1º editorial Octubre de 2006 DESTACADO destacado

"NO SE PUEDE RESOLVER UN PROBLEMA SI NO SE SABE DE SU EXISTENCIA" (Ortega y Gasset) Y añadiríamos nosotros , "SI NO SE PONEN AUN CONOCIENDO, LOS MEDIOS PARA SOLUCIONARLOS, TAMPOCO NADA SE RESOLVERÁ". Por tanto es necesario 1º conocer el problema y 2º tener auténtico interés en resolverlo.

Después de muchos años de las palabras de Ortega y Gasset, con los adelantos a que estamos acostumbrados, podríamos decir que: " LO QUE NO SE CONOCE, A TRAVÉS DE LOS MEDIOS VISUALES , ESCRITOS O SONOROS, NO EXISTE"; y si no existe no es necesario solucionarlo, no hay por qué arreglarlo, por tanto si, de verdad, existe el problema y eso nadie lo duda, hay que hacer que se conozca por los medios y buscar las soluciones adecuadas, si realmente hay voluntad de resolverlo.

Esto quiere decir que cuando existe algún problema pero se calla, se oculta, no se hace público, no se da a conocer, está claro que no se quiere resolverlo. Con los profesores de religión ha pasado algo similar, parecido o más bien igual.

¿Qué diríamos de los que colaboran en esta operación de silencio, ocultamiento, poniendo como excusa "las formas"? ¿Qué es más importante, las formas o la solución a los problemas? No deben de tener muy buena conciencia quienes prefieren las formas, porque las formas se solucionan, rápidamente, resolviendo los problemas. No den ocasión para que tengamos que denunciar, miren qué fácil lo tienen, y no lo haremos, porque la F.E.P.E.R. siempre ha denunciado con documentos. "Contra facta non valet argumenta". Los hechos son muy tozudos por su propia realidad.

Como no había intención de solucionar los problemas, no se quería dar a conocer, era necesario ocultarlo, no había que hacerlo público. Para ello encontró la Jerarquía la triste colaboración de alguna Asociación, y algunos sindicatos, (más amarillos que el submarino) A los que tuvimos la valentía de no incluirnos en ese círculo de "amiguitos", después de muchas reuniones con Obispos, con la C.E.E., con el Nuncio y otras muchas personalidades de la política y fuera de ella, nos difamaron, nos dijeron que ibamos contra la Iglesia, que esas no eran formas y nos persiguieron. La F.E.P.E.R. no cayó en ese círculo de "amiguitos" y hemos sido, los únicos, que durante todo este tiempo hemos estado denunciando todas estas tropelías para, una vez conocidas, instar a la Administración la búsqueda de una solución porque queríamos dar respuesta a un grave problema. Gracias a F.E.P.E.R. se conocen muchos hechos, ahora ya son públicos, y se ha conseguido sensibilizar de esta dramática situación, a la Administración, a algunos miembros, esperamos, de la Jerarquía y a la sociedad en general. Ahora aparecen los "salvavidas" preocupados por detener la posible nueva LEY. Y nos llaman para hacer causa común, para decirnos que están de acuerdo con lo que hemos denunciado, que todos pensamos lo mismo, que todos estamos en el mismo barco. No, cuidado. Todos estamos en todo caso en el mismo mar, pero está claro que estamos en barcos distintos y con rumbo distinto. Ahora nos dicen que ellos no denunciaban porque no estaban de acuerdo con nuestras formas y ahora tampoco les gusta nuestra solución, porque, está claro, no es la de la Jerarquía con la que consultan. Ya lo decíamos más arriba, no quieren la solución porque aunque están de acuerdo, se deben no a los trabajadores sino a otros intereses. No tienen la libertad para llegar al fondo y exigir lo que "todos" queremos, la estabilidad laboral y la dignidad personal como trabajadores. Señores"Obras son amores y no buenas razones" y en este caso ni las razones son buenas. Con todas estas denuncias de la F.E.P.E.R., hemos conseguido que la Administración preocupada por sus trabajadores haya pretendido dar una solución, que no ha sido ni oportuna ni buena, más bien ha tomado el camino erróneo, el camino contrario y ha propuesto una solución que empeora la situación.

Pero eso no quiere decir nada más que lo siguiente: que la solución no ha sido buena por lo que hay que ofrecer una alternativa coherente. ¿Cómo? A base de modificar su Ley en sentido positivo. Por supuesto que ninguno queremos esta posible Ley. Pero eso no quiere decir que haya que eliminar la Ley, eso curiosamente desean los que no quieren que se solucione nada, más bien debe ser al contrario. La eliminación de la posible Ley deja las cosas como están, o sea la precariedad laboral como estaba, con contrato basura en vigor, sin baremaciones etc. Los profesores necesitamos de la Ley, por ella hemos estado luchando los 5 años anteriores y hemos intentado modificar la misma (Ley 50/98) porque la Ley nos castigaba a la precariedad laboral de por vida, pero siempre se abortaban nuestros intentos por la mayoría absoluta del P.P. en el Congreso. Desde aquí tenemos que agradecer a los partidos que durante estos años nos han ayudado a intentarlo. Ahora, con esta nueva Ley, se nos presenta una oportunidad de oro a los profesores de religión para que a partir de la modificación de la Ley desparezca el contrato basura. Y en su lugar haya un contrato en condiciones de acuerdo con la norma vigente del Estatuto de los Trabajadores, que se tomen las medidas oportunas para que desaparezca la dejación de funciones en manos de terceros y la Administración actúe de acuerdo con las normas vigentes, para que no haya interferencias, ni elementos extraños en la provisión de los puestos de trabajo, en las baremaciones, en los concursos de traslados etc. o sea como el resto del profesorado. Para ello hemos trabajado con todos los grupos políticos y ahora les toca a ellos defendernos. Ellos tienen la palabra y esperamos la cumplan.

Si se elimina la Ley y no se modifica se acabaron nuestras ilusiones de conseguir una situación de justicia. Por eso la F.E.P.E.R., aun a sabiendas de todo lo que nos van a decir hemos presentado a los Sres. Diputados una enmienda a dicha Ley en los siguientes términos:

" ENMIENDA DE F.E.P.E.R. A LA L.O.E. 20.08.05 Disposición Adicional Segunda Párrafo 3º.

"Los profesores que, no perteneciendo a los cuerpos de funcionarios docentes, impartan la enseñanza de las religiones en los centros públicos, lo harán en régimen de contratación laboral docente, en conformidad con los Acuerdos y Convenios con distintas Confesiones, con el Estatuto de los Trabajadores y el futuro Estatuto de la Función Pública docente en todos sus términos; accediendo al mismo bajo la garantía de los principios constitucionales de igualdad, mérito, capacidad y publicidad.