de un escrito gnóstico, escrito en la segunda mitad del siglo II d.C., y copiado en este papiro en torno al siglo IV. Sería un texto significativo, pero no podría ni puede utilizarse en ningún sentido para hablar de un posible matrimonio "físico" de Jesús con María Magdalena o con otra mujer, pues el texto no habla de un matrimonio “físico” (como el descrito en Mc 10), sino de una presencia espiritual del Revelador Celeste en el alma de los fieles, en un contexto en el que (indirectamente) se plantea el tema del puesto de la mujer en las comunidades cristianas (de tipo gnóstico).

2. La madre de la que habla el texto puede ser María de Nazaret, pero mucho más probablemente alude al Espíritu de Dios, del que Jesús ha nacido. María es probablemente María Magdalena, pero ya no como persona concreta con la que Jesús se casó durante el tiempo de su vida, sino como figura simbólica de mujer y creyente. Ella aparece como esposa de Jesús en un sentido místico.

3. El texto sólo nos dice que desde el siglo II dC (y por lo menos hasta el IV) había cristianos que entendían a Jesús como “esposo espiritual” (en la línea de un sacramento de las nupcias sagradas), un fenómeno bien conocido por todos los que nos hemos dedicado un poco al tema. Este Jesús que dice a María "mi mujer" es contrario al matrimonio "real" (material, hýlico). No sabemos si éste papiro formaba parte de un evangelio de la mujer de Jesús (en la línea del Evangelio de Tomás, de Felipe o de María Magdalena…). Pero, al menos a la luz de este pasaje publicado ahora como "auténtico", ese evangelio diría sólo cosas obvias que estamos cansados de saber por otros textos de los grupos gnósticos de aquel tiempo.

4. Todas ideas de este papiro (¡todas!) las conocen perfectamente los investigadores del cristianismo primitivo. Como dice A. Piñero: "Este texto pertenece a un evangelio muy tardío, gnóstico, de los que ahora tenemos, por lo menos, una decena. Su contenido no añade nada a lo que sabemos de Jesús por textos como el evangelio de María Magdalena (Jesús la amaba más que a los otros discípulos) ; el evangelio de Felipe (María Magdalena es la compañera del Salvador; María Magdalena es su compañera, su madre y su hermana; Jesús besaba en la boca a María Magdalena); 2º apocalipsis de Santiago (Jesús besó en la boca a su hermano Santiago); Evangelio de Tomás, logion 60 (Salomé, que no María Magdalena, dice que Jesús ha comido en su mesa y ha subido a su lecho)… Lo que se dice de María Magdalena, tanto mujer como compañera como hermana y madre, ha de entenderse como un conjunto de símbolos gnósticos que afirman que María Magdalena es la discípula perfecta de Jesús pero nada más" (A. Piñero).

5. En contra de la Gnosis, la Gran Iglesia (con Justino e Ireneo, entre otros) optó por insistir, con los evangelios sinópticos (y a mi juicio con buen criterio histórico), en el Jesús social (de carne y hueso), un Jesús que es "sarx", carne. En ese contexto ha de entenderse, a mi juicio, el Celibato de Jesús (tema que recojo de mi libro sobre La historia de Jesús, Verbo Divino, Estella 2013).

EL CELIBATO DE JESÚS

Principios:

1. El celibato de Jesús no es un tema de fe (de hecho, él podría haber estado casado, o ser viudo en el momento en que inició su mensaje de Reino). El Dogma de Nicea no define si Jesús fue célibe o casado, sólo dice que era “hijo de Dios”, y se puede ser Hijo de Dios siendo casado o soltero.

2. Si un día se demostrara que Jesús estuvo casado no cambiaría nada en el plano de la fe de la Iglesia, sino sólo en la forma de entender su experiencia personal y su entrega por el Reino.

3. Pero todo nos lleva a pensar que, a lo largo de su vida pública, Jesús actuó como célibe al servicio del Reino. En sentido intenso, la “familia” de Jesús la formaron los pobres, marginados, enfermos y hambrientos de su entorno galileo a quienes anunciaba y ofrecía el Reino. Probablemente, se consideraba hijo de David, pero no en línea de superioridad, por encima de otros, sino de servicio, de Reino.

4. Invocó a Dios como Padre, y se consideró su hijo, pero eso no le distanció o separó, sino que le unió con otros hombres y mujeres, pues se sintió llamado a compartir con ellos su experiencia. Fue un hombre para los demás, hijo de Dios, siendo hermano y amigo de todos, de forma que tras su muerte en cruz «aquellos que antes le habían amado, no dejaron de hacerlo…» (Josefo, Ant. XVIII, 63-64). En ese contexto se entiende su celibato, como forma de ser y vivir para el Reino.

1. Proyecto de Reino y familia.

La tradición israelita suponía que tanto el varón como la mujer han de casarse, pero ya Sab 3, 13-4, 6 incluye un canto al eunuco y a la mujer soltera/estéril, si son fieles a Dios (cf. Is 56, 3-5). En esa línea, algunos movimientos judíos, helenistas y palestinos (terapeutas, esenios), habían podido aceptar e incluso apoyar un tipo de celibato, vinculado al encuentro espiritual con Dios o a motivos de pureza y cercanía escatológica. No parece que Jesús haya sido célibe por de pureza o espiritualismo (huída de este mundo), sino para identificarse con los pobres, en especial con aquellos que en aquellas condiciones sociales no podían tener una familia.

Era artesano (tektôn), pero no conocemos su estilo de vida anterior, y la tradición (cuidadosa en fijar el lugar de su madre y hermanos en la iglesia; cf. cap. 3) no ha transmitido la memoria de su esposa o de sus posibles hijos, como habría hecho si los hubiera tenido. Ciertamente, es posible que estuviera casado antes de hacerse discípulo del Bautista, pero no se ha conservado recuerdo de ello, en un contexto donde su matrimonio no hubiera supuesto dificultad para la Iglesia posterior (que tuvo, sin embargo, dificultades para situar y entender la función de su madre y sus hermanos).

Eso, unido a su modo de vida, muestra a, mi entender, que era célibe, no para cultivar unos valores interiores, sino por experiencia concreta, en comunión con miles de personas que habían perdido su familia (o no podían tenerla), y porque buscó otro tipo de comunión donde cupieran los excluidos, solitarios y enfermos de diverso tipo.

Su celibato no importaba en sí mismo (¡los evangelios ni lo mencionan!), sino por la forma concreta en que Jesús lo vivió, como expansión y consecuencia de su opción de Reino. En contra de cierta iglesia posterior (que lo exige a sus ministros), el celibato no fue para Jesús un punto de partida, ni expresión de una condena de los lazos familiares (o del sexo), sino un estado de vida que le permitió expresar y cumplir su tarea, al servicio del Reino, como supone el texto sobre los eunucos (Mt 19, 12 (nota 1).

Parece que Juan Bautista, su maestro, había sido célibe por “presura” de tiempo(¿cómo crear una familia si este mundo acaba?), y así puede haberlo sido Pablo (cf. 1 Cor 7, 29-31). En contra de eso, Jesús no lo ha sido porque el mundo acaba, sino porque empieza un tiempo nuevo, abierto a nuevas formas de amor y de apertura al Reino, que le impulsan a crear otro tipo de familia. Por eso, no rechazó el matrimonio por ascesis, sino por felicidad de Reino, no para aislarse como solitario, sino para compartir la Palabra con otros hombres y mujeres, no por carencia o miedo, sino por desbordamiento, en unión con otros carentes de familia, ante la llegada del Reino (2).

Su condición responde no sólo al contexto de desintegración que se extendía en Galilea tras la ruptura del orden antiguo (pérdida de tierra de muchos campesinos), sino que ha de entenderse desde su servicio de Reino. Los nuevos impulsos sociales y laborales habían destruido un orden secular, fundado en la estabilidad e independencia de cada familia, entendida como unidad de vida y generación para hombres y mujeres. En consecuencia, una parte considerable de la población (sin heredad, ni trabajo estable, es decir, sin casa/tierra) tenía dificultad para fundar una familia en sentido antiguo. Pero él buscó y puso en marcha un tipo de fidelidad y familia que superaba el orden patriarcal antiguo.

En esa línea, parece haber sido célibe por solidaridad con los pobres sin casa, e incluso con los pobres sexuales (leprosos, prostitutas, enfermos, abandonados), que no podían mantener una relación familiar estable, socialmente reconocida como indica su palabra sobre los eunucos por el Reino (cf. Mt 19, 12), que se sitúa (y le sitúa) en un espacio de marginación sexual, de tipo biológico, psicológico o social. En su forma actual esa palabra puede haber sido recreada por una comunidad posterior, con tendencias ascéticas, pero ella conserva un recuerdo de Jesús y de su grupo, pues el celibato (eunucato) del Jesús no nace de en un tipo de ascesis, sino por aceptación de una sexualidad distinta (no patriarcal), en solidaridad con marginados y pobres.

Con los expulsados sexuales.

No ha sido célibe por alejamiento y pureza espiritualista (para contemplar el misterio sin mancha), sino para desarrollar una forma distinta de amor, superando las limitaciones del orden patriarcal, para vivir con personas del último estrato humano y afectivo, carentes de familia, sexualmente marginadas. Entendido así, su gesto es extrañamente fuerte, pues le une a los que nadie unía (eunucos: Mt 19, 10-12), abriendo nuevas formas de relación, comunidad de Reino, con varones y mujeres sin familia o que la habían abandonado por un tiempo, para crear nuevos tipos de solidaridad y comunión humana (cf. Lc 8, 1-3; Mc 15, 40-41).

Rompe así los moldes de su entorno, pues no acepta la función de “padre de familia”, ni los esquemas de relación social de su entorno, caminando rodeado de varones y mujeres, sin miedo a mantener con ellos/ellas unas relaciones que muchos juzgaban ambiguas y acogiendo con afecto real a los niños (cf. Mc 9, 10-13 par.). No sabemos lo que habría hecho si el Reino hubiera llegado en Galilea o en Jerusalén, en un sentido histórico y social, y debemos evitar las especulaciones; pero sabemos lo que hizo mientras buscaba y promovía el Reino

(a) Trató con varones fuera de su grupo. Mc 10, 21 afirma que “amó” al hombre rico que estaba dispuesto a seguirle. Tanto Mt 8, 5-13 como Lc 7, 1-10 suponen que no criticó al “siervo querido” del centurión, que en aquel contexto parece amante homosexual. Ciertamente, el joven que le seguía y escapó desnudo del Monte de los Olivos, cuando le arrestaron (Mc 14, 51-52) puede ser una figura simbólica de Jesús o de los creyentes, a quienes nadie puede prender, pero ofrece rasgos que se sitúan (nos sitúan) en un plano abierto a diversas interpretaciones de intimidad y amor entre varones.

(b) Amó a sus los discípulos, con rasgos de fuerte intimidad dramática. Mc 4, 10-12 supone que Jesús mantenía con ellos una intensa relación de intimidad personal. En ese contexto es significativo (perturbador) el modo en que Jn 23, 23; 19, 26: 20, 22; 21, 7. 20 ha planteado su relación afectiva con “aquel a quien amaba”. Sin duda, esa relación ha de entenderse en un contexto simbólico donde el trato del maestro/iniciador con sus discípulos aparecía marcado de tintes afectivos. Pero esa forma de presentar los datos hubiera sido imposible si Jesús no hu
biera mantenido una intensa relación de amor con ellos (cf. Flavio Josefo, Ant XVIII, 63-64).

(c) Se vinculó con mujeres. Jn 11, 5 sostiene que “amaba” a Marta y a su hermano Lázaro, y Lc 10, 38-39 supone que amaba de un modo especial a María, hermana de Marta, que escuchaba su palabra. Las relaciones de Jesús con María Magdalena han sido objeto de especulaciones sin base, pero es evidente que en el fondo de ellas se conserva el recuerdo de una amistad especial, que la tradición no ha podido (ni querido) borrar. Por estos y otros datos sabemos que no ha sido célibe por odio (o miedo) a las mujeres, sino para establecer con ellas una relación de respeto, intimidad y diálogo que, en aquel tiempo, resultaban infrecuentes en un contexto patriarcal (3)

(d) En ese fondo se sitúa el tema de su orientación sexual. Ciertamente, no fue machista (o mejor dicho patriarcalista) en el sentido ordinario del término, como lo avala su forma de oponerse al poder masculino en el divorcio (Mc 10, 1-7) y su manera de referirse a los “eunucos”, solidarizándose con ellos (Mt 19, 10-12). Los evangelios le presentan valorando las mujeres, amando a varones y relacionándose con el discípulo amado (cf. Mc 10, 21; Mt 8, 5-13; textos de Jn ya citados), de manera que algunos han podido decir que tenía una tendencia homosexual (o bisexual). Pero esa interpretación va más allá de lo que dicen los textos. Lo único que podemos afirmar es que mostraba un amor abierto a varones y mujeres, y que su celibato ha de entenderse en forma de potenciación afectiva (4).

No quiso recrear una sociedad patriarcal, con superioridad de varones (padres), sino una comunidad donde cupieran todos (varones y mujeres, casados y solteros, niños y mayores…; cf. cap. 15, 16), Sólo en ese trasfondo se entiende su celibato, que no es signo de carencia o debilidad (iba contra el mandato de ¡creced, multiplicaos!: Gen 1, 28), sino principio de abundancia, una forma de solidarizarse con los más pobres, abriendo para y con ellos una esperanza de familia y resurrección, donde hombres y mujeres serán «como ángeles del cielo», en libertad de amor (Mc 12, 15 (5).

Un celibato al servicio del Reino.

No rechazó el matrimonio, que era signo del Reino de Dios (cf. Mc 2, 19), lugar y camino de fidelidad humana (cf. Mc 10, 7-9; cf. cap. 11), y por eso su celibato no pudo entenderse en clave de rechazo, sino de creación de una familia abierta a todos, especialmente a los más necesitados. Por eso, no excluía, sino que incluía en su Reino el signo de filiación y bodas, la comunión del Reino, con madres, hermanos, hermanas e hijos (cf. Mc 2, 18-19; Mc 3, 31-35; 10, 30). Había en aquel tiempo muchos que no podían casarse, por razón económica, social o personal. Pues bien, Jesús pudo convertir esa situación en medio para la creación de un tipo más alto de familia, en fidelidad personal de hombre y mujer (cf. Mc 10, 11), donde hubiera un espacio afectivo de cien madres, hermanos e hijos (cf. Mc 10, 30), como aparece al compararle con Juan y con otros personajes significativos.

a. El celibato de Juan Bautista responde a su visión del fin de este mundo: El tipo actual de sociedad está acabando y no es posible crear y educar una familia en el pequeño tiempo restante. Por eso, sus seguidores parecían el resto liberado de un naufragio, más que germen de nueva humanidad. Pero Jesús ha sido célibe al servicio de la nueva familia de Reino: hermano de los pobres, levadura de Reino, en un contexto de relaciones rotas, superando el patriarcalismo dominante de algunos y la marginación de otros.

b. Moisés convocó y lideró a los hebreos, aplastados bajo el Faraón, para dirigirse con ellos a la tierra prometida. Jesús inició un éxodo de Reino con los oprimidos y expulsados de su tiempo, no para buscar una tierra distinta (prometida), sino para plantar el Reino en Galilea (pasando por Jerusalén). Ciertamente, podría haberse casado como Moisés y haber tenido hijos, pero la urgencia de la hora y la radicalidad de su obra parecen haberle impulsado al celibato.

c. Elías se opuso también a la opresión de Jezabel (reina que aparece como idólatra), para sostener e impulsar a los fieles de Yahvé, iniciando con ellos un camino fidelidad social y religiosa. No conocemos sus relaciones familiares, pero la Escritura le presenta sin hijos ni esposa, dedicado a la causa de Israel, en la línea de Jeremías, quien aparece ya expresamente como célibe (cf. Jer 16, 1-4). En esa línea parece avanzar Jesús, para anunciar y preparar la llegada del Reino, con los enfermos y expulsados, que eran su auténtica familia (6)

d. David levantó en armas a sus “valientes”, héroes de la guerra (los treinta de 2 Sam 23, 8-39) para iniciar conquistar Jerusalén, fundando así el reino, y por eso le venimos comparando con Jesús. Pero su historia está llena de matrimonios, rupturas y tragedias familiares. En contra de eso, Jesús, nuevo David, apoyado en sus Doce, abrirá un camino de fidelidad familiar (afectiva) que culminará en Jerusalén, con los pobres y excluidos, que su auténtica familia, de manera que en la última cena, podrá integrarles en su mismo cuerpo mesiánico (7).

Asumiendo y transformando la tarea de esos israelitas antiguos, Jesús despertó gran amor y entusiasmo, pues le escucharon y siguieron multitudes de pobres y enfermos, excluidos de la vida, que provenían, casi siempre, de las clases oprimidas de Galilea. De esa forma, él pudo ser signo de familia para muchos sin familia, tanto varones como mujeres. No le podemos presentar como patriarca y progenitor ejemplar (como Adán o Abrahán), pues no engendró hijos por su semen (de su misma carne), pero pudo presentarse como hermano universal, por la Palabra, capaz de abrirse en amor más extenso, especialmente hacia a los rechazados del sistema.

Otra forma de familia.

No ha sido garante del orden establecido, expulsando a los marginados, ni profeta exclusivo de los rechazados, para luchar contra los ricos, sino mensajero de un Reino que se abre desde los pobres a todos, instaurado su nueva familia, desde el margen de la sociedad, iniciando, desde los carentes de familia y tierra, un proyecto universal de comunicación o Reino (Mc 10, 30; cf. Mc 3, 31-35) (8).

Supo que el Reino ha de venir aún, pues la vida de los hombres y mujeres (y de un modo especial en Galilea) no responde a las promesas de Dios y al sentido de su creación; por eso quiso proclamarlo e instaurarlo, retomando, de un modo radical, la tarea de los grandes creadores de Israel (Moisés, Elías y David…), con los carentes de familia, los perdidos y enfermos (cf. Mc 6, 34; Mt 9, 36):

El radicalismo ético de la tradición sinóptica era un radicalismo itinerante que podía practicarse únicamente en condiciones extremas y marginales. Sólo alguien aquel que se había desligado de los lazos cotidianos con el mundo; aquel que había abandonado hogar y tierras, mujer e hijos; aquel que había dejado que los muertos enterraran a los muertos y que tomaba como ejemplo los lirios y los pájaros, podía practicar y trasmitir con credibilidad ese ethos (forma de vida y conducta). Ese ethos sólo podía practicarse dentro de un movimiento de marginados. No es de extrañar que en la tradición encontremos incesantemente marginados: enfermos y discapacitados, prostitutas y “tunantes”, recaudadores de impuestos e hijos perdidos. Por su estilo de vida, los carismáticos eran personas marginadas en su sociedad; pero, por sus convicciones, representaban valores centrales de dicha sociedad: el mensaje acerca del solo y único Dios, que se impondría pronto en contra de todos los demás poderes (9).

Así, acompañado de pobres, pecadores, prostitutas y “tunantes”, lejos de los valores de aquella sociedad, Jesús pudo ser signo y principio de esperanza mesiánica, es decir, de familia del Reino, sabiendo que en ella los primeros son los niños abandonados, con los pobres (sin familia real), a los que Jesús dirige su primera bienaventuranza (cf. Mc 9, 33-37; 10, 13-16; Lc 6, 20), los campesinos sin campo, prôjoi o mendigos, sin medios de vida... habitantes de aldeas dominadas por los nuevos ricos de las ciudades (Séforis, Tiberíades) que controlan la riqueza de las tierras. Más que pobres por naturaleza eran empobrecidos por injusticia social, víctimas del proceso económico que se está imponiendo en Galilea, en contra de la promesa de Dios (10).

Así ha marcado el comienzo de una revolución de familia, sin patriarcas varones con dominio sobre todos, ni gobernantes con poder sobre los súbditos, ni sacerdotes que dirigen la vida del resto de la comunidad, sino comunión de todos, lo que implica un cambio radical en la vida de las personas y las instituciones (11).

No ha creado una nueva “religión” en sentido actual, sino un movimiento de renovación, desde los estratos inferiores de la sociedad, entre los pobres y excluidos. No ha querido fortalecer el orden que había (con sacerdotes, jefes, padres de familia), sino que ha propuesto un estilo nuevo de vida, vinculado a su celibato al servicio de la familia del Reino. No ha querido restaurar lo dado, aunque en forma “mejor”, sino crear una comunidad o familia de amigos, desde los más pobres, aunque abierta a todos (12) .

NOTAS

1 Su situación de célibe responde al proyecto y tarea del Reino. Ciertamente, no puede demostrarse de un modo absoluto que lo fuera, y algunos investigadores han supuesto que podía haber sido viudo y sin hijos. Otros, más fantasiosos, han hablado de sus relaciones con Magdalena o de su apertura afectiva más extensa (un tipo de “amor” extendido hacia hombres y mujeres, de forma no genital). Otros, en fin, aseguran que, tras la venida del Reino (si hubiera llegado, sin que le hubieran matado) él se habría casado, iniciando un matrimonio distinto…Pero nada de eso sabemos, nada se puede apoyar en fuentes. Lo único cierto es que en el tiempo de su ministerio de Reino, desde su misión con Juan, pasando por su mensaje en Galilea, hasta su muerte, fue célibe, sin que tuviera que defender o comentar su opción (a no ser de un modo indirecto, en Mt 19, 12), a diferencia de Pablo (1, Cor 7, 7). En esa línea, algunos han supuesto que, si Pablo hubiera sabido que Jesús fue célibe, se hubiera apoyado en ello para defender el celibato, y al no hacerlo se puede suponer que pensaba que Jesús estuvo casado. Pero ese argumento no prueba, pues Pablo apenas apela a Jesús para defender sus posturas. De todas formas, esta reflexión sobre el celibato y familia de Jesús no puede absolutizarse, pues él podría haber sido Hijo de Dios y Redentor con mujer e hijos. Pero, si los hubiera tenido, ello se hubiera conocido, pues la tradición cristiana ha sido cuidadosa en mantener la memoria de sus familiares (cf. Mc 3, 20.31-35; d, 1-6). En la iglesia de Jerusalén, sus familiares han recibido el título honorífico de «hermanos del Señor», que les reconoce el mismo Pablo (cf. Gal 1, 19; 1 Cor 9, 5), y María, su madre, aparece como Gebîra o Madre del Señor (Lc 1, 43); en esa línea, su esposa e hijos, hubieran cumplido una función importante.

2 Cf. J. P. Meier, Un judío marginal I, Verbo Divino, Estella 1997, 341-354. Cf. también H. Hübner, Zöllibat in Qumrán: NTS 17 (1970/1971) 153-167; H. Stegemann, Los esenios, Qumrán, Juan Bautista y Jesús, Trotta, Madrid 1996. En otra línea, cf. H. Cáceres, Jesús, el varón. Aproximación bíblica a su masculinidad, Verbo Divino, Estella 2011; Cf. D. B. Martin, Sex and the Single Saviour: Gender and Sexuality in Biblical Interpretation, J. Knox, London 2006; M. Broshi, Matrimony and poverty. Jesus and the Essenes: Rev. Qumran 19 (2000) 629-634; J. D. Amador, Eunuchs and the gender Jesus: Matthew 19.12 and transgressive sexualities: JSNT 28 (2005) 13-40; X. Tilliette, Unverwundete Natur? Über die Keuschheit Jesu: IKZ Communio 34 (2005) 90-94.

3 Hay mucha bibliografía sobre el tema y es difícil valorarla. A modo de ejemplo, cf. H. Moxnes, Poner a Jesús en su lugar, Verbo Divino, Estella 2005 y H. Cáceres, Jesús, el varón, Verbo Divino, Estella 2011; Th. Matura, Radicalismo Evangélico, I. Vida Religiosa, Madrid 1980. Cuando algunos apócrifos, como Ev. Felipe 55, dicen que quería y besaba en la boca a Magdalena, han de entenderse en sentido figurado, pues son de tendencia gnóstica.

4 Cf. T. W. Jennings, The Man Jesus Loved: Homoerotic narratives from de New Testament, Pilgrim Press, Cleveland 2003; S. van Tilborg, Imaginative Love in John, Brill, Leiden 1993.

5 Fue varón y aparece relacionándoles con varones y mujeres (y niños), pudiendo aparecer como ejemplo de una sexualidad (varonilidad) que no está hecha de represiones o limitaciones (con un rol particular para varones), sino de apertura afectiva y de comunicación abierta en igualdad a varones y mujeres. Un tipo de moralidad posterior de la Iglesia ha silenciado esta novedad de su figura.

6 Sobre la experiencia de fondo de Jesús, cf. Th. Matura, El radicalismo evangélico, Claretianas, Madrid 1980; J. M. R. Tillard, El proyecto de vida de los religiosos, Claretianas, Madrid 1974; L. Legrand, La doctrina bíblica sobre la virginidad, Verbo Divino, Estella 1976. Ha estudiado el tema desde diversas perspectivas S. Guijarro, Fidelidades en conflicto. La ruptura con la familia por causa del discipulado y de la misión en la tradición sinóptica, Pontificia, Salamanca 1998; La familia en el movimiento de Jesús: Estudios Bíblicos 61 (2003) 65-83; Dios Padre en la actuación de Jesús: Estudios Trinitarios 34 (2000) 33-69; Reino y familia en conflicto: una aportación al estudio del Jesús histórico: Estudios Bíblicos 56 (1998) 507-541; La familia en la Galilea del siglo primero: Estudios Bíblicos 53 (1995):461-88; Kingdom and Family in Conflict. A Contribution to the Study of the Historical Jesus, en: J. J. Pilch (ed.), Social Scientific Models for Interpreting the Bible. Essays by the Context Group in Honour of Bruce J. Malina, Brill, Leiden 2001, 210-238.

7 Cf. Mc 14, 22 par. En Fiesta del pan, fiesta del vino, Verbo Divino, Estella 2006, he destacado la vinculación de Jesús con sus discípulos y amigos, desde su mensaje y opción de Reino.
8 Jesús ha sido portador de un proyecto político y social, desde los marginados y pobres. Cf. R. Aguirre, Del Movimiento de Jesús a la Iglesia cristiana, Verbo Divino, Estella 1998; Ensayo sobre los orígenes del cristianismo. De la religión política de Jesús a la religión doméstica de Pablo, Verbo Divino, Estella 2001; S. C. Barton, Discipleship and family ties in Mark and Matthew (SNTS Mon. Ser 80), Cambridge UP 1994; G. Lohfink, La Iglesia que Jesús quería, Desclée de Brouwer, Bilbao 1986.

9 G. Theissen, El Movimiento de Jesús, Sígueme, Salamanca 2005, 81. Cf. E. Miquel, Amigos de esclavos, prostitutas y pecadores, Verbo Divino, Estella 2007

10 La familia de Jesús está formada no sólo por los pobres (que pueden curar a los ricos), sino también por los ricos que les acogen, formando entre todos comunión de Reino.

11 El centro de Jesús no ha sido el celibato ni el matrimonio, sino el Reino, una comunión universal humana. Así ha iniciado una revolución que no ha culminado todavía, porque, en general, el cristianismo posterior ha retomado (y en parte reforzado) las estructuras patriarcales del entono.

12 No ha sido sacerdote, sino laico: No ha querido transformar la religión desde arriba, con especialistas sagrados, sino desde la base de la vida humana, al servicio de una humanidad distinta. No ha sido padre de familia, con poder para mandar sobre el conjunto de su casa, sino hermano y amigo de todos. No ha sido marido, para instaurar muevas formas de relación jerárquica esponsal, sino un hombre (ser humano) para los demás, en un grupo inclusivo y abierto, de varones y mujeres, ancianos y niños.

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Informe FOESSA: las relaciones familiares y vecinales evitan el riesgo de fractura social

Informe FOESSA: las relaciones familiares y vecinales evitan el riesgo de fractura social

Enviado a la página web de Redes Cristianas

La publicación “Análisis y Perspectivas 2014” evidencia un escenario social de pobreza creciente y derechos menguantes
Destaca el papel fundamental que está jugando la familia como elemento nuclear para enfrentar las situaciones más complicadas
Cáritas. 27 de marzo de 2014.- La calidad y fortaleza de las relaciones sociales en España son un recurso de vital importancia para evitar el riesgo de fractura social generado por los efectos de la crisis en los niveles de renta y de desigualdad. Esta es una de las constataciones más llamativas contenidas en el documento “Análisis y Perspectivas 2014” que la Fundación FOESSA y Cáritas han presentado esta mañana en Madrid.[DESCARGAR DOCUMENTO]

Fortaleza del capital social y relacional
El análisis llevado a cabo por el Comité Técnico de FOESSA y que ve la luz bajo el título “Pobreza y Cohesión Social”, confirma que el capital social y relacional de la sociedad española no presenta indicios que indiquen que se esté viendo afectado por el deterioro significativo que sí se registra en ámbitos como el económico, la salud o la vivienda.

Para los expertos de FOESSA, esto supone una oportunidad a la hora de construir una respuesta más solidaria y participativa a los efectos de una crisis que siguen siendo visibles, si se tiene en cuenta que durante 2013 se ha consolidado la tendencia de pérdida de disminución del nivel medio de renta en España –un retroceso de dos puntos y medio desde 2010— y se han agudizado las diferencias de renta entre los hogares.

Según los datos analizados en el documento, la renta media de la población española es, en términos reales, inferior a la que había en el año 2000, hasta el punto de que el nuestro se ha convertido en uno de los países de la Unión Europea donde la renta se reparte de manera más inequitativa. Además, las formas más severas de pobreza son las que más han aumentado con la crisis, llevando a nuestro país a los primeros puestos del ranking europeo en cualquier clasificación que se haga de indicadores de pobreza.

Caída de las rentas y aumento de la desigualdad
Al mismo tiempo, se da un doble proceso de empobrecimiento de la sociedad española, caracterizado por una caída de las rentas y el aumento de la desigualdad en su reparto, con un hundimiento de las rentas más bajas. Esto ha supuesto que el porcentaje de hogares sin ingresos haya crecido del 2% al 4% en el último trimestre de 2013 y que el número de hogares en esta situación haya pasado desde unos 300.000 a mediados de 2007 a casi 700.000 a finales de 2013.

Si más allá de pobreza económica hablamos de exclusión social, FOESSA comprueba cómo el empeoramiento de la situación social en España se extiende a amplios sectores de la población. Actualmente, solo 1 de cada 3 personas en nuestro país se encuentra libre de los 35 problemas que se han identificado en el primer avance de resultados la Encuesta FOESSA, lo que suponen 16,5 puntos menos que en 2007. Ese núcleo central de la sociedad española que llamamos integración plena es ya una estricta minoría, mientras que el espacio social de la exclusión social –que era en torno a un 16,3% de la población en 2007–, se ha intensificado notablemente hasta alcanzar al 25,1% de los hogares en 2013

Un total de 11,7 millones de personas (3,8 millones de hogares) están afectadas en España por distintos procesos de exclusión social, lo que supone 4,4 millones de personas más que en 2007 (un incremento del 60,6%).
Asimismo, 5 millones de personas se encuentran ya afectadas por situaciones de exclusión severa, un 82,6% más que en 2007.

Retroceso en empleo, vivienda y salud
No cabe duda de que son los ámbitos del empleo, de la vivienda y de la salud los que más han aportado al aumento de la fractura social:
- La incidencia de los problemas de exclusión del empleo se multiplican por 2,5 y los de salud se duplican. Nada parece indicar que la implementación de la reforma laboral haya contribuido a la creación de empleo –que ha seguido destruyéndose después de su puesta en marcha– ni a la reducción de la temporalidad de las nuevas contrataciones.

- Los problemas de vivienda, que partían de un nivel relativamente elevado, se incrementan un 36%.
- Es significativo el incremento de los hogares que para mantener su vivienda deben hacer un esfuerzo económico tan importante que los coloca en situaciones de pobreza severa una vez descontados los gastos de vivienda.
- Y es también importante el aumento de hogares que presentan dificultades para comprar medicamentos.

El papel nuclear de la familia
En este contexto, sin embargo, existen indicadores que apuntan al mantenimiento de un gran recurso de capital social en la sociedad española, que es de vital importancia preservar: el papel desempeñado por la familia ha sido una muestra evidente de un poderosísimo elemento nuclear con el que cuenta nuestra sociedad para enfrentar las situaciones más complicadas.

Aún con políticas sociales insuficiente y con escasa protección, la familia –y, en general, las redes sociales primarias y las relaciones entre la ciudadanía– siguen resistiendo. Sufriendo el desgaste que implica la crisis, pero demostrando ser uno de los cimientos sobre los que construir.

¿Qué está en juego?
En “Pobreza y Cohesión Social” se pone de manifiesto que ni la pobreza ni la exclusión social son exclusivas de esta época. Lo que la crisis ha evidenciado es el carácter contracíclico de nuestra economía, es decir, crece la pobreza en época de recesión, pero no se recupera en la misma medida en épocas expansivas.
Sin duda alguna, es el modelo –como Cáritas y FOESSA vienen insistiendo desde hace tiempo– lo que corresponde revisar y, en concreto, si nuestro país apuesta firmemente por un modelo en el que la persona y su dignidad ocupen el lugar central de todas las prioridades, y donde el bien común marque la hoja de ruta.

Como han señalado en la presentación del documento Francisco Lorenzo y Guillermo Fernández, coordinador y técnico, respectivamente, del Equipo de Estudios de Cáritas Española y de FOESSA, algunas de esas apuestas parecen haber quedado en el olvido.
Así lo demuestra que durante 2013 no solo no se invirtieron los procesos que desde 2010 vienen restringiendo el acceso a los derechos sociales, sino que se ha seguido avanzando por la senda de recortes en algunos bienes básicos, la pérdida de intensidad protectora de prestaciones sociales y la creciente exclusión de grupos de población de algunos servicios básicos de bienestar.

En ese sentido, los expertos de FOESSA alertan de que la progresiva diferenciación ciudadana en el acceso a derechos básicos marcará nuestra estructura social en los próximos años que, en una visión muy sintética, muestra una tendencia que podría resumirse como de pobreza creciente y derechos menguantes.

Otro camino es posible
Se observa, asimismo, que la ciudadanía no acepta que ese deba ser el único camino posible, como demuestran algunos hechos:
- Entidades como Cáritas ven incrementarse el número de personas que se acercan a sus puertas para implicarse como voluntarias y como colaboradores.
- Son muchas las organizaciones ciudadanas que han expresado en diferentes ocasiones que el gasto público en determinados ámbitos, debe ser considerado como una inversión social y no como un gasto a reducir.
- Se consolidan determinadas iniciativas sociales o de economía solidaria, que dejan de ser prácticas marginales.

Lo que está en juego no es el porqué de esta crisis, sino cómo queremos salir de la misma. En este sentido, la propuesta de Cáritas es la de salir todos y cada uno, juntos y sin que nadie quede abandonado a su suerte y a las injusticias de un modelo que claramente ha mostrado sus debilidades.
Como los autores de “Pobreza y Cohesión social” insisten en recordar, no es posible esperar más para llevar a cabo medidas redistributivas que impulsen procesos de cohesión social.

“Caminar hacia un modelo dualizado –asegura Francisco Lorenzo– es aventurarnos a la falta de entendimiento y de convivencia. Es renunciar a la construcción de un proyecto común. Por el contrario, un compromiso firme por la cohesión social, por el ´rescate a las personas´, supondrá sentar las bases de una recuperación real que vaya más allá de algunos indicadores macroeconómicos”. “La sociedad recuperará la credibilidad en aquellos proyectos e instituciones que apuesten firmemente por ello”, añade.

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En un papado para el pueblo, una &#039;Teología popular&#039;

En un papado para el pueblo, una 'Teología popular'

En un papado para el pueblo, una 'Teología popular'

27.03.13 | 07:34. Archivado en Teología
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1. La raíz de la crisis de la Iglesia No parece que sea ninguna exageración afirmar que, en las últimas décadas, jamás se había hablado tanto de crisis de la religión y, más en concreto, de crisis en la Iglesia. Pero, en un asunto tan delicado y tan grave como éste, no basta con lamentarse de escándalos y del daño que hacen quienes los cometen. Por supuesto, es importante saber lo que pasa, si es que queremos de verdad ponerle remedio y atajar el mal. Pero, si nos limitamos a eso, el mal no se ataja. Lo que importa de verdad es ir derechamente a la raíz de la crisis. ¿Dónde está el fondo del problema?

La raíz de los males que aquejan a la Iglesia no está en el Vaticano. Ni está en la Curia y en los escándalos que, según dicen, allí han ocurrido. La raíz de la crisis, que sufre la Iglesia, está en la teología que legitima un sistema de organización y de gobierno que, por múltiples motivos, ha tolerado y, de facto, ha permitido que la gestión de las cosas se hayan sucedido de forma que hemos llegado a donde nos encontramos. Por supuesto, sería injusto y falso afirmar que sólo la teología, que se suele enseñar (la que se permite enseñar) en los seminarios y centros de formación religiosa, es la responsable de la crisis que sufre la Iglesia. Una crisis, como la que padecemos, está motivada por múltiples y variadas causas, que aquí no es posible enumerar y, menos aún, analizar. Pero no olvidemos que estoy hablando de la raíz solamente. Y esa raíz, insisto y, a mi manera de ver, está en la teología que vienen aprendiendo quienes se preparan para el sacerdocio en seminarios, centros de estudios superiores o de formación catequética y similares.

Un ejemplo dará alguna luz sobre lo que estoy intentando explicar. Me refiero al fracaso de la asignatura de religión. En España, al menos, la Conferencia Episcopal ha conseguido que en la asignatura de religión se matriculen una notable mayoría de los niños, adolescentes y jóvenes que cursan los estudios previos al acceso a la enseñanza universitaria. Pues bien, lo que llama la atención y no resulta fácil explicar es que la gran mayoría de los chicos y chicas, que asisten durante años a las clases de religión, en cuanto pasan de la adolescencia, se muestran indiferentes ante el hecho religioso, a veces contrarios a él y, en no poco casos, abiertamente ateos y distantes de la Iglesia. A veces, los hombres de Iglesia despachan este problema asegurando que los jóvenes se han viciado, que la secularización y el laicismo los ha pervertido, que los profesores no están a la altura de las circunstancias, que las familias no ayudan, etc, etc. Pues bien, seguramente jamás la Iglesia había tenido tantas facilidades para enseñar la religión, en los planes de enseñanza, como viene teniendo desde hace bastantes años. Los obispos ponen y quitan a los profesores. Los obispos deciden los libros de texto que se admiten y los que no se toleran. Por no hablar de la importante subvención económica y los privilegios fiscales que recibe la Iglesia de los poderes del Estado. Esto supuesto, no hay más remedio que preguntarse, ¿qué falla aquí? ¿No será que los contenidos que se dan en la asignatura de religión no son integrados por los alumnos?

Los estudios más concienzudos, que se han hecho sobre este asunto, han dado como resultado que las chicas y chicos, que asisten a las clases de religión, asimilan (en una notable mayoría) los contenidos que en ella reciben hasta los doce años, con las lógicas e inevitables variables de quienes se adelantan a este fenómeno o quienes lo viven con cierto retraso de tiempo. Pero el fenómeno es constante: en torno a los 12-13 años, una notable mayoría de alumnos corta con lo que oyen en la clase de religión. Lo que en religión se les dice, deja de interesarles. No es que estén en contra de lo que les dice el profesor, excepto en las consabidas excepciones que confirman la regla. No se trata de que estén a favor o en contra. El problema está en que lo de la religión no les interesa, ni les dice prácticamente nada.

Como es lógico, a cualquiera se le ocurre pensar que, si la religión de la escuela no interesa, eso tendrá algo que ver con la teología que está detrás de la religión de la escuela. Porque, a fin de cuentas, el catecismo, el libro de texto, los temas de catequesis, etc, todo eso se estructura y se formula a partir de la teología que se enseña a seminaristas, religiosos y sacerdotes en los centros donde se elabora y se enseña la teología que acepta la Iglesia, que controla la Congregación para la Doctrina de la Fe y que, en cada país, permite la respectiva Conferencia Episcopal. Por eso, entre otras cosas, hay que afrontar una pregunta elemental: ¿qué pasa con la teología en la Iglesia? ¿no estará en los contenidos de esa teología la razón que explica la profunda crisis que sufre nuestra Iglesia?

2. La “Teología Popular”, otra forma de hacer teología

Hay dos formas de hacer teología: 1) La teología “especulativa”. 2) La teología “narrativa”. Esta dos formas de hacer teología están ya presentes en el Nuevo Testamento. El ejemplo más claro de una teología marcadamente especulativa es la teología de San Pablo. Como el ejemplo más destacado de una teología narrativa se encuentra en los evangelios. No se trata de que cada una de estas dos formas de hacer teología sea excluyente de la otra. El problema no está en eso.

Como es lógico, la diferencia más evidente está en que, mientras que la teología especulativa se elabora a base de ideas, doctrinas, verdades, dogmas..., la teología narrativa consiste en relatos que presentan hechos, al menos presuntamente históricos, por más que necesiten la debida hermenéutica, según el “género literario” en el que está redactado cada relato. No se puede leer lo mismo la narración de un milagro que la de una parábola, por poner un ejemplo sencillo.

Pero entre la teología especulativa y la teología narrativa que tenemos en la Iglesia, existen diferencias que son mucho más de fondo. Ante todo, la teología narrativa, al estar constituida por una serie de relatos, tiene obviamente una “estructura histórica”. Mientras que la teología especulativa, al estar elaborada sobre enseñanzas, doctrinas y especulaciones, tiene una “estructura filosófica”. Como advirtió acertadamente Bernhard Welte, en el caso de la teología narrativa (histórica), nos preguntamos “lo que sucede” (o ha sucedido) (was geschah), en tanto que, en el caso de la teología especulativa (filosófica), en lo que nos fijamos es en “lo que es” (was ist). Los verbos “ser” y “suceder” (acontecer) determinan y configuran ambas teologías. Hay personas que preguntan: ¿Jesús es Dios? (teología especulativa). Como hay quienes (menos) que se preguntan: ¿qué sucede donde Dios se hace presente? (teología narrativa). Y es que, como entiende cualquiera, la teología especulativa centra su atención en el “ser”, mientras que la teología narrativa se interesa sobre todo por el “acontecer”. A la teología especulativa le preocupa, más que nada, el “dogma”. A la teología narrativa le interesa sobre todo la “ética” (la conducta, la moral, la forma de vivir).

Ahora bien, con esto llegamos al fondo del problema. La teología narrativa (la de los evangelios), al estar situada en el ámbito de la historia, no tiene más remedio que empezar interesándose por “lo humano”, lo que sucede en la historia, en el espacio y el tiempo. Es, por tanto, una teología que se hace “desde abajo”. Por el contrario, la teología especulativa (la de Pablo), al empezar situándose fuera de la historia, por eso mismo toma como punto de partida “lo divino”, lo que no podemos pensar sino como “lo trascendente”, más allá del espacio y el tiempo, “desde arriba”. Y esto es justamente lo que hizo Pablo, ya que él no conoció al Jesús terreno, sino que empezó su itinerario de creyente y su apostolado desde el Resucitado, el Señor de la Gloria (Rom 1, 4). De ahí que Pablo explica los hechos históricos más fuertes (por ejemplo, la muerte de Jesús), no desde lo que aconteció en Galilea o en Jerusalén, sino desde el estremecedor decreto divino según el cual Dios hizo a Jesús “pecado” (2 Cor 5, 21) y “maldición” (Gal 3, 13) por nuestros pecados y por nuestra salvación. Ya que, según la carta a los hebreos, “sin derramamiento de sangre, no hay perdón” (Heb 9, 22).

El fondo del problema, por tanto, con el que tropezamos en la teología especulativa, está en que, de pronto y para empezar, nos vemos metidos de lleno en un ámbito de realidad que nos trasciende y que, por eso mismo, es para nosotros un conjunto de realidades, de ideas, de problema y posibles soluciones que no entendemos, ni podemos alcanzar a explicar. Sencillamente porque nos trascienden. De ahí que la teología, la religión y la catequesis constituyen un conjunto de saberes que, a la mayoría de la gente, ni le dicen casi nada, ni le interesan, ni le resuelven los problemas que de verdad preocupan a tantos y tantos ciudadanos, sobre todo entre las generaciones jóvenes. Quizá son muchos los que oyen hablar de Dios, de la Religión y de la Iglesia como “elementos extraños a la vida”, que alguien (o algo) pretende introducir en sus vidas aportando nuevas complicaciones, más bien que soluciones, a una vida que ya se ha puesto demasiado complicada.

3. La “Teología Popular”

La propuesta que hace la “Teología Popular” no se limita al intento, casi desesperado, de explicar la teología de siempre, la teología dominante en la Iglesia, tal como quedó estructurada desde los siglos XI y XII. Pretendiendo explicar aquella forma de pensamiento, de hace casi 800 años, en un lenguaje sencillo, popular y al alcance de todo el mundo. Es evidente que todo lo que se haga en ese sentido merece nuestro reconocimiento y nuestro elogio. Pero, tan evidente como eso, es que, si la Teología Popular se limita a simplificar el lenguaje, manteniendo básicamente la misma estructura y los mismos contenidos, con eso no llegaremos muy lejos. Ni de esa forma arreglaremos la mayor parte de los problemas que mucha gente tiene con la Religión y con la Teología. Entonces, ¿qué hacer?

La propuesta de la Teología Popular consiste en optar decididamente por la “teología narrativa”. El evangelio de Juan dice: “A Dios nadie lo ha visto jamás; el Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer” (Jn 1, 18). Esto quiere decir que el Dios trascendente, al que jamás hemos visto ni podemos ver, al que no conocemos ni podemos conocer, se nos ha manifestado en Jesús. En el hombre Jesús, que es el Dios “hecho carne” (Jn 1, 14), es decir, hecho humanidad y, por tanto, al alcance de nuestra limitada condición humana. Por eso Jesús pudo decirle al apóstol Felipe: “el que me ve a mí, está viendo al Padre” (Jn 14, 9). O sea, a Dios lo vemos, lo escuchamos, lo palpamos, en Jesús, en sus forma de vida, en sus costumbres, en lo que le interesaba o agradaba y en lo que no le interesaba y le desagradaba. Es decir, en el gran relato de los evangelios es donde conocemos a Dios, lo que nos dice Dios y lo que quiere Dios.

Pero aquí es importante hacer todavía algunas aclaraciones. Ante todo, conviene tener en cuenta que la Teología Popular no se limita (o no debe limitarse) a explicar cada texto, cada relato, como siempre se ha hecho en las clases de exégesis bíblica. Por supuesto, es importante conocer bien y poder precisar lo que dicen (y lo que no dicen) los textos de los evangelios. Pero con eso no basta. Lo decisivo es aprender cómo Dios se nos “representa” en las narraciones que nos relatan cómo vivió Jesús y cómo quiso Jesús que vivamos los seres humanos. Y lo que se dice de Dios, hay que decirlo igualmente de la fe, de la salvación, de la esperanza... De todo cuanto Dios, en Jesús, nos quiso decir y en él descubrimos.

Esto supuesto, el asunto capital, para la Teología Popular, está en esto: lo que nos presenta la teología narrativa, que encontramos en los evangelios, es el gran relato de un conflicto: el conflicto de Jesús con la Religión establecida en su tiempo y en la cultura de su pueblo. Jesús se enfrentó a los Sumos Sacerdotes, a los Maestros de la Ley, a los Senadores del pueblo, al Templo, a las normas y tradiciones.... Jesús fue un hombre profundamente religioso, como lo demuestra su frecuente e intensa relación con el Padre del Cielo, su intimidad única con el Padre (Mt 11, 27; Lc 10, 22), su insistente oración en la soledad de campos y montañas, la presentación repetida y constante del Padre como ejemplo y modelo de vida (Mt 5, 43-46; Lc 15, 11-32). Pero sabemos, por los relatos evangélicos, que la intensa religiosidad de Jesús fue una “religiosidad alternativa”. Es decir, lo determinante de la religiosidad de Jesús no fue la fiel observancia de los ritos. Para Jesús, más importante que la sumisión a los ritos fue siempre la felicidad de los seres humanos, la dignidad de las personas, la bondad y la cercanía en su relación con todos los que se ven maltratados por la vida o por la sociedad.

Dicho esto, es decisivo caer en la cuenta de la distancia que Jesús mantuvo siempre en su relación con la exacta observancia de los ritos. No olvidemos que “los ritos condensan todo el sistema de signos de una religión” (G. Theissen). De ahí que, en este asunto, hay que afrontar el problema del comportamiento que, con tanta frecuencia, caracteriza a las personas religiosas. ¿En qué consiste este problema? El ámbito primario del comportamiento del “homo religiosus” es el “rito”, no es el “ethos”. Es decir, las personas muy religiosas suelen centrar más su atención y su interés en la exacta observancia de los ritos que en las exigencias que se derivan del Evangelio y que se deben traducir en bondad, respeto, tolerancia y ternura con todos. ¿Por qué esta prioridad del rito sobre el ethos en el homo religiosus? Porque los ritos son acciones que, debido al rigor en la observancia de las normas, constituyen un fin en sí (G. Theissen). Ahora bien, desde el momento en que ocurre eso, el interés del sujeto se centra en la observancia, en las normas básicas que son vinculantes para todos y que constituyen el kosmos, el “orden”, que ofrece seguridad y libera del miedo al kaos, el “desorden”, que se traduce en violencia. Ésta es la razón por la que la Religión es “orden”, en tanto que el Evangelio es “desorden”. Jesús, de hecho, fue condenado y ejecutado como un subversivo y un agitador (Jn 18, 30; 19, 12; Lc 23, 2. 5). He aquí la razón que explica por qué la gente muy religiosa - y no digamos los “profesionales” de la Religión - con frecuencia producimos y reproducimos pautas de conducta de una violencia reprimida que no imaginamos. Una violencia de la que casi nunca somos conscientes. Pero una violencia que llevamos dentro y de la que no tenemos ni idea e incluso ni la sospechamos. El Evangelio es una clave capital de lectura para la toma de conciencia de este fenómeno tan singular como desconcertante.

4. La Teología Popular en tiempos de un papado para el pueblo

La elección del ex-jesuita argentino Jorge Bergoglio (el papa Francisco), para ser sucesor de Benedicto XVI en el papado, ha sido una noticia inesperada, que está dando mucho que hablar y que pensar. Lo que más llama la atención, en el nuevo papa, es su desconcertante sencillez, su bondad, su cercanía a todos y, sobre todo, su insistente preocupación declarada por recuperar una Iglesia pobre, al servicio del pueblo, especialmente de los pueblos más necesitados de la tierra.

Pues bien, en tiempos de un papado para el pueblo, lo más lógico es que tengamos una Iglesia para el pueblo. Y si, efectivamente, esto es así, parece razonable pensar que la teología que mejor podrá justificar y sustentar a una Iglesia así, será una Teología Popular. La teología que nos evoca constantemente el recuerdo de Jesús. El recuerdo que nos impulsa al kaos del Evangelio, la fuerza profética que nos linera del kosmos de la violencia que es, de hecho, una incesante y criminal agresión contra los más débiles de este mundo.

Es verdad y es evidente que, al plantear así la teología y su razón de ser en la Iglesia, nos acosa el miedo a desviarnos de (o perder) la “ortodoxia dogmática”. Por eso parece conveniente terminar esta presentación de la Teología Popular recordando un texto de J. B. Metz: “La fe dogmática o fe confesional es el compromiso con determinadas doctrinas que pueden y deben entenderse como fórmulas rememorativas de una reprimida, indomeñada, subversiva y peligrosa memoria de la humanidad. El criterio de su genuino carácter cristiano es la peligrosidad crítica y liberadora, y al mismo tiempo redentora, con la que actualizan el mensaje recordado, de suerte que “los hombres se asusten de él y, no obstante, sean avasallados por su fuerza” (D. Bonhoeffer). Las profesiones de fe y los dogmas son fórmulas “muertas”, “vacías”, es decir, inadecuadas para la mencionada tarea de salvar la identidad y tradición cristianas en el recuerdo colectivo, cuando los contenidos que traen a la memoria no ponen de manifiesto su peligrosidad -¡ para la sociedad y para la Iglesia! -; cuando esta peligrosidad se difumina bajo el mecanismo de la mediación institucional, y cuando, en consecuencia, las fórmulas sólo sirven para el automantenimiento de la religión que las transmite y para la autorreproducción de una institución eclesial autoritaria que como transmisora pública de la memoria cristiana ya no afronta la peligrosa exigencia de dicha memoria”.

En tiempos de un papado en el que papa da signos evidentes de estar dispuesto a afrontar esta “peligrosa exigencia”, la Teología Popular produce la impresión reconfortante de recuperar su actualidad.

José M. Castillo

Teología Popular (1) La buena noticia de Jesús (Puesta al día)
Edit. Desclée de Brouwer, 2012, 113 pgs.

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&quot;Francisco debe restaurar el pluralismo en la Iglesia&quot;

"Francisco debe restaurar el pluralismo en la Iglesia"

José Manuel Vidal y Jesús Bastante presentan el primer libro sobre el Papa Francisco (Desclée-Rd)

"Francisco. El nuevo Juan XXIII", escrito por José Manuel Vidal y Jesús Bastante (RD/Desclée)

"Francisco debe restaurar el pluralismo en la Iglesia"

"No hace falta ninguna revolución, hace falta que la democratización y la colegialidad se activen"

Redacción, 27 de marzo de 2013 a las 18:49

(Vicente Poveda, dpa).- El nuevo papaFrancisco despierta en José Manuel Vidal y Jesús Bastante esperanzas de cambio en la Iglesia católica similares a las generadas en su día por Juan XXIII, iniciador del Concilio Vaticano II. "Francisco, el nuevo Juan XXIII" es por ello el título del libro que acaban de publicar ambos periodistas españoles, una de las primeras obras sobre el nuevo pontífice argentino.

Vidal y Bastante dirigen religiondigital.com, portal de información religiosa entre cuyos colaboradores se encuentra desde hace ocho años el mismo Jorge Mario Bergloglio. "Podemos presumir de que tuvimos al papa de columnista", afirman en una entrevista con dpa en Madrid. Su libro está prologado por el ex presidente del Congreso de los Diputados José Bono y ha aparecido en Desclée De Brouwer.

dpa: Francisco está dando muchos gestos de sencillez y cercanía. ¿Cuánto hay de natural en ellos y cuánto de pose?

Vidal: "Creo que no tiene pose. Es un tipo absolutamente transparente que se transparenta en esos gestos, y lo que hace es porque le sale del alma, le sale de dentro. Cuando sigue llevando sus zapatos negros o cuando elimina el trono es porque es lo que ha hecho toda la vida."

Bastante: "A mí me gusta mucho su manera de improvisar. En todas sus homilías siempre ha encontrado un hueco para una improvisación muy personal: cita mucho a su abuela, habla de las cosas que ha vivido. A diferencia de papas anteriores, intenta continuar siendo lo que ha sido siempre, un pastor, un obispo que se dedica a su grey."

Vidal: "No sólo improvisa, sino que sintoniza, con gestos y tonos. Estábamos acostumbrados a la linearidad de Benedicto XVI que lo decía todo siempre en el mismo tono monocorde. Francisco subraya, enfatiza, se para, improvisa."

dpa: ¿Qué implicaciones tiene el que sea jesuita?

Vidal: "Muchas. Juan Pablo II se echó en manos de los nuevos movimientos neoconservadores y marginó a todas las congregaciones religiosas. A los jesuitas les nombró incluso un comisario, les tutorizó. Benedicto XVI empezó a recuperar a los jesuitas, pero con Francisco la Compañía de Jesús se convierte en un referente. La tortilla se va a volver. Los nuevos movimientos tendrán que bajar el pistón de su protagonismo en la Iglesia, y las congregaciones se recuperarán, también los dominicos, franciscanos o salesianos. El papa tendrá que situarse en el centro para que tengamos algo de pluralismo. En la Iglesia hasta ahora no había pluralismo."

Bastante: "La clave es que consiga que todos nos sintamos Iglesia. La Iglesia por católica es absolutamente plural, o debe serlo. Todas las realidades son necesarias. La Iglesia no debe estar copada por kikos, legionarios, Comunión y Liberación y demás, y también sería malo que sólo fuera una Iglesia de jesuitas, franciscanos y dominicos."

dpa: ¿Qué otros cambios se necesitan para esa Iglesia "de centro"?

Vidal: "Resituar el péndulo eclesial en el centro significa que hay que resituar la Iglesia también ideológicamente. Hay que volver al Concilio Vaticano II, a explotar y aplicar el Vaticano II. Lo que se hizo en estos últimos 30 años fue involucionar, dar marcha atrás. No hace falta ninguna revolución, ni ningún Vaticano III. Hace falta que la democratización y la colegialidad que se pedían en el Vaticano II se activen, se pongan en marcha, no se congelen como hasta ahora."

Bastante: "Los cardenales han dado una muestra de lo que pueden ser. Son tipos acostumbrados al "ordeno y mando" que han tenido que elegir democráticamente a un señor que además está fuera del aparato curial. Esto debería ser un mensaje para reformar el papel de la curia y que haya un gobierno más participativo. La Iglesia es una estructura muy piramidal y probablemente cueste rebajar esa pirámide, pero si se horizontaliza un poco lo veremos con los nuevos nombramientos y en cómo funciona la nueva estructura curial."

dpa: Francisco habla mucho de los pobres y de una "Iglesia pobre".

Vidal: "La Iglesia tiene que volver a ser menos triunfante y a ser más pobre de verdad. Y eso está previsto también en el Vaticano II. La involución ha sido tremenda en este sentido. Cuando vuelven del concilio, los obispos dejan sus palacios y se van a pisos. También los seminaristas dejan sus grandes seminarios y se van a vivir en medio de la gente. Después hubo una marcha atrás. Creo que una de las cosas que va a hacer y que va a ser muy impactante va a ser la reconfiguración del Banco Vaticano como una banca ética. Hay quien habla incluso de que se estaría planteando seguir viviendo en el Vaticano como referencia, pero dejar de ser jefe de Estado."

Bastante: "De los cardenales que entraron en el cónclave, uno de los pocos que podría llevar a cabo esto es Bergoglio. Cuando era arzobispo de Buenos Aires vivía en un piso al lado de la catedral, de dos habitaciones, compartido con otro sacerdote. Todas las medidas anticrisis que les planteamos a los políticos sería conveniente que nuestros obispos empezaran a tenerlas, que no tuvieran tanto chófer."

dpa: ¿Qué significa tener un primer papa latinoamericano?

Bastante: "Primero reconocer que la Iglesia es universal. En América están viviendo la mitad de los católicos del mundo y hasta ahora no tenían prácticamente peso en la toma de decisiones. Es interesante que sea un papa fuera del juego curial y muy cercano a la sensibilidad de América Latina, tan distinta a la de la vieja Europa. Es muy interesante a la hora de dejar de considerarnos en Europa y en Roma el ombligo del mundo y de la Iglesia, y cambiar mentalidades."

dpa: ¿Y en lo político?

Vidal: "Creo que va a tener una gran influencia geopolítica. Su gran caballo de batalla ha sido siempre la moral social, no la moral religiosa o la conyugal. Sabemos muy bien que no sólo se ha dedicado a ir a hacer caridad a las villas miserias, sino que ha hecho una denuncia profética clarísima incluso ante un gobierno de izquierdas como es el de los Kirchner. Creo que los que están más a la expectativa de cómo va a reaccionar y de los subrayados que va a hacer no es tanto la izquierda argentina o de Venezuela, sino la derecha. Los grandes poderes financieros están preguntándose por dónde va a salir, qué es lo que va a denunciar y poner en evidencia."

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Ángel Aguado: &quot;Tu libro es frescura, aliento, espiritualidad y compromiso real&quot;

Ángel Aguado: "Tu libro es frescura, aliento, espiritualidad y compromiso real"

Nicolás Castellanos publica libro con RD-Herder

"Aquí, lo que era una primavera va pareciéndose cada vez más a un erial"

Ángel Aguado: "Tu libro es frescura, aliento, espiritualidad y compromiso real"

"Gracias por tu valentía de anunciar que es posible otro mundo y otra Iglesia"

Ángel Aguado, 29 de diciembre de 2012 a las 12:03

(Ángel Aguado, párroco de Villamuriel de Cerrato).- Querido Nicolás: He recibido tulibro y me lo estoy leyendo y reflexionando. Y quiero agradecerte todo lo que ahí nos compartes...porque es frescura, es aliento, es espiritualidad y es compromiso real con la situación histórica nueva en la que vivimos y, sobre todo, con los pobres y excluidos que aumentan en todo el planeta.

Menos mal que desde la periferia de la historia nos traéis algo de aire para respirar y asentarnos en la verdadera fuerza que puede tener Jesús y la Iglesia cuando realmente se centran en lo que hay que estar.

Por aquí tengo la sensación de que mucha gente ( y me refiero a curas de los nuestros y laicos) han tirado la toalla cansados de echar esfuerzos en tontadas que nunca deberían de ser primarias en la misión. La gente opta por retirarse y, a lo más, hacer de vez en cuando una reunión para quedarnos en paz con la conciencia. Pero lo que era una primavera...va pareciéndose cada vez más a un erial...

Así que gracias por el libro y, sobre todo, por la valentía de anunciar que es posible otro mundo y otra iglesia...volviendo a lo esencial y pisando firme en la tierra que nos toca vivir.

Yo estoy contento y el trabajo que hago quiere estar en esa línea. Ahora sensibilizando ente la situación que tenemos yconvirtiendo la navidad en una llamada a ser más austeros y solidarios, huyendo de posturas egoncéntricas.

Tenemos cada vez más problemas entre los españoles: paro, desahucios, inmigrantes... y ahí procuramos estar. Es el terreno mejor para poder reconocer a ese Dios del que tanto hablamos estos días.

Así que gracias Nicolás. Haces un favor a mucha gente con ese libro, porque aquí nuestros obispos los mensajes que lanzan, salvo rarísimas excepciones, no aportan esperanza...ni mucho menos...llevan en verdad al encuentro con Dios.

Hay más normas que esperanza, y más doctrina y teología que experiencia y espiritualidad comprometida.

Aprovecho para FELICITARTE LA NAVIDAD. Nosotros nos encontraremos en San Cebrián los hermanos, ya sin Jesús ni la Calixta. Será duro pero esperanzador...porque así nos enseñaron ellos.

Un abrazo. Ángel

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&quot;Resistencia, profecía y utopía en la Iglesia hoy&quot; (RD-Herder)

"Resistencia, profecía y utopía en la Iglesia hoy" (RD-Herder)

Presentación del libro de Nicolás Castellanos

Éxito de la presentación de "Resistencia, profecía y utopía en la Iglesia hoy" (RD-Herder)

Nicolás Castellanos: "Hay que vivir en la Iglesia con libertad, con alegría, con profecía"

Bono: "No estamos solos y queremos seguir perteneciendo a esta Iglesia, que no da lecciones sino testimonio"

Jesús Bastante, 20 de noviembre de 2012 a las 00:02

(Jesús Bastante).- "Hay que vivir en la Iglesia con libertad, con alegría, con profecía". Nicolás Castellanos, el obispo que renunció a su palacio en Palencia para ir a trabajar con los más pobres de entre los pobres de Bolivia, recibió ayer un merecido homenaje durante la presentación de "Resistencia, Profecía y Utopía en la Iglesia hoy", el libro que ha publicado en la colección RD en Herder y que esta noche fue presentado en el ICAI de Madrid.

Con la asistencia de 150 personas y una mesa de lujos, con el ex presidente del Congreso, José Bono; el vicepresidente del Senado, Juan José Lucas; el presidente de Mensajeros de la Paz, Ángel García; el director de Religión Digital, José Manuel Vidal; y el editor de Herder, Raimund Herder. Y una sensación de Iglesia viva y comprometida, indignada y creativa, con ganas de seguir luchando por un mundo y una Iglesia mejores.

"Una Iglesia que sea más hogar que cárcel, que sea más tienda de campaña que torreón defensivo. Creo en una Iglesia que se aleje del poder, del tener y del saber como armas de opresión, y que en actitud de despojo comparta con los más pores, al estilo de Jesús, lo que tiene y lo que sabe", manifestó Castellanos, quien reivindicó la necesidad de "recuperar el espíritu, la letra, la mística del Concilio Vaticano II".

Nicolás aseguró haber escrito este libro pretendiendo alentar tres grandes actitudes: "resistencia, sin claudicaciones, sin amarguras, sin miedo a todo aquello que se opone al Reino y la Iglesia como signo y sacramento del Reino; profecía en el anuncio, denuncia en consolación y en ejercicio multiplicado de misericordia, compasión y solidaridad; utopía, la Iglesia como espacio del sueño del Dios de Jesús".

Una Iglesia crítica consigo misma, como dijera antes de morir el cardenal Martini, sin miedo y con coraje, abierta a los interrogantes y a una "Iglesia siempre reformada", movida por "la pasión por Jesús, por la Iglesia y por la justicia social y la opción por los pobres".

"Nos convendría ser de los de Nicolás", argumentó José Bono, quien afirmó que Castellanos "es un punto de referencia", y su libro "una denuncia". "Pertenezco a la Iglesia porque hay gente como tú", apuntó el ex presidente del Congreso, quien agradeció al autor que fuera "testimonio para los que estamos entristecidos. No estamos solos y queremos seguir perteneciendo a esta Iglesia, que no da lecciones sino testimonio".

Por su parte, el vicepresidente del Senado, Juan José Lucas, recordó cómo la tarea de hombres como Nicolás Castellanos "está transformando la realidad" frente al ejemplo de otras entidades, incluida la propia jerarquía eclesiástica, donde "no siempre detectamos que la humildad sea una de sus grandes virtudes".

Otro de los presentadores fue un gran amigo de Castellanos, el padre Ángel. El fundador de Mensajeros de la Paz declaró que "soy de los tuyos, y también soy de los otros, de los de Bono y de los de Lucas, y creo en la iglesia aunque a veces sea incómodo o me sienta incómodo". "Amo a la Iglesia de Nicolás, a la que representas, a la Iglesia de Vicente Ferrer, la de Pedro Casaldáliga (autor del prólogo del libro. El epílogo, de González Faus), la de Yunus o la del doctor de la lepra Joaquín Sanz", añadió el sacerdote, quien recordó sus visitas a la "catedral" de Castellanos en Bolivia.

Por su parte, el director de Religión Digital, José Manuel Vidal, apuntó que el libro de Castellanos "no sólo es el libro de un obispo (que también), sino el de un profeta. De los que predican con el ejemplo. De los buenos samaritanos, que nunca condenan y bendicen siempre. De los que cumplen la doble función profética de anunciar y denunciar. Y, a la hora de denunciar, dejan palacios y mitras y se van al altiplano boliviano".

Sobre el libro, Vidal destacó que "es más que un 'Indignaos' eclesial. Es un libro para espolearnos a salir de la indiferencia; para ayudarnos a dejar ya el camino de la mística de la resistencia pasiva; para pasar a la resistencia activa y, desde ella, luchar por la utopía del Reino que exige una Iglesia mejor, con menos poder y más entrañas de misericordia".

Finalmente, Raimund Herder apuntó la oportunidad de la presentación de la colección RD-Herder, que aglutina el libro de Castellanos, el de Juan Masiá y el "Ciclo C" de José Luis Cortés, que acaba de salir a la venta. "Es un gran honor tenerlo en el catálogo de Herder, en un momento en que se muestra en la Iglesia una cierta tendencia a lo que los ingleses llaman la espléndida desolación". Una desolación que no se percibió en los rostros de los asistentes, una panoplia de lo que es -o debería ser- la Iglesia de Jesús: jóvenes, ancianos, mujeres, sacerdotes, políticos... y hasta un obispo. Creando, y creyendo, para resistir, y para ser creativos por el Reino.

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Contra la crisis, la necesaria utopía José M. Castillo, teólogo

Contra la crisis, la necesaria utopía José M. Castillo, teólogo

nov 162012
 

Enviado a la página web de Redes Cristianas

El profesor Juan José Tamayo, de la Universidad Carlos III de Madrid, acaba de publicar un libro estimulante y motivador: “Invitación a la utopía”. El pensamiento integrista y conservador se ha encargado, desde hace más de un siglo, de desprestigiar todo cuanto suene a “utópico”, haciéndolo sinónimo de “irreal”, “idealista” y “soñador”. Así, para muchas personas, hablar de gente utópica es tanto como hablar de gente que no tiene los pies en la tierra.

Más aún, para quienes van por la vida escorados a la derecha, el pensamiento utópico, no sólo es irreal y estéril, sino sobre todo es un pensamiento peligroso, estrechamente vinculado a la violencia. Y sin embargo, precisamente en tiempos de crisis, si alguna fuerza interior puede motivarnos a todos para salir del extravío en que vivimos, es el pensamiento utópico. La utopía, a fin de cuentas, no es sino la convicción de que un mundo distinto y mejor es posible. Y es necesario. Esto es lo que me ha sugerido es excelente estudio de Tamayo.

Karl R. Popper, que fue un notable motivador para la derecha intelectual, se imaginó el peligro, que puede entrañar la utopía, y lo dijo sin rodeos: “Considero a lo que llamo utopismo una teoría atrayente, y hasta enormemente atrayente; pero también la considero peligrosa y perniciosa. Creo que es autofrustrante y que conduce a la violencia”. No le falta, pues, razón a Franz Hinkelammert cuando dice que vivimos en una sociedad sin utopías. Y – lo que es peor – si es que existe alguna utopía, se trata de la utopía de una sociedad que no produce (ni producirá) más utopías. Así de claro y así de fuerte. Para que nos dejen tranquilos de una vez.

Precisamente uno de los aciertos del libro de Tamayo está en mostrar cómo y hasta qué punto la utopía es incontenible y, por tanto, sigue adelante en la historia. También en este momento, cuando más arrecia la contradicción del potencial conservador y de los intereses del integrismo más intransigente. En este sentido, la rehabilitación crítica de la utopía, que hace Tamayo, es una aportación seria y bien fundamentada para combatir la descomposición cultural que estamos soportando. Sólo por esto, la lectura de este libro resulta esperanzadora y reconfortante.

Las aplicaciones, que tiene este libro para el momento presente, son diversas e importantes,. Me permito destacar la que, a mi manera de ver, es la más apremiante: la salida de la crisis. Es un hecho que el poder ha pasado de los políticos a los especuladores de Bolsa y a su cohorte de tramposos banqueros (I. Ramonet). Hasta el día en que todos caigamos en la cuenta de la pavorosa verdad que entraña el hecho que acabo de apuntar, no salimos del pozo en que nos han metido. Es así. Los responsables capitales de lo que está pasando la tienen los grandes banqueros. Me refiero, ante todo, a cárter que forman una decena de grandes bancos internacionales (Barclays, Citigroup, JP Morgan Chase, Deutsche Bank, Credit Suisse…), que se ha organizado para gestionar la gran estafa.

De ellos dependemos todos. Se viene llamando a este tipo de banqueros los “bankster”, los “banqueros gangsteres”. Ellos son los que imponen a la Unión Europea, a la Sra. Merkel y a todos los demás las reglas del juego. El objetivo es claro: que el 1 % decida lo que tenemos que hacer el 99 % de la población mundial. Así, la desigualdad de derechos y de cargas está asegurada. En estas circunstancias, la utopía consiste en la convicción de que, todos unidos, podemos más que ellos. Lo que está ocurriendo con los desahucios es el resultado de la mejor utopía que estamos viviendo.

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