Sobre la enseñanza religiosa escolar (ere)

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Un estudio europeo aconseja a España garantizar la enseñanza religiosa

Un estudio europeo aconseja a España garantizar la enseñanza religiosa

Religiones del mundo

A todas las confesiones en igualdad de condiciones

Un estudio europeo aconseja a España garantizar la enseñanza religiosa

Pide "posibilitar la contratación del profesorado de religión islámica y evangélica"

Redacción, 09 de febrero de 2013 a las 19:48

Uno de los desafíos del sistema educativo español es que los poderes públicos debengarantizar, de manera "real" y "efectiva", la enseñanza religiosa a todas las confesiones en igualdad de condiciones en los centros sostenidos con fondos públicos, según un proyecto de investigación europeo.

Esta es una de las recomendaciones que figuran en un proyecto de investigación auspiciado por el Consejo de Europa sobre "Educación y la diversidad religiosa en el Mediterráneo occidental", en el que ha participado, por parte de España, la Universidad de La Rioja (UR), junto a otras de Italia, Argelia y Marruecos.

Este proyecto está integrado por grupos de investigación de las universidades de Bergamo (Italia), Ferhat Abbas de Sétif (Argelia), Mohammed V Souissi de Rabat (Marruecos) y La Rioja, a través de la directora de su Cátedra UNESCO Ciudadanía Democrática y Libertad Cultural, Ana María Vega, y de su profesor de Pedagogía de la Religión, Roberto Germán Zurriaráin.

Vega ha explicado a Efe que este trabajo de investigación, con una duración de tres años y que finalizó el pasado mes de diciembre, se ha centrado en los desafíos planteados por la diversidad religiosa en los sistemas educativos de los cuatro países, mediante el análisis de varios aspectos planteados a estudiantes del primer ciclo de la enseñanza pública secundaria, de entre 12 y 15 años.

Este estudio, cuyas conclusiones se han elaborado ahora, no analiza el anteproyecto deLey Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (Lomce), que elimina la asignatura de Educación para la Ciudadanía en todos los niveles educativos y que diseña nuevas materias alternativas a la enseñanza de la religión.

Esta investigación europea indica que las autoridades educativas de las distintas comunidades autónomas deben cumplir los desarrollos normativos del acuerdo suscrito por España en 1992 con las minorías religiosas islámica y evangélica.

Ha añadido que las comunidades deben "posibilitar la contratación del profesorado de religión islámica y evangélica cuando se corrobore una demanda suficiente de las familias en los centros escolares", fijada en un mínimo de diez peticiones por colegio.

Otro de los desafíos del sistema educativo español que plantea el documento, ha subrayado, es que las religiones deben asumir un papel "más activo" en la educación intecultural y cívica, "sin renunciar por eso a su enfoque confesional".

"Este planteamiento enseñaría a los alumnos a articular de modo razonable la proyección pública de sus convicciones religiosas mediante una argumentación que debe respetar las reglas de juego democrático, de forma que quien no compartiera sus creencias podría, incluso, admitirlas", ha defendido Vega.

Para ella, es preciso facilitar a los profesores un conocimiento sólido y básico de las distintas culturas y religiones que están presentes en el contexto escolar español.

Cree que los profesores necesitan adquirir las competencias necesarias para diagnosticar aquellos materiales y métodos de enseñanza y aprendizaje más apropiados para desarrollar las competencias propias de una educación intercultural inclusiva.
Ello, ha indicado, requiere contar con políticas educativas que propicien la adecuación y la actualización de los planes de estudio de las Facultades de Educación en este sentido y que favorezcan la participación del profesorado en los programas de formación continua. (RD/Agencias)

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Religión en los colegios: catequesis disfrazada de asignatura

Religión en los colegios: catequesis disfrazada de asignatura

 

 

La asignatura de religión, que recupera peso con la ‘Ley Wert’, es incompatible con un Estado laico: vulnera los derechos de los no creyentes, segrega a los estudiantes, y da a la iglesia católica el control sobre profesores y contenidos de lo que no es más que pura catequesis.

Adelantamos algunas páginas del libro Qué hacemos por una sociedad laica, que llega esta semana a kioscos y librerías. Una propuesta colectiva para avanzar en la laicidad de un Estado que no ha asumido que España ya no es un país católico, sino una sociedad plural en creencias y muy secularizada. Partiendo del cambio sociológico que se ha producido en los últimos años, el libro analiza, entre otros temas, la financiación, los conciertos educativos, la confusión de símbolos y ritos, los pactos con las confesiones y, como en las páginas que avanzamos, lo relativo a la asignatura y el profesorado de religión. Un debate reabierto con la nueva ley educativa, la ley Wert, que recupera la vieja segregación entre estudiantes de religión y de ética.

Algunos temas mal resueltos: la educación

La educación es otro buen ejemplo de tema mal resuelto, herencia de las inercias propias de la cultura religiosa-identitaria del franquismo; y de la imposibilidad de resolverlo bien con el actual sistema concordatario. El dilema religión-ética que nos remite al código binario clerical-anticlerical es una de las más nefastas aportaciones a un tratamiento moderno de la libertad de conciencia y religión que piense en no segregar por creencias a los niños.

El modelo arranca de las postrimerías del franquismo cuando convivían en el programa escolar las dos asignaturas de marcado carácter ideológico a las que ya nos hemos referido: la formación del espíritu nacional y la religión. Modelo que los sectores católicos negociadores del Concordato decidieron prorrogar en el acuerdo entre la Santa Sede y el Estado español sobre la Enseñanza y Asuntos Culturales, de 1979. El preámbulo es, curiosamente, toda una afirmación del principio de libertad religiosa, los derechos de los padres, alumnos y profesionales y la voluntad de evitar situaciones de discriminación y privilegio.

“El acuerdo de 1979 establece que «… la educación que se imparta en los centros docentes públicos será respetuosa con los valores de la ética cristiana»”

Pero el artículo 1 ya nos muestra la verdadera cara del mismo cuando en su segundo párrafo afirma que «… la educación que se imparta en los centros docentes públicos será respetuosa con los valores de la ética cristiana». ¿Es posible que un tratado internacional de un Estado que se declara no confesional y que afirma constitucionalmente su neutralidad religiosa afirme esto? Aparte de los problemas de interpretación que supone el concepto jurídico indeterminado de «ética cristiana».

Parece la versión moderna de la vieja cláusula del Concordato de Bravo Murillo (Isabel II) con Pío XI de 1851, que afirmaba: «En consecuencia la instrucción en las Universidades, Colegios, Seminarios y Escuelas públicas o privadas de cualquier clase, será en todo conforme a la doctrina de la misma religión católica; y a este fin no se pondrá impedimento alguno a los obispos y demás prelados diocesanos encargados por su ministerio de velar sobre la pureza de la doctrina de la fe y de las costumbres, y sobre la educación religiosa de la juventud en el ejercicio de este cargo, aún en las escuelas públicas (…)». Solo que habían pasado 130 años y muchas cosas.

El acuerdo en su artículo segundo establece taxativamente que «los planes educativos de EGB, BUP y Grados de FP (…) incluirán la enseñanza de la religión católica en todos los centros de educación, en condiciones equiparadas al resto de disciplinas fundamentales». Por lo tanto, se establece la obligación de enseñanza confesional a la escuela pública, pero haciendo que esta asignatura no sea obligatoria. Y esta ha sido la madre de todos los problemas. Hay que recordar y señalar que no se trata de enseñanza de cultura religiosa sino de aquello que denominaríamos Catequesis en los términos establecidos por el Canon 761 de la Iglesia. Además, es a la jerarquía eclesiástica a quien le corresponde, en exclusiva, señalar los contenidos de la enseñanza y formación religiosa católica, así como la de proponer los libros de texto y el material didáctico oportuno, sin ninguna posible intromisión estatal más allá de la que pudiera darse por respeto al orden público.

El resultado más desconcertante de esta regulación es que el Estado queda obligado a ofrecer alguna «alternativa» a los que no quieran hacer la asignatura de catequesis católica. Aunque lo cierto es que sólo será alternativa para los alumnos católicos, puesto que para los no creyentes no habrá opción posible y tendrá un carácter de asignatura obligatoria sustitutiva –porque será la única que podrán escoger–. A pesar de esto, el Tribunal Supremo en su criticada Sentencia de 1 de abril de 1998, preocupándose más por remover los posibles desincentivos y obstáculos que pudieran ocasionar que los católicos no escogieran asistir a clase de religión, que de proteger a los padres y alumnos que no quieren enseñanza confesional no apreció discriminación, aun cuando es indiscutible que en el caso de los alumnos de familia católica hay posibilidad de elegir entre dos asignaturas, cosa que no ocurre en el caso de las demás.

Asimismo, se establece que la enseñanza de religión será impartida por personas que serán designadas por la autoridad académica a propuesta del ordinario diocesano. Pero la financiación de la asignatura depende directamente de los fondos públicos y los profesores tienen un régimen de contratados laborales. Finalmente, el Estado es el contratador –responsable laboral de los despidos nulos e improcedentes– pero siempre por decisión de la Iglesia católica, que es quien dice a quien se contrata y a quien se despide sin ninguna posible interferencia ni presión estatal.

“Un modelo que en la práctica genera despidos nulos basados en la conducta moral del profesor –por sus opiniones, el tipo de vida, la situación matrimonial, etc.–, y que son indemnizados por el Estado”

Los profesores, de acuerdo con el Concordato no tienen que ser personas profesionalmente cualificadas, sólo se dice que la designación eclesial «recaerá con preferencia en los profesores de EGB que así lo soliciten». Un modelo que en la práctica genera despidos nulos basados en la conducta moral del profesor –por sus opiniones, el tipo de vida, la situación matrimonial, etc.– que son indemnizados desde un Estado que ve cómo se conculcan principios constitucionales en su nombre, y que es reiteradamente condenado por los Tribunales como cooperador necesario de la vulneración de derechos fundamentales, sin que lo pueda evitar.

Además, los profesores de religión conformarán parte activa de la vida de los colegios públicos al establecerse su obligatoria pertenencia a todos los efectos, con voz y voto, a los claustros de profesores del centro. Y en las escuelas universitarias de formación del profesorado se tendrá que impartir «en condiciones equiparadas a las demás disciplinas fundamentales» la enseñanza de «la doctrina católica y su pedagogía», de acuerdo con el artículo 4. En los centros universitarios también se dispone la pertenencia a los claustros –cosa no prevista en la actual legislación universitaria–, y estos también tienen que estar abiertos a las actividades confesionales pudiéndose utilizar «los locales y medios de los mismos» igual que las instalaciones de los colegios e institutos públicos.

Finalmente, por imposición de este acuerdo internacional y sin posibilidad de otra opción más lógica, se ha generado un modelo de doble circuito y segregación de los alumnos por razón de religión que no garantiza los derechos de los no católicos obligándolos a hacer una actividad que no genere desventaja a los católicos que están en clase de religión. Este modelo mezcla el marco ciudadano y neutral de la escuela pública basado en el aprendizaje científico y racional con una actividad confesional de naturaleza catequética. En pago a este privilegio la Iglesia organizó una sonada respuesta contra la asignatura de Educación para la ciudadanía llamando a los padres a la desobediencia civil contra la misma. Prefería un modelo de doble circuito donde unos hicieran religión y «los otros» valores constitucionales, como el que preconiza el proyecto de Ley Wert recuperando la vieja, ancestral y desfasada segregación de estudiantes entre religión y ética.

El modelo será reproducido a partir de 1996, en idénticas condiciones, por otras confesiones con acuerdo de cooperación –islam, protestantes y judíos– en aquellos centros donde la demanda de los alumnos lo requiera. De nuevo se ha impuesto el sistema de pactos. En este caso sólo protestantes y musulmanes están nombrando profesores.

Ante esta situación, incompatible con un modelo de Estado plenamente laico, se han puesto encima de la mesa varias opciones que, por un lado, garanticen la aconfesionalidad de la instrucción pública, que no generen discriminación de ningún tipo entre alumnos, y que sean plenamente respetuosas con el ejercicio de la libertad religiosa y, por lo tanto, con el pluralismo religioso de una sociedad con un número decreciente de familias practicantes. Cualquier propuesta que quiera respetar estos principios debería, necesariamente, sacar la asignatura de religión –tal y como funciona hoy– del sistema educativo. Si se quiere realmente respetar aquellos principios, podrían existir asignaturas obligatorias u optativas de historia de las religiones, de filosofía de la religión, sociología de la religión, etc. pero no una asignatura de religión católica –ni protestante, ni musulmana, ni judía, etc.

“Un sistema educativo compatible con el principio de laicidad no necesariamente tiene que llevar a una mutua y completa ignorancia entre religión y escuela”

A partir de aquí se pueden debatir variadas posibilidades; desde la ausencia total hasta que se preste el espacio físico como se hace para otras actividades extraescolares. Del mismo modo que los colegios ceden sus instalaciones para que el club de fútbol del barrio haga cursos de fútbol en el polideportivo del centro, o para que la escuela de danza del barrio haga cursos en el salón de actos, los colegios podrían ceder sus aulas para que las confesiones presentes en el barrio hicieran allí su catequesis. Los responsables de la parroquia o de la mezquita podrían preferir hacer sus formaciones en el espacio de la escuela que en sus propios espacios. Si las instituciones escolares tienen una relación saludable y normalizada con las organizaciones de la sociedad civil, esta posibilidad también debería ser puesta a debate –en tanto las confesiones forman parte de la sociedad civil.

Una propuesta así, en cualquier caso, requeriría de unas determinadas garantías: que la formación esté perfectamente separada y distinguida en horarios, profesores, evaluación, etc. de las asignaturas regladas, esto es: que no forme parte del horario lectivo, que no sea evaluable, que los profesores no formen parte del claustro del centro, que los pague la confesión etc.

Pero en una sociedad plural que requiere religiones compatibles con un marco cultural e institucional democrático, una propuesta así podría tener una ventaja: y es que las religiones sean más «ilustradas», es decir, que no estén encerradas cada una en su propio espacio –tanto en el sentido literal como figurado del concepto «espacio»– sino que se encuentren unas con otras, que se reconozcan y acepten, que se toleren y dialoguen. Y no sólo que se reconozcan entre ellas sino también con la gran mayoría de las familias «indiferentes» ante el hecho religioso que está presente en un espacio físico de construcción de vínculos sociales tan importante como es la escuela.

Se trata de una propuesta que algunos defensores de un modelo laico de escuela consideran favorablemente y otros no, y sobre la cual no nos posicionamos ni a favor ni en contra, pero que sirve para expresar que las opciones para garantizar un sistema educativo plenamente compatible con el principio de laicidad son diversas y que, aun siendo escrupulosamente respetuosas del principio de separación y del de neutralidad, no necesariamente tienen que llevar a una mutua y completa ignorancia entre religión y escuela.

Qué hacemos por una sociedad laica es un libro de Santiago Castella (presidente del Movimiento Laico y Progresista), Antoni Comín (miembro del Centro de Estudios “Cristianisme i Justícia”), Joana Ortega-Raya (directora de la revista Lupa Protestante) y Joffre Villanueva (miembro del MLP y portavoz de la campaña “Yo no te espero”).

Más información en quehacemos.org

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"La asignatura no puede esperar otro curso más"

"La asignatura no puede esperar otro curso más"

Munilla, hoy, en San Sebastián

"La asignatura no puede esperar otro curso más"

Munilla reclama una solución inmediata para la clase de Religión

El obispo de San Sebastián denuncia que la materia "está en una situación de gran precariedad"

Redacción, 02 de febrero de 2013 a las 16:53

El obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, ha pedido hoy al Gobierno que "sea diligente" para "aplicar el curso próximo la nueva regulación" sobre la asignatura de Religión, "con su alternativa correspondiente" y "poniendo en práctica en esta Ley la jurisprudencia que se deriva de las sentencias".

Munilla ha hecho esta solicitud en el acto inaugural de un simposio organizado por su diócesis en la capital guipuzcoana para analizar la contribución educativa de la asignatura de Religión, en el que también ha participado la consejera vasca de Educación, Cristina Uriarte.

Durante su intervención, Munilla ha demandado al Ejecutivo del PP que, "si es necesario, distinga y desdoble los contenidos de la Ley para que otros temas, que igual no están tan maduros, tengan una tramitación más larga", ya que "la asignatura de Religión no puede esperar otro curso más".

Ha aclarado que esta materia "está en unasituación de una gran precariedad, siempre esperando a un marco estable", por lo que "sería muy dramático que todavía" deba permanecer "un curso más sin regularizar su situación".

El prelado guipuzcoano ha hecho asimismo un llamamiento a la "clase política en general" para que "tome consciencia de la necesidad de un consenso en materia de Educación", porque no es posible que "cada vez que se produce un cambio en un Gobierno se modifique la Ley de Educación". "No hay sistema de enseñanza que resista esto. Desgasta muchísimo", se ha lamentado.

Munilla ha pedido también que "no se utilicen los asuntos educativos para las estrategias y el desgaste político" y que los partidos "no digan una cosa cuando gobiernan y otra cuando pasen a la oposición", pues esta actitud "hace muy difícil llegar a unos convencimientos compartidos".

Por otra parte, el obispo ha demandado al Gobierno vasco que "sea diligente" poniendo en práctica la sentencia del Tribunal Supremo que anuló el decreto del Gobierno Vasco que, a su entender, dejó la asignatura de Religión en "una situación debilísima en el Bachillerato, sin tener alternativa".

El prelado ha solicitado finalmente "sensibilidad suficiente para liberar el tema de la asignatura de la Religión del debate político sobre competencias existente entre los Gobiernos autonómico y central".

"Es una petición muy delicada pero muy importante", ha insistido Munilla, quien ha remarcado que, "en lo que se refiere a la asignatura de Religión, el debate no es tanto el de competencias entre administraciones sino entre la competencia de la familia en la educación de los hijos o la competencia de las administraciones".

"Ese es el auténtico debate. La familia tiene una competencia real en la educación de sus hijos y tiene un derecho a determinar los contenidos de su educación", ha concluido.

(RD/Agencias)

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En la escuela, "cultura" religiosa para todos (I)

En la escuela, "cultura" religiosa para todos (I)

En la escuela, "cultura" religiosa para todos

He  encontrado este artículo sobre la rellgión en la escuela escrito por Rufo González en su blog. Su planteamiento sobre la cultura religiosa en la escuela me ha parecido muy del interés de esta web. Infofeper. 

11.01.13 | 19:47. 

RUFO GONZÁLEZ

Es lamentable que, como ha reconocido el ministro Wert, la religión se enseñe en las escuelas “por motivos políticos”. Fruto, por tanto, de un juego de poderes, de unos convenios entre fuerzas políticas, o entre estados (Vaticano y Estados Español). ¿Existe alguna otra asignatura por tales motivos? ¿Se apoyaría Jesús en “esos motivos” para exigir la enseñanza de su Evangelio?

Diversidad de pareceres sobre la enseñanza de la religión
Poca gente defiende hoy la Religión Católica como asignatura obligatoria, sin alternativa, propia de un Estado confesional, controlada por los guardianes de la ortodoxia católica. Desde 1979 a 1990 los alumnos debían elegir entre Religión o Ética. Fue una solución insatisfactoria. Unos y otros desconocían ámbitos fundamentales en la formación cultural ideal. Quienes elegían Ética desconocían aspectos religiosos imprescindibles para comprender muchos hechos históricos y culturales. Los que elegían Religión no estudiaban la ética racional, universal, civil, cimentada en los derechos humanos. Además, la picaresca se encargaba de elegir lo más fácil de aprobar. La LOGSE, solución socialista, obligaba a elegir entre religión y otras actividades de entretenimiento. Había que tener valor para cargar con una asignatura, sin casi valor académico, mientras los compañeros se “entretenían” jovialmente. Una solución lamentable.

La religión, fruto del proceso humanizador
El hecho religioso es una creación cultural humana de primera magnitud. La idea de Dios o Misterio último y radical ha sido buena para la humanidad: le ha dado sentido a la vida, le ha llamado al bien y a la superación constante. Las religiones han inspirado creaciones cooperativas, culturales, artísticas, espirituales, caritativas, etc. Cuando las organizaciones religiosas han sabido mantenerse al servicio de la bondad y progreso humano, la religión ha sido una fuerza y estímulo profundamente humanizadores. Es cierto que el uso político y social la ha pervertido a veces. Se la ha querido imponer contra la libertad de conciencia y utilizar como medio de sumisión a poderes políticos, económicos o religiosos. Así se la ha falseado en su misma esencia. Y más aún, si cabe, el Evangelio de Jesús, el Evangelio de la libertad: todos sois hijos del mismo Padre, todos hermanos, todos iguales en dignidad, todos llamados a vivir en libertad y en amor mutuo. “Entre vosotros, nada de eso”, dice terminantemente Jesús (Lc 22, 26), y “eso” es el dominio, la imposición, la desigual dignidad. Organizaos como queráis, nos viene a decir el Evangelio, con tal que viváis todos en libertad y amor. Suprimir el sufrimiento y dar vida fue el ideal de Jesús. La venganza, el miedo, la condena... son elementos introducidos por nuestra ignorancia y afán posesivo. El “dios” sádico, vengativo, es contrario al Dios Amor, encarnado por Jesús que muere perdonando.

El conocimiento del hecho religioso es parte básica de la formación humana
En la escuela, pues, hay que enseñar religión, como hecho cultural. En España tenemos un problema añadido. La Constitución vigente no excluye la religión en su sentido “confesional”, sino más bien lo contrario. En el artículo 27, 3 se exige a “los poderes públicos garantizar el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”. Es un privilegio de toda Confesión religiosa reconocida legalmente. ¿Cómo se cumple esta garantía? ¿Bastaría una formación cultural religiosa impartida por profesores civiles, legalmente cualificados como conocedores de toda religión, especialmente de las más cercanas a nuestra cultura? Así podría ser si las diversas confesiones renunciaran a sus privilegios particulares. Es claro que en la escuela debe primar la instrucción, el saber. También hay que “formar” en valores universales, racionales, comunes. No está tan claro que haya que adoctrinar en un único sentido, sobre todo cuando la comunidad escolar no comparte totalmente la misma orientación.

La ignorancia obliga a la irreligión
La libertad de conciencia está precisamente para que se ofrezcan los diversos sentidos, y los alumnos elijan en la medida que puedan sus preferencias. ¿Pero cómo van a elegir si no conocen? Sería bueno recordar la carta de Jean Jaurès, líder socialista francés (1859-1914) a su hijo sobre la enseñanza de la religión: “tengo empeño decidido en que tu instrucción y tu educación sean completas, y no lo serían sin un estudio serio de la religión... ¿Quisieras tú, por ignorancia voluntaria, no poder decir una palabra sobre estos asuntos sin exponerte a soltar un disparate?... No es preciso ser un genio para comprender que sólo son verdaderamente libres de no ser cristianos los que tienen facultad para serlo, pues, en caso contrario, la ignorancia les obliga a la irreligión. La cosa es muy clara: la libertad exige la facultad de poder obrar en sentido contrario” (Rev. “Iglesia viva”, nº 219 - 2004, pág. 135-137).

¿Dónde están los profesores adecuados?
Adecuados para explicar de forma neutra, científica, el hecho religioso. Es una carencia, ya secular, de nuestra universidad la Facultad de Ciencias Religiosas. En ella se estudiaría sociología, filosofía, historia, psicología, dogmática, moral, liturgia... de las diversas religiones, especialmente de las más culturalmente nuestras. Hoy no existe un profesorado capaz de unificar todos estos conocimientos, y exponerlos críticamente. Por aquí, creemos, debe empezar la solución de este problema que nos divide a los españoles: crear profesores de Cultura Religiosa para la escuela. Mientras tanto, los actuales profesores de Religión, con la titulación actual, podrían concurrir a unas oposiciones civiles, desligarse de sus Confesiones en cuanto a nombramientos y contratos laborales, y disfrutar de libertad de cátedra propia de toda cultura. Es el respeto que merecen quienes, de hecho, han venido impartiendo esta materia con una orientación cultural desde hace muchos años. Estoy seguro que hoy por hoy son los más preparados para explicar cualquier programa de cultura religiosa. Por supuesto que dependerían ya del Estado tanto en su nombramiento como en su régimen laboral. Con las acreditaciones académicas pertinentes que actualmente tienen de las Facultades universitarias pertinentes. Tendrían que ceder las autoridades eclesiásticas, que, por otra parte, bien que les agrada que sus Universidades tengan efectos civiles.

Enseñar la verdad de cada Religión
Lo fundamental de sus textos fundacionales, las etapas históricas, los diversos códigos éticos, los ritos, la organización, etc. deben ser los contenidos de la asignatura. Se supone la dosificación adecuada para cada ciclo escolar. Sería un modo de conocernos mejor, nos acercaría a una comprensión más humana, rompería los muros de incomprensión que tradicionalmente han separado a los grupos religiosos. Nadie debe tener miedo a la verdad humana. Si una religión –o un aspecto de una religión- no nos humaniza, no nos hermana, no nos sirve para vivir mejor... es señal de que no viene del Misterio que nos ha puesto en esta vida. Sólo alaba al Creador quien cuida a su criatura: “la gloria de Dios es el ser humano viviendo” (Ignacio de Antioquía, + 107).

Cultura ética también para todos
Una asignatura que no tiene por qué ser alternativa a ninguna otra. Esta es claramente común, y para esta materia sí que existen profesores cualificados desde siempre. Para ello están las Facultades de Filosofía, cuya asignatura de Ética es fundamental. Que todos los alumnos reflexionen y estudien sobre los valores, la conducta ideal, verdaderamente humana..., es un deseo de todos. Así lo exigen los derechos y obligaciones. El estudio de la bondad o malicia de nuestras acciones, de costumbres, de instituciones, etc. es un deber que afecta a todos. Aquí hay claro consenso. Respetémoslo.

Rufo González

Enlace a la serie completa de los artículos de Rufo González: En la escuela, "cultura" religiosa para todos

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La IERE, a favor de una materia del hecho religioso en la escuela pública

La IERE, a favor de una materia del hecho religioso en la escuela pública

Carlos López

Sin matices confesionales y optativa

La IERE, a favor de una materia del hecho religioso en la escuela pública

Con una alternativa en la que no se impartan materias troncales

Redacción, 28 de diciembre de 2012 a las 18:07

(Carlos López, obispo anglicano).- El proyecto de Ley Orgánica sobre la Mejora de la Calidad Educativa que impulsa el ministerio de Educación ha despertado críticas desde diversos sectores al respecto de la regulación de la educación religiosa.

Voces críticas con el proyecto consideran que al elevar la asignatura optativa a la categoría de asignatura troncal se penaliza al alumno que no elija la asignatura religiosa.

Ante este proyecto , la Iglesia Española Reformada Episcopal (Comunión Anglicana) ha realizado un comunicado en el que manifiestan su oposición a la propuesta del Gobierno, explicando que es partidaria "de una asignatura sobre el hecho religioso, impartida por profesionales de la educación religiosa pero sin un matiz confesional".

Según la IERE, esta asignatura serviría como reflejo de la diversidad religiosa y mostraría "a los niños y adolescentes la pluralidad religiosa y el valor del diálogo para construir un mundo mejor".

"Creemos que el hecho religioso está presente en la vida de los seres humanos en todas sus etapas de crecimiento" que "encuentra en el acompañamiento de la comunidad de fe y de la familia un elemento positivo e integrador", continúa el comunicado.

Además, insiste en que esta materia debería ser "optativa". "Consideramos un error que se imparta en una franja horaria donde se incluyan alternativas relacionadas con materias troncales", explica la IERE haciendo referencia a la medida más criticada del proyecto de ley con respecto a la asignatura de Religión.

"Mientras esto no sea una realidad, entendemos que el sistema que se recoge en losacuerdos del Estado con FEREDE de 1992 (materia de Educación Religiosa Evangélica en franja horaria compartida con opciones confesionales católico-romana, musulmana o judía) sigue siendo plenamente válido. Rechazamos cualquier intento de revertir este marco de consenso o de establecer discriminaciones injustas que ni siquiera se corresponden con la realidad social y religiosa de la España de hoy", concluye la Iglesia Anglicana de España.

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Propuesta de FEPER para la ASIGNATURA de CULTURA RELIGIOSA. Dic 2014

Propuesta de FEPER para la ASIGNATURA de CULTURA RELIGIOSA. Dic 2014

Propuesta de FEPER para la ASIGNATURA de CULTURA RELIGIOSA

Ya en el año 2001 FEPER  hizo una propuesta de asignatura de religión al Ministerio de Educación, centrándola en el pluralismo de la sociedad, en el derecho humano fundamental de libertad de conciencia, en la formación religiosa como patrimonio cultural universal y por lo tanto a desarrollar en el curriculo como contenido científico descriptivo y no de pertenencia ni de militancia ni de práctica ni de proselistismo religiosos de ningún tipo, siguiendo las orientaciones de la UNESCO y en línea con estudios recientes que están desarrollando paises orientales como es el caso de Japón. Asimismo Feper en su propuesta tenía en cuenta la organización de los centros, en particular la confección de horarios, actualmente de una gran complejidad al ser para grupos separados por confesiones o no adscripciones y complejidad por la asignación horaria diferenciada de otras asignaturas, y asumía la facilidad organizativa que tiene una asignatura única, cultural, no confesional, englobando las increencias y las creencias, y común para todos los alumnos.

Feper sigue trabajando en esta propuesta y está dispuesta a explorarla con quienes quieran colaborar.

FEPER APUESTA POR: 

 1º.-  Una asignatura de Ciencias de las Religiones o Fenomenología de las  Religiones, única, obligatoria, común y evaluable a todos los efectos. 
            Una futura asignatura de religión/religiones debería ser coherente con la Constitución Española, con la Ley de Libertad Religiosa y demás  legislación. Debería ser una asignatura: 

            - que garantice el derecho que asiste a los padres para que sus  hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus  propias convicciones; 
            - que garantice el derecho de todos  los ciudadanos a una  información rigurosa, científica, pedagógica, didáctica... sobre las  religiones; 
            - que sea una asignatura para todos, que no separe o segregue a los alumnos por credos o increencia; 

            - que sea una materia con el mismo rigor que las demás; 
            - que sea una asignatura evaluable como las demás. 

 2º.- Los contenidos de la misma, en lo referente a las Religiones o Confesiones con notable arraigo en España que tengan firmados Acuerdos o  Convenios de colaboración con el Estado Español, los fijarían  las distintas Confesiones religiosas, siendo aprobados por las Autoridades Educativas Públicas, una vez comprobado que dichos contenidos son conformes con los  valores, principios, derechos y libertades constitucionales. De forma:
            - que facilite la convivencia entre visiones plurales de la vida. 
            - que elimine la injerencia de Instituciones o personas ajenas a la Administración Educativa en los ámbitos propios de la misma; 
            - que evite, teniendo en cuenta la aparición de otras Religiones  en la actualidad, y las que han de aparecer más adelante, según los flujos  migratorios previsibles, la multiplicidad de optativas de clases de Religión  con lo que esto supondría para la organización de los Centros; 


 3º.- Para acceder a la docencia de esta asignatura, se realizaría, en un  primer momento, un concurso-oposición restringido, para los actuales  profesores de Religión  de los Centros Públicos, de tal manera que en el  futuro estos profesores, de Ciencias de las Religiones o Fenomenología de las  Religiones dependieran, como el resto del profesorado de los Centros, de la correspondiente Administración Educativa. 

 Final.- 

             Creemos que esta solución aportaría numerosas ventajas, sería  coherente con la Libertad Religiosa y  garantizaría el derecho que asiste a  los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones. Facilitaría la convivencia y eliminaría, prácticamente, todos los problemas que se están padeciendo en la actualidad y los que sin duda han de presentarse por la históricamente llamada  "cuestión religiosa". 


Ventajas: 
            1 º.- Se cumpliría plenamente la Constitución en los Art. 16 y 27, sin que pudiera entrar la tentación de interpretarla unilateralmente. 

            2º.- Eliminaría la injerencia de Instituciones o personas ajenas a  la Administración Educativa. 
            3º.- Evitaría la precariedad del trabajador-profesor de religión y la vulneración de la C.E., así como  la Declaración Universal de Derechos  Humanos. 

            4º.- Se evitaría, teniendo en cuenta la aparición de otras Religiones en la actualidad, y las que han de aparecer más adelante, según los flujos migratorios previsibles, la multiplicidad de optativas de clases de Religión, con lo que esto supondría para la organización de los Centros. 

           5º.- Se conseguiría la optimización de los recursos tanto humanos como económicos. 
           6º.- Esta opción también evitaría, a buen seguro, la creación de  guetos en las escuelas por razón de la religión o confesión que se podrían producir si se divide el aula en grupos distintos por cada religión o por el interés proselitista de cualquiera de los profesores. 
            7º.- Se conseguiría una integración mayoritaria de todos los alumnos al estar en el mismo aula, conociendo y entendiendo lo que sus compañeros conocen y entienden, respetando y siendo respetados, creando una convivencia que desde niños es mucho más fácil conseguir. Se crearían puentes de tolerancia y una visión amplia del fenómeno religioso. Se ama y entiende lo que se conoce. Este conocimiento sería un vehículo extraordinario de integración y comunicación.           

               8º.- Creemos que los ciudadanos merecen que hagamos este esfuerzo,  algunos, no cabe duda, mayor que otros. Pero cediendo todos y con la voluntad, real y práctica de integrarnos todos, podremos conseguir una sociedad, libre y solidaria, para el beneficio de la persona y su dignidad, que es al fin de lo  que se trata.      

 Federación Estatal de Profesores de Enseñanza Religiosa (F.E.P.E.R.)

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Desaparece Ciudadanía y se establece una alternativa obligatoria a la Religión

Desaparece Ciudadanía y se establece una alternativa obligatoria a la Religión

José Ignacio Wert

Wert presenta hoy el borrador de la reforma educativa, que ha sido consensuado con la Conferencia Episcopal

El Gobierno elimina Ciudadanía y establece una asignatura obligatoria alternativa a la Religión en Primaria y ESO

Los obispos no logran que la materia sea computable, pero sí la dotan de mayor fuerza

Jesús Bastante, 04 de diciembre de 2012 a las 09:11

(Jesús Bastante).- Tanto la clase de Religión como su alternativa tendrán carácter obligatorio en Primaria y ESO, según el borrador de Ley de Mejora de Calidad Educativa (LOMCE), que el ministro de Educación, José Ignacio Wert, presenta hoy a las comunidades autónomas. El texto del borrador también confirma la supresión de la polémica Educacion para la Ciudadanía.

La enésima reforma del sistema educativo español arranca hoy con la presentación, por parte del Ejecutivo, de un borrador a los responsables de las autonomías. Unborrador que también se ha consensuado con la Conferencia Episcopal, que no ha conseguido sus pretensiones máximas respecto a la asignatura de Religión (que fuera evaluable y computable en todas las etapas educativas), pero sí dotarla de una mayor fuerza con la obligatoriedad de su alternativa.

Entre otras novedades, la propuesta ministerial indica que los alumnos deberán elegir entre Religión confesional y la alternativa Valores Culturales y Sociales en primaria y Valores Éticos en secundaria.

Respecto a Ciudadanía, y pese a que las primeras informaciones apuntaban que iba a ser sustituida por Educación Cívica y Constitucional, finalmente ésta también desaparece, y con ella uno de los grandes logros del Gobierno Zapatero.

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Espaldarazo del Tribunal Supremo a la clase de Religión

Espaldarazo del Tribunal Supremo a la clase de Religión

Clase de Religión

Rechaza que el silencio de los padres signifique no optar a esa materia

Espaldarazo del Tribunal Supremo a la clase de Religión

Da la razón a la Federación Española de Religiosos de la Enseñanza y a las diócesis vascas

Redacción, 09 de agosto de 2012 a las 11:28

El Tribunal Supremo ha anulado las normas que regulan la enseñanza de religión en Extremadura y País Vasco por exceder lo establecido en leyes de rango superior, ya que, en el primer caso, la administración se arroga la capacidad de interpretar el silencio de los padres como que sus hijos no optan a esa materia y, en el segundo, no se ofrecen alternativas a esa asignatura.

En el caso de Extremadura, el TS ha revocado el artículo 11.2 de la Orden de la Consejería de Educación de 2008 sobre las enseñanzas de Educación Infantil por establecer que cuando los padres o tutores "no manifestaran expresamente, a comienzos de cada curso escolar, la voluntad de que sus hijos reciban la enseñanza de religión, se entenderá que no optan" a ella.

Para la Sala de lo Contencioso-Administrativo del TS, de las normas de superior rango -como la Ley Orgánica de Libertad Religiosa o la Ley Orgánica de Educación-, se deduce que "debe salvarse el defecto consistente en la falta de elección de los padres o tutores (...) mediante el correspondiente requerimiento para que efectúen dicha opción".

Por ello, añade la Sala, "no interpretamos que pueda la administración o cada centro suplir la falta de opción de los padres".

"La administración carece, por lo tanto, de competencia para decir que sí, que no, y también para interpretar el silencio, al menos, a través de esta norma reglamentaria doméstica", destaca la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura, que ahora confirma el Supremo, que impone además a la Junta extremeña el pago de 3.000 euros por las costas del recurso contra esa resolución.

Currículo en el Bachillerato

Respecto al País Vasco, el Alto Tribunal ha echado atrás en otra sentencia el decreto de 2009 por el que se regula la implantación del currículo de Bachillerato, al no contemplar en su disposición adicional primera ninguna actividad alternativa a la enseñanza de religión.

La Sala entiende que el decreto no configura la enseñanza de la religión en la forma establecida "en el bloque normativo estatal", sino que "determina el incumplimiento del mismo al no asegurar el  tratamiento 'en condiciones equiparables a las demás disciplinas fundamentales', al no establecerse alternativa o disciplina académica equiparable".

A juicio del Supremo, la falta de alternativa a esa asignatura provocaría "un efecto disuasorio de los alumnos (o sus padres) que potencialmente podrían elegirla", al no estar incluida en la etapa de Bachillerato "dentro del horario lectivo mínimo".

Alternativa a la asignatura

Anula así la sentencia del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, que consideró "de forma errónea" que la ausencia de una actividad alternativa a la religión no suponía vulnerar el acuerdo con la Santa Sede.

Según el TS, "la peculiaridad propia de la enseñanza de la religión dentro de nuestro modelo de Estado aconfesional (...) impide igualar lo no igual, pero sí permitir una equiparación a alternativas académicas que permitan cumplir esos mandatos" legales.

En estas dos sentencias, el Supremo da la razón a la Federación Española de Religiosos de la Enseñanza-titulares de Centros Católicos (FERE-CECA), que impugnó la norma extremeña, y a las diócesis de San Sebastián, Vitoria y Bilbao y a la asociación Kristau Eskola, que recurrieron la de su comunidad autónoma. (RD/Efe)

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La clase de religión evangélica será de oferta obligatoria en los centros públicos andaluces

La clase de religión evangélica será de oferta obligatoria en los centros públicos andaluces

Protestantes andaluces

Acuerdo entre la Consejería de Educación y el Consejo Evangélico de Andalucía (CEAA)

La clase de religión evangélica será de oferta obligatoria en los centros públicos andaluces

Será impartida por profesorado propuesto por las propias iglesias protestantes

Redacción, 06 de abril de 2012 a las 12:23

La enseñanza de la religión evangélicaserá de oferta obligatoria para los centros docentes sostenidos con fondos públicos de Andalucía a partir del próximo curso escolar 2012-2013, según se recoge en un convenio de colaboración firmado entre la Consejería de Educación y el Consejo Evangélico Autonómico de Andalucía (CEAA).

Según dicho acuerdo, al que ha tenido acceso Europa Press, la Administración educativa adoptará las "medidas necesarias" para garantizar al alumnado del segundo ciclo de Educación Infantil, Primaria, ESO y Bachillerato que lo solicite "el derecho a recibir enseñanzas de religión evangélica" en los centros públicos y concertados  siempre que, en el caso de estos últimos, "el ejercicio de tal derecho no entre en conflicto con el carácter propio del centro, así como a cuantos pudieran estar interesados en acceder al centro".

De esta manera, la enseñanza de la religión evangélica constituirá un área o, en su caso, una materia de currículum para los estudiantes cuyos padres, madres o tutores, o ellos mismos, en caso de mayoría de edad, hayan manifestado su decisión sobre laasistencia a la misma. Se cumple así una "gran reivindicación" del colectivo evangélico en Andalucía, la de "facilitar desde las Administraciones públicas la libertad religiosa" y la de "normalizar y equiparar" la evangélica con otras religiones, según explica a Europa Press el presidente del CEAA, Luciano Gómez.

Para organizar la enseñanza de esta religión, que Gómez prevé que sea solicitada el próximo curso por unos 4.000 escolares andaluces, la dirección de los centros escolares recabará por escrito y al principio de cada etapa educativa (o en la primera adscripción del alumno al centro) su decisión sobre la asistencia de los alumnos al área o materia de religión evangélica y organizará, conforme a ello, dicha enseñanza, que será impartida por profesorado propuesto por las iglesias a través de los Consejos Provinciales dependientes de la Consejería de Educación del Consejo Evangélico Autonómico.

Estos profesores evangélicos formarán parte, a todo los efectos, del Claustro de Profesores de los respectivos centros públicos y concertados en los que trabajen y, salvo que pertenezcan a los cuerpos docentes del Estado, serán "personal laboral" y se les aplicará lo establecido en el Estatuto de los Trabajadores, en la Ley Orgánica de Educación y en el Real Decreto de junio de 2007 sobre la relación laboral de los profesores de religión.

FALTAN PROFESORES ACREDITADOS

Según Luciano Gómez, precisamente uno de los "problemas" que el Consejo Evangélico tiene en estos momentos es que no cuenta con suficiente profesorado para cubrir la demanda de esta enseñanza, algo que espera poder solventar de cara al curso 2013-2014. En la actualidad, el CEAA cuenta con poco más de medio centenar de maestros formados espiritualmente y que pudieran incorporarse el año que viene a las aulas. Insuficientes, sin embargo, si se cumplen las mejores expectativas de este colectivo y se matriculan los 4.000 menores que en Andalucía profesan esta religión.

Sea como fuera, gracias a este nuevo convenio de colaboración, la enseñanza de la religión evangélica estará garantizada en los centros escolares de la comunidad a partir del próximo curso, lo que evitará, tal y como advierte Gómez, que las familias evangélicas puedan volver a encontrarse con "alguno de los desajustes, contratiempos o dificultades" que, hasta la fecha, "se han podido producir en algunos centros" al respecto de esta religión. (RD/Ep)

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Siete de cada diez alumnos continúa eligiendo clase de Religión en la escuela

Siete de cada diez alumnos continúa eligiendo clase de Religión en la escuela

Los obispos y la clase de Religión

Los datos confirman un leve descenso, que se prolonga en los últimos años

Siete de cada diez alumnos continúa eligiendo clase de Religión en la escuela

Los obispos confían en que una alternativa evaluable a esta materia logre invertir la tendencia

Jesús Bastante, 12 de marzo de 2012 a las 12:20

(Jesús Bastante).- Los escolares españoles continúan, en su gran mayoría, optando por la clase de Religión católica. Siete de cada diez (70,2%), según los datos aportados por la Conferencia Episcopal, que señalar que cerca de 4,7 millones de alumnos recibe esta asignatura en Infantil, Primaria, Secundaria y Bachillerato. Se aprecia, no obstante, un ligero descenso (de un punto porcentual), que viene siendo una norma en los últimos años, y que podría empeorarse, teniendo en cuenta que la mayor rebaja se produce en los primeros años de escolarización, que marcan las elecciones futuras del escolar.

Por etapas, en Educación Infantil optan por la Religión un 72,4% de los alumnos (por un 77% del pasado año); en Primaria, eligen esta materia el 77,2% (un 80% el curso pasado). Donde sí se incrementa el porcentaje es en Secundaria, fase en la que optan por esta materia el 65,4 de los alumnos, frente al 58,9 del curso 2010-2011. En Bachillerato, los porcentajes se mantienen prácticamente idénticos (43,4 frente al 42,7 del curso anterior).

En una breve nota explicativa, los obispos apuntan que la clase de Religión "tiene un gran valor y es muy importante para la formación integral y cristiana de vuestros hijos, a la que os comprometisteis en su Bautismo", y recuerdan que la misma "es underecho fundamental de los padres, reconocido por la Constitución española en el artículo 27.3".

"El Estado debe garantizar la formación religiosa y moral de los hijos, si así lo manifestáis los padres. En consecuencia, todos los colegios e institutos, tanto estatales como de iniciativa social, están obligados a ofrecer esta enseñanza religiosa como una asignatura optativa para que los padres podáis ejercer vuestro derecho libremente y sin cortapisa alguna", añade la nota. Fuentes consultadas por RD han confirmado que los obispos se muestran optimistas ante lafutura reforma del sistema educativo, que podría dotar de mayor entidad académica a la materia, así como configurar una alternativa evaluable, lo cual, consideran, haría subir la cifra de los que optan por la Religión.

"Todos hemos de trabajar para que los niños y adolescentes no se vean privados de los conocimientos necesarios para su formación religiosa. Sabed que en la enseñanza religiosa se dan, entre otras cosas, las claves para comprender las raíces de nuestra cultura y de la propia personalidad, así como el sentido de la vida y la grandeza de la fe cristiana", explica el Episcopado, que ruega a directores de centros que "sean respetuosos a la hora de aplicar la legislación correspondiente  al área de religión y moral católica de tal manera que los padres puedan ejercer efectivamente su derecho a la formación religiosa y moral de sus hijos".

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