Sobre la enseñanza religiosa escolar (ere)

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Otra manera de plantear la asignatura de religión en la escuela pública.FEPER marzo 2012

Otra manera de plantear la asignatura de religión en la escuela pública.FEPER marzo 2012

A propósito del manifiesto de los cristianos de base de Madrid sobre la escuela pública, FEPER hace suyos los presupuestos del manifiesto. No obstante quiere distanciarse del radicalismo del mafiesto sobre la exclusión de la religión del cúrriculo escolar. Ya en el año 2002 FEPER  hizo una propuesta de asignatura de religión al Ministerio de Educación, en la que FEPER asumía los principios enunciados en el manifiesto, centrándola en el pluralismo de la sociedad, en el derecho humano fundamental de libertad de conciencia, en la formación religiosa como patrimonio cultural universal y por lo tanto a desarrollar en el curriculo como contenido científico descriptivo y no de pertenencia ni de militancia ni de práctica ni de proselistismo religiosos de ningún tipo, siguiendo las orientaciones de la UNESCO y en línea con estudios recientes que están desarrollando paises orientales como es el caso de Japón. Asimismo Feper en su propuesta tenía en cuenta la organización de los centros, en particular la confección de horarios, actualmente de una gran complejidad al ser para grupos separados por confesiones o no adscripciones y complejidad por la asignación horaria diferenciada de otras asignaturas, y asumía la facilidad organizativa que tiene una asignatura única, cultural, no confesional, englobando las increencias y las creencias, y común para todos los alumnos.

Feper sigue trabajando en esta propuesta y está dispuesta a explorarla con quienes quieran colaborar, respetando los principios manifestados por los cristianos de base de Madrid.

 

FEPER APUESTA POR: 

 1º.-  Una asignatura de Ciencias de las Religiones o Fenomenología de las  Religiones, única, obligatoria, común y evaluable a todos los efectos. 
            Una futura asignatura de religión/religiones debería ser coherente con la Constitución Española, con la Ley de Libertad Religiosa y demás  legislación. Debería ser una asignatura: 

            - que garantice el derecho que asiste a los padres para que sus  hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus  propias convicciones; 
            - que garantice el derecho de todos  los ciudadanos a una  información rigurosa, científica, pedagógica, didáctica... sobre las  religiones; 
            - que sea una asignatura para todos, que no separe o segregue a los alumnos por credos o increencia; 

            - que sea una materia con el mismo rigor que las demás; 
            - que sea una asignatura evaluable como las demás. 

 2º.- Los contenidos de la misma, en lo referente a las Religiones o Confesiones con notable arraigo en España que tengan firmados Acuerdos o  Convenios de colaboración con el Estado Español, los fijarían  las distintas Confesiones religiosas, siendo aprobados por las Autoridades Educativas Públicas, una vez comprobado que dichos contenidos son conformes con los  valores, principios, derechos y libertades constitucionales. De forma:
            - que facilite la convivencia entre visiones plurales de la vida. 
            - que elimine la injerencia de Instituciones o personas ajenas a la Administración Educativa en los ámbitos propios de la misma; 
            - que evite, teniendo en cuenta la aparición de otras Religiones  en la actualidad, y las que han de aparecer más adelante, según los flujos  migratorios previsibles, la multiplicidad de optativas de clases de Religión  con lo que esto supondría para la organización de los Centros; 


 3º.- Para acceder a la docencia de esta asignatura, se realizaría, en un  primer momento, un concurso-oposición restringido, para los actuales  profesores de Religión  de los Centros Públicos, de tal manera que en el  futuro estos profesores, de Ciencias de las Religiones o Fenomenología de las  Religiones dependieran, como el resto del profesorado de los Centros, de la correspondiente Administración Educativa. 


> Final.- 

             Creemos que esta solución aportaría numerosas ventajas, sería  coherente con la Libertad Religiosa y  garantizaría el derecho que asiste a  los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones. Facilitaría la convivencia y eliminaría, prácticamente, todos los problemas que se están padeciendo en la actualidad y los que sin duda han de presentarse por la históricamente llamada  "cuestión religiosa". 


Ventajas: 
            1 º.- Se cumpliría plenamente la Constitución en los Art. 16 y 27, sin que pudiera entrar la tentación de interpretarla unilateralmente. 

            2º.- Eliminaría la injerencia de Instituciones o personas ajenas a  la Administración Educativa. 
            3º.- Evitaría la precariedad del trabajador-profesor de religión y la vulneración de la C.E., así como  la Declaración Universal de Derechos  Humanos. 

            4º.- Se evitaría, teniendo en cuenta la aparición de otras Religiones en la actualidad, y las que han de aparecer más adelante, según los flujos migratorios previsibles, la multiplicidad de optativas de clases de Religión, con lo que esto supondría para la organización de los Centros. 

           5º.- Se conseguiría la optimización de los recursos tanto humanos  como económicos. 
           6º.- Esta opción también evitaría, a buen seguro, la creación de  guetos en las escuelas por razón de la religión o confesión que se podrían producir si se divide el aula en grupos distintos por cada religión o por el interés proselitista de cualquiera de los profesores. 
            7º.- Se conseguiría una integración mayoritaria de todos los alumnos al estar en el mismo aula, conociendo y entendiendo lo que sus compañeros conocen y entienden, respetando y siendo respetados, creando una convivencia que desde niños es mucho más fácil conseguir. Se crearían puentes de tolerancia y una visión amplia del fenómeno religioso. Se ama y entiende lo que se conoce. Este conocimiento sería un vehículo extraordinario de integración y comunicación. >            

               8º.- Creemos que los ciudadanos merecen que hagamos este esfuerzo,  algunos, no cabe duda, mayor que otros. Pero cediendo todos y con la voluntad,  real y práctica de integrarnos todos, podremos conseguir una sociedad, libre y solidaria, para el beneficio de la persona y su dignidad, que es al fin de lo  que se trata.      

 Federación Estatal de Profesores de Enseñanza Religiosa (F.E.P.E.R.)

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Por una escuela pública, laica y de calidad Cristianos de base de Madrid

Por una escuela pública, laica y de calidad Cristianos de base de Madrid

Por una escuela pública, laica y de calidad

Cristianos de base de Madrid

Declaración de ‘Cristianos de Base de Madrid’
Los Cristianos de Base de Madrid, hondamente preocupados por el deterioro a que esta siendo sometida la Escuela Pública, consideramos inaplazable alzar una voz más de denuncia pública ante tal situación y reivindicar la urgencia de la laicidad en la Educación.

Partimos de la convicción de que la Educación, que no es instrucción o adiestramiento para el mercado, ni menos aún adoctrinamiento ideológico o religioso, sigue siendo uno de los medios de socialización más eficaces para formar personas autónomas y ciudadanos responsables, siempre que se asiente sobre valores democráticos básicos, tales como la igualdad fraternal, la libertad de todos y la solidaridad radical, especialmente con quienes son víctimas del sistema. Desde esa óptica, es decir desde nuestra condición de ciudadanos que trabajan por una sociedad más justa, y no desde intereses de parte (no somos docentes), consideramos oportuno manifestar:

1.- Constatamos que en estos momentos de profunda crisis económica se han acentuado los ataques a la Escuela Pública y Laica, tanto por parte del Neoliberalismo dominante, que busca por todos los medios desmontar los Servicios Públicos en aras al negocio privado, como por la actitud de la Iglesia Católica que controla el 80% de los centros privados y que actúa como baluarte en defensa de sus privilegios en materia educativa.

Esos ataques se plasman en recortes presupuestarios drásticos, reducción del profesorado (más de 35.000 puestos en este año), semi-desaparición de tutorías, deterioro de las condiciones de trabajo de los educadores, trasvase de presupuesto público hacia la Escuela Privada, desgravación fiscal a familias que acuden a centros privados, privatización de suelo público para instalaciones educativas, estigmatización de centros públicos por la presencia desproporcionada de niños inmigrantes o con necesidades especiales que son asumidos en un 90% de los casos por centros públicos…etc.

Todo ello coadyuva a consolidar un clima de infravaloración y desprestigio de la Escuela Pública que refuerza las presiones privatizadoras de quienes buscan simplemente el negocio comercial o la influencia ideológica sobre las nuevas generaciones.

2.- Denunciamos la manipulación interesada de algunos principios constitucionales que estos sectores sociales practican. En efecto, apoyan su ofensiva en un principio ideológico neoliberal, el supuesto “derecho absoluto de los padres a elegir el centro educativo” que más convenga a sus intereses”. Y consideran este derecho como una facultad anterior y superior a cualquier ley y a cualquier pacto constitucional.

Pero este argumento es tan solo una estrategia publicitaria, porque A) no tiene apoyatura en nuestra Constitución. (El art. 27.3 de la Constitución reconoce “el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”.

Pero en ningún lugar explicita que esa formación religiosa deba impartirse en la Escuela y, menos aún, en horario lectivo común, tal como sucede hoy; B) ese principio es impracticable en un Estado realmente aconfesional (Art. 16.2); y C) busca anteponer el derecho de los padres, que es funcional y secundario, al Derecho a la Educación de los Niños, que es prioritario y universal, según recoge el Derecho Internacional.

3.- Afirmamos que únicamente el Estado puede garantizar de forma universal e igualitaria el ejercicio efectivo de ese derecho a la Educación de los Niños, a través de una Escuela Pública y de calidad para todos. No es, por tanto, el sector privado al quien le corresponde la tarea de la enseñanza, a no ser de forma subsidiaria. Y, por consiguiente, tampoco le corresponde a la Iglesia Católica la posición dominante que hoy ocupa, en una sociedad constitucionalmente laica, en la que todas las iglesias deben tener el mismo rango que cualquier otra entidad asociativa civil.

Ese objetivo de garantizar el acceso a la Educación del que ha de hacerse cargo el Estado es anterior a cualquier otro derecho particular en esta materia, porque sólo así se puede respetar el derecho de los niños, de todos sin excepción, a una educación gratuita, integradora y democrática.

4.- En consecuencia, nos pronunciamos a favor de la Escuela Pública como la única que ha de sostenerse con fondos públicos, dejando a la iniciativa privada la libertad de establecer y sostener centros por cuenta propia, siempre dentro de las normas educativas marcadas por el Estado. La actual situación de Centros Públicos, C. Concertados y C. Privados debe ser superada, eliminando los Conciertos educativos y dando paso a una realidad más simple, C. Públicos y C. Privados, en la que los recursos del Estado se centren exclusivamente en la Escuela Pública.

5.-Propugnamos el afianzamiento de la Laicidad en la Escuela. Todavía hoy, 34 años después de aprobada la Constitución de 1978, es preciso reclamar la consolidación de una Escuela laica que eduque sin dogmas, que enseñe desde el conocimiento científico, que defienda la libertad de pensamiento y de conciencia, que ayude a asumir la pluralidad y la diversidad y forme críticamente en valores democráticos.

Para ello se hace imprescindible que las instituciones educativas abandonen cualquier pretensión de guiarse por idearios particulares, filosóficos o religiosos, y se centren en principios y valores comunes a todos, es decir, los derechos humanos y los valores democráticos y de ciudadanía. En consecuencia, exigimos de la Iglesia Católica y del Estado el abandono o supresión de los privilegios que la Iglesia tiene en la materia educativa.

6.- Compartimos, por la misma razón, la reivindicación de quienes propugnan que la enseñanza de la Religión salga del currículo escolar y que la formación sobre el Hecho religioso forme parte como contenido transversal del resto de las disciplinas afectadas (Filosofía, Historia, Antropología, Arte… etc.).

No es de recibo que, en un Estado aconfesional, sigan vigentes preceptos que obligan a la Escuela Pública a ofertar en su Currículo una asignatura de Religión cristiana mientras a judíos, protestantes y musulmanes sólo se les autoriza si consiguen reunir a diez alumnos en el aula, y al resto de los credos o convicciones se les excluye enteramente de ese derecho.

Del mismo modo entendemos que no es posible desde una opción laica (común a todos) justificar la presencia institucional de símbolos religiosos en los centros educativos, así como la indumentaria inequívocamente religiosa por parte del profesorado o personal directivo.

7.- Denunciamos los Acuerdos entre la Santa Sede y el Estado español (1976-79), herederos del antiguo Concordato, por su carácter sectario y preconstitucional. Y no sólo los Acuerdos. Se impone también una rectificación tanto de la Ley de Libertad Religiosa de1980, a superar mediante una ley de plena Libertad de Conciencia, como de la Ley Orgánica de Educación, contrarias ambas a los principios de laicidad.

8.- Para hacer posible estos cambios que consideramos urgentes, nos comprometemos a trabajar codo a codo con cuantos luchan activamente en defensa de la Escuela Pública y Laica. Apoyamos expresamente el movimiento de los educadores y estudiantes, conocido como ‘la Marea Verde’, y aplaudimos su dinámica unitaria, a la vez que instamos a superar cualquier tentación de signo corporativo, haciendo primar el objetivo central de “una Escuela de todos para todos”, profundamente democrática, crítica y laica.

Sabemos que estos cambios en el sistema educativo son lentos y difíciles. Pero los Cristianos de Base nos mostramos confiados en que esta larga marcha terminará con éxito, más pronto que tarde. La razón y la Historia avalan ese optimismo. Y nuestra fe en el futuro nos aporta energías para trabajar por él y hacerlo cercano.

Madrid, 20 de Febrero, 2012

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La asignatura de religión en la escuela

La asignatura de religión en la escuela

La asignatura de religión en la escuela

José Mª del Castillo

20.01.12 | 11:36. Archivado en Iglesia católica

Mucho se ha dicho y se ha escrito sobre este asunto. No pretendo aquí prolongar un debate que, según creo, va para largo. En todo caso, y sea cual sea la opinión que cada uno tenga sobre el tema, lo que a todos nos vendría bien sería pensar - al menos pensar - en los resultados que está dando la enseñanza oficial de la religión en la escuela y, en general, en los planes de estudio.
Digo esto porque, según creo, somos muchos los ciudadanos que palpamos dos hechos que están a la vista de todo el mundo. El primer hecho es que la gran mayoría de los jóvenes de nuestro país pasan por varios años de clase de religión. Una asignatura en la que los obispos son los responsables de poner y quitar a los profesores, de aprobar o rechazar los libros de texto, de vigilar lo que se enseña y cómo se enseña en cada centro, de controlar hasta el comportamiento público y privado de los docentes. El segundo hecho es que, según los estudios sociológicos más fiables que se han hecho hasta el día de hoy, una notable mayoría de jóvenes españoles se muestra distante de la religión, alejado de ella, ausente de la práctica religiosa y - lo que es más significativo - estas generaciones juveniles (al menos, hasta los que cuenta unos cuarenta años) muestran un desinterés casi total por cuanto se refiere a los temas de la religión, la Iglesia, la teología y todo cuanto se relaciona con esas cosas y esos conceptos. Es verdad que hay grupos muy concretos y minoritarios que frecuentan las reuniones de colectivos, de marcada orientación integrista y conservadora (Opus Dei, Quicos, Comunión y Liberación, Legionarios de Cristo...), pero incluso en estos grupos se empiezan a advertir signos de cansancio. En cualquier caso, estos grupos son minoritarios en el conjunto de la población. Cosa que no contradicen las masivas concentraciones de la JMJ, como la del pasado agosto en Madrid. Porque es bien sabido que a esa magna concentración acudieron jóvenes de medio mundo.
Pues bien, estando así las cosas, a cualquiera se le ocurren algunas preguntas que son inevitables: ¿qué pasa con la asignatura de religión? ¿tan inútiles son los profesores que la enseñan? ¿tan rematadamente malos son los libros de texto que se usan para enseñarla? ¿cómo se explica que los chicos aprendan enseguida matemáticas, inglés o informática, por poner algunos ejemplos, al tiempo que la religión ni les interesa, ni les cuestiona, ni les resuelve gran cosa?
Como es lógico, este asunto ha preocupado seriamente a instituciones docentes, que se sienten responsables de lo que está pasando con lo de la religión en la enseñanza. Y los análisis más serios, que se han hecho hasta ahora, han dado un resultado que parece sólidamente demostrado: los niños y adolescentes asimilan los contenidos de la asignatura de religión hasta los doce o (a los sumo) los trece años. A partir de esa edad, desenganchan su mente de las ideas religiosas y del lenguaje religioso, de forma que, en adelante, toda esa temática y sus contenidos no les vuelve a interesar. No es que estén en contra de Dios o de los curas. No están ni a favor, ni en contra. Se trata de otra cosa. Se trata de que todo eso no les interesa en absoluto. Porque a nada de eso le ven utilidad, ni interés, ni nada de eso les aporta solución a lo que a ellos les interesa, les preocupa, les ilusiona o simplemente les llama la atención. A partir de ese momento, los profesores se desesperan en las clases simplemente para que, por lo menos, los alumnos atiendan a lo que allí se dice. Y no faltan los docentes que se las apañan como pueden para decir cosas que puedan interesar a los chicos. Pero la pura verdad es que, en las clases son muchos los que tiran como pueden, a sabiendas de que, a lo que pueden aspirar, es a dos cosas: hacer la clase lo menos desagradable posible y en la clase no decir nada que dé pie para que del obispado les llamen la atención o, lo que sería peor, les pueda costar el puesto de trabajo.
Así las cosas, mi pregunta es: ¿por qué no se afronta este problema en serio? Y ante esta pregunta, la propuesta que hago es muy clara: mi convicción es que el la raíz del problema está en los contenidos que se enseñan. En otras palabras: el problema está en la teología subyacente al catecismo. La teología, que se enseña y se aprende en los seminarios, no responde ya ni a las necesidades religiosas de la gran mayoría de la gente, ni se trasmite en un lenguaje que a la gente (sobre todo a las generaciones jóvenes) le pueda interesar y pueda entender. Mientras esto no se afronte y se resuelva, estaremos dando palos de ciego. O seguiremos resignadamente aferrados a unas seguridades de antaño que no van a servir para tranquilizar nuestras conciencias. Y, menos aún, para maquillar nuestro fracaso como trasmisores de la correcta relación de los seres humanos con Dios.

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La antigua fórmula que defiende la Conferencia Episcopal Española es antieducativa y anticonstitucional. 15-6-2007

La antigua fórmula que defiende la Conferencia Episcopal Española es antieducativa y anticonstitucional. 15-6-2007

La Conferencia Episcopal española, en su declaración de 2 de marzo 2007, crítica con la Ley Orgánica de Enseñanza (LOE), identifica "el derecho Constitucional (artículo 27.3) de los padres a que los hijos reciban una formación religiosa y moral de acuerdo con sus propias convicciones" con una única vía de darle respuesta: la asignatura de religión católica devaluada, hija de los acuerdos Iglesia-Estado del período franquista.

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Religión: abierta, plural, empática y aconfesional

Religión: abierta, plural, empática y aconfesional

"Decimos sí a una enseñanza escolar de cultura religiosa de carácter abierto, plural, empático y aconfesional". Ésta fue, según cuenta David Casals en El Pais, una de las conclusiones del congreso de la Asociación Cristianismo en el Siglo XXI, entidad que agrupa a los cristianos de base catalanes. Ven con buenos ojos las tesis del Gobierno tripartito, que en el Pacto del Tinell se comprometió a incorporar una asignatura de cultura religiosa en la educación obligatoria, y rechazan las tesis de la Conferencia Episcopal, partidaria de mantener una asignatura confesional católica.

"Si en la escuela no separamos a los niños en función del idioma, ¿por qué los segregamos en función de su religión?", se preguntó Ferran Piñeiro, de la Federación de Enseñantes de Religión de Cataluña. En teoría, los acuerdos del Estado español con la Santa Sede y las confesiones religiosas de "notorio arraigo" -protestantes, judíos y musulmanes- obligan a los centros escolares públicos a ofrecer una asignatura de religión confesional en función del número de familias que lo solicitan.

En la práctica, en los colegios e institutos sólo se ofrece la signatura confesional de religión católica, porque las otras no reúnen el suficiente número de solicitudes. Sólo el 20 por ciento de los alumnos de los centros educativos públicos catalanes estudian religión católica, cuyo temario y profesorado lo eligen los obispos.

"Se divide la clase en función de las creencias familiares, y los alumnos estudian su tradición religiosa familiar sin entrar en contacto con el resto de tradiciones", explicó Teresa Guardans, del Centro de Estudio para las Tradiciones Religiosas. Guardans dijo que la situación actual es "inconstitucional" ya que la Ley Fundamental establece que "ningún ciudadano será discriminado por razón de nacimiento, raza, sexo, religión u opinión". La religión confesional, agregó Guardans, tendría que impartirse en horario extraescolar.

Los cristianos de base rechazaron además "unas comunidades de fe basadas en el autoritarismo arbitrario y la obediencia ciega", y pidieron a la jerarquía eclesiástica que trabaje para lograr la democratización en la Iglesia. "El sacerdotalismo o clericalismo" son la patología de la institución católica, afirmó la monja benedictina Teresa Forcades.

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CLASE DE RELIGION / Una asignatura única de "Historia de las mentalidades"

CLASE DE RELIGION / Una asignatura única de "Historia de las mentalidades"

CLASE DE RELIGION / Es vicedecano de la Facultad de Teología de Catalunya y fue convocado en el Congreso por ERC
Joan Bada aboga en el Congreso por una asignatura única de "Historia de las mentalidades"

Martes, 25 de octubre 2005
El sacerdote, historiador, profesor de la Universidad de Barcelona y vicedecano de la Facultad de Teología de Catalunya, Joan Bada, abogó hoy por incluir en el currículo escolar una asignatura "integral, global y contexualizada", que podría denominarse ’Historia de las mentalidades’, y que sustituyera definitivamente a los distintos modelos actuales y planteados para la enseñanza de la Religión en la escuela pública.
Bada, que compareció ante la Comisión de Educación a petición de ERC con motivo de la tramitación de la Ley Orgánica de Educación (LOE), explicó que la realidad social actual, con la llegada de inmigrantes de diferentes religiones cuyos hijos también se integran en las aulas y la necesidad de conocer las tradiciones religiosas de los alumnos que comparten una misma clase, hacen preferible esta opción.
De la misma manera, considera que una asignatura de este tipo favorece el diálogo entre las distintas religiones y fomenta la búsqueda de una cultura de la paz, al tiempo que elimina una posibilidad "nada acertada", en su opinión, de separar a los alumnos en función de la religión que desean aprender. "Estas segregaciones, que nunca deben atender a cuestiones religiosas o ideológicas, pueden favorecer rechazos futuros entre alumnos de distintas religiones en otros órdenes de la vida", argumentó.
CONTENIDO CONTEXTUALIZADO
Se trataría de una asignatura para todos los alumnos, pero también contextualizada, es decir, teniendo en cuenta la proporción de las diferentes culturas y religiones en la influencia de la situación actual y en la historia de España, dijo en referencia al peso de la tradición judeo-cristiana.
Bada considera que tanto la Constitución como el Acuerdo entre España y la Santa Sede de 1979 hacen posible el cambio hacia este sistema, y recordó que el convenio bilateral recoge en su artículo 16 la posibilidad de modificaciones en la regulación de la enseñanza de religión por acuerdo entre ambas partes y que su protocolo final prevé la posibilidad de hacer cambios cuando el sistema educativo se transforme.
Para articular esta asignatura, planteó la creación de una Comisión formada por representantes de las diferentes confesiones religiosas presentes en España y las administraciones públicas, con el fin de diseñar los contenidos y, al menos al principio, resolver las dudas que puedan surgir.
Respecto a los profesores de Religión, defendió una regulación que acabe con la precariedad, temporalidad y docencia en diferentes centros que padecen en la actualidad.

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