Sobre la enseñanza religiosa escolar (ere)

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La enseñanza de las religiones, responsabilidad de la escuela más que de las iglesias

Mayor responsabilidad educativa de los polítios

La LOMCE no propone ningún planteamiento educativo sobre el hecho religioso

Redacción, 26 de noviembre de 2013 a las 10:30
 Avelino Revilla denuncio cómo desde distintos medios sociales se sigue cuestionando la presencia de la enseñanza de la religión en la escuela

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Enseñanza pública y religión: dos pasos atrás José Arregi, teólogo

Enseñanza pública y religión: dos pasos atrás José Arregi, teólogo

 José Arregui, teólogo, ofrece en este arículo una reflexión sobre la enseñanza de la religión en la escuela pública muy interesante para un planteamiento actualizado sobre el diseño curricular de la religión en la escuela pública, pero también sobre el estatus de dicha enseñanza. Se hace evidente que los tiempos y la evolución de la sociedad española exigen cambios profundos que afectan a la escuela pública de manera específica en esta área. Y se hace cada vez más evidente el apremio de afrontar la cuestión desde distintos ángulos. 

Puedes acceder al artículo en cuestión en Redes Cristianas en el enlace de abajo

Feper

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Ante la ley Wert y la asignatura de Religión

Ante la ley Wert y la asignatura de Religión

Ante la ley Wert y la asignatura de Religión en los centros públicos y concertados

Publicado: 6 junio, 2013 en REFLEXIONES
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Mundo en la caraANTE LA LEY WERT Y LA ASIGNATURA DE RELIGIÓN EN LOS CENTROS PÚBLICOS Y CONCERTADOS
Breve reflexión y propuestas alternativas
JESÚS SÁNCHEZ VALIENTE, colectivo Convocatoria de Iguales en Andalucía, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
SEVILLA.

ECLESALIA, 06/06/13.- Con ocasión del diálogo social provocado por la futura Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) y siendo antiguo y persistente el conflicto ante la impartición obligatoria de la asignatura de la religión en los centros educativos a través de las distintas leyes orgánicas de educación, aunque con diversos matices y reglamentaciones, el colectivo Convocatoria de Iguales, integrado en Redes Cristianas, presentamos ante la administración educativa y comunidad escolar las siguientes reflexiones operativas:

- Partimos del presupuesto teórico y práctico de que no es lo mismo religiones, religiosidades y espiritualidades. Es necesario distinguir y centrar el estado de la cuestión religiosa para clarificar de qué estamos hablando. Porque en las diversas posiciones ante la asignatura de religión, podríamos hacer tabla rasa con todos los valores desviando el tiro.

- La institución eclesiástica, cuando negocia y habla de religión en las escuelas, a juzgar por los diseños curriculares que presenta, está refiriéndose a un conjunto de dogmas y mandatos morales que forman el acervo de la fe católica. Es un concepto restrictivo de religión con su correlato de iglesia jerárquica y magisterio, con el correspondiente afán pastoral. Este diseño es el derivado de la misión que la iglesia viene entendiendo cuando escucha “id y enseñad a todas las gentes, bautizando…”.

- Un estado laico no se siente aludido ni puede sentirse señalado por esta misión o envío. Una asignatura de religión con semejante predicamento sólo es incumbencia de la iglesia católica y del resto de las iglesias, en su caso. La catequesis y enseñanza de esta religión en sentido estricto y confesional, como queda dicho más arriba, ha de ser objeto de la pastoral y llevarse a cabo con celo mediante los recursos materiales y humanos de la respectiva iglesia.

- Por otra parte, es tesis admitida por la autoridad administrativa y por toda la comunidad escolar que la enseñanza en nuestros centros escolares, tanto públicos como privados, ha de ser integral de las personas. Este concepto es ya lugar común y de mayorías y se traduce en conjunto axiológico de valores, que intentan educar en un sentido completo. De ahí el abanico y tronco de asignaturas.

- Y la dimensión espiritual y el hecho religioso ocupan el lugar más universal de la humanidad, un primer depósito cultural. Las espiritualidades y religiosidades cultivan algo tan sólidamente humano como es el espacio categorial de lo más profundo, más allá de la superficialidad y momentáneo discurrir de los seres humanos. Este enfoque abrirá a nuestro alumnado a culturas y religiosidades más allá de lo localista y occidental, enriqueciéndolo también con habilidades interiorizadas. Porque necesitamos una nueva sociedad con base antropológica más sensible a la solidaridad y libertad.

- Ahora nos parece ser un triste y discriminatorio panorama que el novedoso fenómeno masivo de peculiar búsqueda de espiritualidades y trascendencia surja hoy sólo entre la clase acomodada culturalmente, con la misma naturalidad y abundancia con que brota la primavera. Es el retrato del hartazgo y abandono de las religiones y el reencuentro con una natural forma de profundización humana, como gusanillo espontáneo y porque donde se cierra una puerta “se abre una ventana”. Sin embargo, la clase social menos acomodada puede entenderse por qué no alcanza hoy a sumarse a este renacimiento cultural y espiritual, que discurre por privilegiados recovecos, y ha quedado descolgada porque, en su etapa juvenil, no se le facilitaron vivencias de este talante sino sólo verdades de fe. Y especialmente los varones, por razones a explicar, perdieron este tren.

- En consecuencia, las iglesias han de trasladar ya a este profesorado, hoy de religión y muy preparado, a sus espacios para su enseñanza religiosa y las catequesis. Son los propios recursos de las comunidades confesionales, complementados con la libre concurrencia a convocatorias públicas (es un estado laico, no es anticonfesional), como otras entidades ciudadanas, quienes han de costear estas tareas. Y, mientras que el gobierno esté provisionalmente ligado al concordato, es en estas coordenadas de espacio y recursos económicos donde han de centrar ya los acuerdos sabia y diplomáticamente.

- Además, la administración ha de abrir las clases escolares de la nueva asignatura alternativa de espiritualidades y religiosidades a ese profesorado, junto a otros profesionales idóneos, advertidos de un nuevo diseño curricular. En todo caso, cualquier criterio en la elección de este profesorado ha de pasar por el consejo escolar.

- Concluyendo nuestro breve análisis y orientaciones, este colectivo Convocatoria de Iguales PROPONE: impartir una asignatura con parecida denominación a “ La espiritualidad Humana en los Hechos Religiosos”. Su nivel de impartición: al menos, obligatoria al centro y optativa para alumnado y padres. Validez de calificación: como las artísticas y tecnológicas. Ha de extenderse desde infantil a bachillerato con adecuaciones.(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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Religión, una asignatura para profesores 'idóneos'

Religión, una asignatura para profesores 'idóneos'

EDUACIÓN | Polémica Ley educativa

Religión, una asignatura para profesores 'idóneos'

Un profesor da clase en un colegio de Madrid. | Gonzalo Arroyo

Un profesor da clase en un colegio de Madrid. | Gonzalo Arroyo

Enseñar religión católica en los colegios está reservado a los profesores que, además de cumplir como sus colegas de otras materias con los requisitos académicos, tengan las declaraciones de Competencia e Idoneidad que solo dan la Conferencia Episcopal Española (CEE) y los ordinarios u obispos diocesanos.

"Si no tienes la propuesta del ordinario, que suele pasarla a un delegado de Enseñanza de su diócesis, no sirve de nada querer ser profesor de religión", afirma Rafael Martín, vicepresidente de la Asociación Profesional de Profesores de Religión de Centros Estatales (Apprece), que engloba a 5.000 de los más de 15.000 docentes que ejercen hoy en España.

La asignatura de religión ha saltado a los titulares con la reforma educativa del ministro José Ignacio Wert, que establece que seaevaluable, de oferta obligatoria en los centros y de elección voluntaria para los alumnos con una alternativa sobre Valores, y sus profesores se consideran igual a otros pero con ciertas "peculiaridades".

Así lo señala Jesús María Losada, presidente de la Federación Estatal de Profesores de Enseñanza Religiosa (Feper) -1.500 afiliados-, que cree que tienen "una peculiaridad en el acceso laboral y cierta indefinición que les hace un poco marginales en el sistema educativo".

"Somos profesores igual que los demás en el desarrollo común de las clases, pero con una supervisión sobre nuestra idoneidad y su mantenimiento", según Losada, profesor de religión desde hace 28 años y que da clases en el instituto Ágora de Cáceres.

"La confesionalidad de la asignatura es como una cuña mal asentadaen el sistema que nos afecta aunque seamos miembros del claustro", subraya Losada, que añade que en el plano laboral se rigen por el Estatuto de los Trabajadores pero con "terrenos de nadie".

Los candidatos deben aprobar primero Magisterio, Teología o Ciencias Religiosas y obtener la Declaración Eclesiástica de Competencia Académica (DECA), para la que es imprescindible presentar la partida de bautismo.

La DECA es "un diploma" que da la CEE cuando se tienen los requisitos académicos, tanto para Infantil y Primaria o para Secundaria y Bachillerato, explica la secretaria de la delegación de Enseñanza Diocesana de Sevilla, Lola Suárez.

"Pero que tengas la DECA no significa que vayas a ejercer", recalca Suárez, ya que también hay que poseer "la idoneidad" o Declaración Eclesiástica de Idoneidad (DEI) que concede el ordinario o su delegado después de unas entrevistas "para ver si eres una persona coherente y recta con la religión católica".

'La última palabra'

Tras esas entrevistas, "la última palabra" la tiene el delegado al hacer "la propuesta" para la plaza a cubrir, añade.

Feper es contraria a que esa "propuesta" dependa a veces de la"connivencia que haya entre las autoridades religiosas y civiles" de las distintas comunidades autónomas.

Respecto al proyecto de la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (Lomce), ninguno de los dos sindicatos están plenamente conformes.

Martín califica de "ficticio" el debate sobre que la asignatura sea evaluable, pues cree que lo que ha "desnivelado" la situación es que la "debida atención educativa" -opcional ahora a la religión- se ha convertido en "una hora sin hacer nada"; también anuncia que el próximo día 8, durante el Congreso de Apprece en Valladolid, ofrecerán "una solución" al tema de la religión y su alternativa.

Además, este profesor de Religión jubilado tras 32 años de docencia en Sevilla, defiende la importancia de la asignatura, que no sea catequesis, en un país donde la religión tiene tanta relevancia en el turismo.

"Defendemos una formación religiosa intercultural y aconfesional", enfatiza por su lado Losada, que solo así vería razón para ser evaluable.

La CEE informa en su página web de que 3.561.970 alumnos se inscribieron en religión en el curso 2012-13 (3,5 puntos menos que en el anterior), y defiende que la asignatura no se reduzca a un tratado de ciencias religiosas y conserve "su auténtica dimensión evangelizadora de transmisión y testimonio de fe".

Además, deja claro que la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis es la encargada tanto de la identidad y formación de los profesores como de la elaboración de los libros de texto.

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Un proyecto educativo de todas las culturas, religiones y ateismos… César Rollán, profesor

Un proyecto educativo de todas las culturas, religiones y ateismos… César Rollán, profesor

 

Enviado a la página web de Redes Cristianas

PROPONGO “CULTURAS”
Apta para todos los públicos… privados y concertados
Escuchaba al ministro Wert esta mañana en una entrevista en la cadena Ser. Decía, entre otras cosas, que estaba dispuesto a sentarse con quien quisiera aportar algo para mejorar la reforma educativa del gobierno. Yo nunca llegaré a su mesa, no soy un interlocutor válido, supongo, o quizá sí, no se.

Escuchaba atento lo que decía en la entrevista, sobre todo cuando habló de la tan traída y llevada asignatura de Religión y su alternativa. Se que no es lo más importante de la LOMCE pero, qué le vamos a hacer, ese es mi tema.
Llevo quince años en educación, la mayor parte de los cuales dedicados a la enseñanza del hecho religioso y sus implicaciones culturales, así como a la filosofía y su constante invitación a pensar. En la actualidad trabajo en un colegio laico cuya educación “atiende a la diversidad y es respetuosa con la pluralidad de creencias y pensamientos”. Este curso “inventamos” en Primaria una asignatura nueva que llamamos “Culturas” a la que acuden los que optan por la alternativa a Religión Católica.

En “Culturas” tratamos de descubrir la diversidad humana, la riqueza de las creencias y de las increencias, el valor del diálogo y la comunicación, los saberes que han transmitido las sociedades en forma de relatos que luego las artes se han encargado de engalanar, las raíces de las agrupaciones sociales en torno al pensamiento y los sentimientos, la dimensión de la moral como capacidad de decidir y comprender las consecuencias de las decisiones… entre otras cosas.

Está siendo una experiencia interesantísima. Estamos generando materiales y actividades propias y una didáctica que nos permite conseguir que nuestro alumnado descubra por sí mismo la necesidad de comprender las diferencias, de valorar la diversidad, de respetar los distintos credos y ateismos, de buscar lo que nos une más que lo que nos separa, de promocionar una buena convivencia.

Nos gustaría que una materia así fuera común y válida para creyentes y no creyentes, sean agnósticos, católicos, evangélicos, ateos, musulmanes, judíos… De Primaria, Secundaria, Bachillerato… Una vez a la semana, cuatro al mes, doce clases al trimestre… En la que se marcara con claridad las competencias que se persiguen, se tuviera en cuenta la dimensión emocional, estuviera abierta al resto de inteligencias múltiples y tuviera cabida la filosofía como ciencia de todas las cosas que busca las últimas causas. Por cierto, resulta apasionante comprobar en el aula cómo los seres humanos estamos llenos de preguntas que movilizan nuestros intereses, aprendizaje y dedicación.

Esta sería mi aportación en la mesa de diálogo a la que invitaba a sentarse nuestro actual ministro español de Educación a la comunidad educativa: Propongo “Culturas”.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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Hecho religioso y ética mixta

Hecho religioso y ética mixta

Clase de Religion en la escuela pública

Hecho religioso y ética mixta

¿Religión católica o historia de las Religiones?

Religión Digital  -  La Iglesia necesita convertirse en un referente moral, no en un reducto de moral católica

Ángel Manuel Sánchez, 21 de mayo de 2013 a las 08:51

(Ángel Manuel Sánchez).- Con la nueva reforma educativa el patio está más que revuelto. ¿Debería replantearse esta asignatura cómo lo ha hecho el Gobierno-Oposición, cómo lo pretende la Iglesia ó por terceras vías?.

Creo que existen terceras vías que podrían solucionar el gran problema que con acierto es citado por la CEE en sus declaraciones más recientes: "el esfuerzo, la memoria, el sacrificio y, sobre todo, el sentido de la vida han sido eliminados de la educación escolar".

El nihilismo existencial y la politización de la educación han calado hasta los tuétanos en nuestro fracasado sistema educativo, ¿por la existencia de un pluralismo ideológico y religioso que desemboca en el relativismo moral y en el individualismo? No creo que sea sólo por eso. Es demasiado dogmático verlo así.

Creo que esencialmente lo que hay en nuestro sistema educativo es la ausencia de una asignatura común que forme académicamente en la formación del sentido crítico y ético en los alumnos.

La existencia de Religión frente a la nada, la Religión frente a la Ética laica traduce una dialéctica de enfrentamiento equivocada, porque en nada ha beneficiado, y en mucho ha provocado lo que hay: un enorme terreno de nadie donde el alumno se pierde y se desentiende amparándose en referentes morales más próximos y más atrayentes donde impera el todo vale y donde el éxito se mide por lo más fuerte que seas o más puedas comprar. El Consumismo (el materialismo) es el casi absoluto vencedor en la formación de las jóvenes conciencias, y ello ocasionado por una estéril y maniática dialéctica de enfrentamiento dogmático que ha perjudicado sobre todo a los estudiantes y que ha contribuido a politizar más aún la Educación.

Quizás ésta ha sido la gran ausencia, la de la batalla frente al nihilismo.

Sabemos cómo anda el patio y sabemos cuántos intereses políticos y corporativos confluyen para que la educación haya de ser un instrumento de control de conciencias. La Iglesia podría subrayar el bien común traducido en la obligatoriedad y evaluación de una asignatura común de formación en Historia de las Religiones y Fundamentación Ética de la conducta que rompiese con la fractura y el nihilismo presente, que expusiera de manera neutral la contribución de la fundamentación religiosa a la actitud ética de la conducta de las personas en igualdad y/o complementariedad con una fundamentación laica de la ética personal.

Implicaría para la Iglesia una renuncia a prerrogativas estériles, pero también una no desdeñable contrapartida. La Iglesia católica española podría gozar a la larga de una posición donde subraye su autoridad moral como factor social indispensable para el desarrollo de la comunidad política y como co-definidor de la moral pública que el Estado pretende reservarse en exclusiva, acorde con el principio de neutralidad confesional que se perdería con un Estado laico, definidor en exclusiva de la moral pública.

TERCERA VÍA pues, que sería que las confesiones religiosas compartan con el Estado una común asignatura y canalicen a sus comunidades la formación religiosa específica.

Sabemos que el Estado desea reservarse en exclusiva la posición de definidor de la moral pública, porque tendemos a un Estado laico. Por ello, que la Iglesia le ponga la trampa de ofrecerle una asignatura común de Historia de las Religiones y Fundamentación ética de la conducta, que permita asociar una ética religiosa convergente con la laica, y sea el propio individuo el que armado con su propio criterio conjugue ambas formas de justificar su moral personal.

LA IGLESIA NECESITA CONVERTIRSE EN UN REFERENTE MORAL DE LA SOCIEDAD NO EN UN REDUCTO DE MORAL CATÓLICA. Por ello, se necesita una asignatura que permita situarse en el ágape y no en el aula parroquial habilitada en la escuela pública.Que la Iglesia mire más allá, vaya más allá y aborde el auténtico reto, el resistir frente al nihilismo cultural instalado en la escuela y al peligroso oportunismo político que utiliza la escuela pública como incubadora ideológica ó como instrumento de segregación social entre estudiantes de educación pública y privada/concertada.

Una cosa es cierta, por experiencia personal, hay que proporcionar sentido al esfuerzo. Ni la clase de Religión por sí sola ni Educación para la Ciudadanía aseguran la fundamentación ética ni el desarrollo del pensamiento crítico en el educando. Una ética para católicos ó personas pertenecientes a otras confesiones y una ética para ciudadanos no garantizan la libre elección ni la libre formación de la conciencia de las personas, de hecho han antagonizado, han dividido y enfrentado a la sociedad. La política se ha introducido escandalosamente en nuestro sistema educativo y todo el mundo pretende velar por su propio interés y casi nadie por el de los alumnos.

Primero hay que aclarar que la asignatura de religión no es una exigencia del estado aconfesional, que nada tiene que ver aquí salvo en que las distintas confesiones reconocidas sean tratadas igualitariamente en lo que a impartir la asignatura se refiere, sino que es una exigencia de la libertad de los padres para escoger a favor de sus hijos la formación religiosa ó moral más acorde con sus propias convicciones (Art. 27.3CE). En este contexto jurídico queda plenamente justificada la existencia de la asignatura. Sin embargo, es la praxis la que ha de delimitar el alcance de su contenido, es decir la praxis contiene propiamente su definición.

Yo recibí formación católica parcialmente e historia de las religiones. Con el tiempo me doy cuenta que la formación católica tiene en los centros de pastoral su lugar eminente, y la historia de las religiones en la escuela su lugar preeminente. Una asignatura que conjugue hecho religioso, historia de las religiones y fundamentación ética de la conducta creo que se adapta mejor a la evolución biográfica y psicológica del alumno, al que en la adolescencia hay que meter de lleno en la reflexión moral de su conducta.

El artículo 27.3 de la Constitución establece que los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones.

Esta libertad de los padres ha de constituir ante todo una fundamentación para la defensa, no de la asignatura de Religión en la Escuela pública, en absoluto dice eso, sino de la libre enseñanza religiosa a través de centros concertados ó privados de carácter religioso, donde la formación católica debería plantearse como formación extraescolar obligatoria, y donde las parroquias deberían en este caso ser generosas cediendo su turno a los colegios religiosos como formadores sacramentales, bajo supervisión del obispo de la diócesis, siendo más propio de él ejercer aquí su jurisdicción y no en la educación pública. Elegir profesores de religión católica dentro de ella podrá ser una prerrogativa excusable por su reconocimiento positivo en los Acuerdos con la Santa Sede, pero es un auténtico anacronismo a día de hoy, injustificable, y que no trae más que inconvenientes y rechazos.

La Iglesia católica debe sostener la defensa de una asignatura obligatoria y evaluable con contenido histórico-religioso y de ética mixta, que estimule ante todo el sentido y la reflexión crítica y ética del alumno desde la complementariedad de una fundamentación histórica, religiosa y humanística.

Es más ventajoso a la larga favorecer esto que lo que hay ahora, Religión frente a la nada, ó Religión frente a la Ética laica.

Defienda una asignatura que introduzca al Hecho religioso y a la fundamentación ética de la conducta para contrarrestar así dos constantes amenazas: 1) que la política siga instrumentalizando intolerablemente la educación en contra del bien común (el de todos en el de la libre formación moral (presente y no ausente), y académica (eficiente y no condescendiente), de la infancia y de la juventud) y 2) que el nihilismo y el consumismo sean los únicos referentes prácticos y eficaces en su deformada conciencia crítica.

A los defensores a ultranza del Estado ó del Mercado les interesa una Educación Pública fracasada, una formación moral de los alumnos negligente. En definitiva, a ambos les importa un bledo el libre desarrollo de la personalidad de las personas consagrado en el artículo 10º de la Constitución, porque educar en el pensamiento crítico y en la fundamentación ética de la conducta personal dificulta sobremanera la manipulación del votante y/o del consumidor.

La defensa de una asignatura común por parte de la Iglesia católica española la situaría en la preeminencia social de quien está llamada a ejercer un Liderazgo Moral efectivo sobre la sociedad, y para ello la mejor manera es dando ejemplo de trabajo por el bien común, renunciando a la asignatura específica de Religión en aras del bien concreto, el de la formación moral mixta y efectiva de la juventud española, que es en definitiva lo que importa y la que se corresponde con las auténticas necesidades de la sociedad civil, la única realmente legitimadora.

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En la escuela, “Cultura Religiosa” para todos

En la escuela, “Cultura Religiosa” para todos

Coloco la serie completa de 4 artículos sobre la rellgión en la escuela escrito por Rufo González en su blog durante enero y febrero de 2012. Su planteamiento sobre la cultura religiosa en la escuela me ha parecido muy del interés de esta web. 

Es un planteamiento muy próximo al de FEPER, y tengo la impresión de que haría más consenso que el planteamiento vigente actualmente sobre la religión confesional en la escuela. Tengo la impresión de que este planteamiento va ganando adeptos. Son ya varios los artículos recogidos en este apartado de la web de Feper de autores y representantes de grupos diversos que se expresan en el mismo sentido: una asignatura cultural única de las religiones, de las increencias, de los patrimonios culturales y artísticos religiosos.

Infofeper.

En la escuela, "cultura" religiosa para todos (I)

11.01.13 | 19:47. Archivado en Enseñanza de la religión

Es lamentable que, como ha reconocido el ministro Wert, la religión se enseñe en las escuelas “por motivos políticos”. Fruto, por tanto, de un juego de poderes, de unos convenios entre fuerzas políticas, o entre estados (Vaticano y Estados Español). ¿Existe alguna otra asignatura por tales motivos? ¿Se apoyaría Jesús en “esos motivos” para exigir la enseñanza de su Evangelio?

Diversidad de pareceres sobre la enseñanza de la religión
Poca gente defiende hoy la Religión Católica como asignatura obligatoria, sin alternativa, propia de un Estado confesional, controlada por los guardianes de la ortodoxia católica. Desde 1979 a 1990 los alumnos debían elegir entre Religión o Ética. Fue una solución insatisfactoria. Unos y otros desconocían ámbitos fundamentales en la formación cultural ideal. Quienes elegían Ética desconocían aspectos religiosos imprescindibles para comprender muchos hechos históricos y culturales. Los que elegían Religión no estudiaban la ética racional, universal, civil, cimentada en los derechos humanos. Además, la picaresca se encargaba de elegir lo más fácil de aprobar. La LOGSE, solución socialista, obligaba a elegir entre religión y otras actividades de entretenimiento. Había que tener valor para cargar con una asignatura, sin casi valor académico, mientras los compañeros se “entretenían” jovialmente. Una solución lamentable.

La religión, fruto del proceso humanizador
El hecho religioso es una creación cultural humana de primera magnitud. La idea de Dios o Misterio último y radical ha sido buena para la humanidad: le ha dado sentido a la vida, le ha llamado al bien y a la superación constante. Las religiones han inspirado creaciones cooperativas, culturales, artísticas, espirituales, caritativas, etc. Cuando las organizaciones religiosas han sabido mantenerse al servicio de la bondad y progreso humano, la religión ha sido una fuerza y estímulo profundamente humanizadores. Es cierto que el uso político y social la ha pervertido a veces. Se la ha querido imponer contra la libertad de conciencia y utilizar como medio de sumisión a poderes políticos, económicos o religiosos. Así se la ha falseado en su misma esencia. Y más aún, si cabe, el Evangelio de Jesús, el Evangelio de la libertad: todos sois hijos del mismo Padre, todos hermanos, todos iguales en dignidad, todos llamados a vivir en libertad y en amor mutuo. “Entre vosotros, nada de eso”, dice terminantemente Jesús (Lc 22, 26), y “eso” es el dominio, la imposición, la desigual dignidad. Organizaos como queráis, nos viene a decir el Evangelio, con tal que viváis todos en libertad y amor. Suprimir el sufrimiento y dar vida fue el ideal de Jesús. La venganza, el miedo, la condena... son elementos introducidos por nuestra ignorancia y afán posesivo. El “dios” sádico, vengativo, es contrario al Dios Amor, encarnado por Jesús que muere perdonando.

El conocimiento del hecho religioso es parte básica de la formación humana
En la escuela, pues, hay que enseñar religión, como hecho cultural. En España tenemos un problema añadido. La Constitución vigente no excluye la religión en su sentido “confesional”, sino más bien lo contrario. En el artículo 27, 3 se exige a “los poderes públicos garantizar el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”. Es un privilegio de toda Confesión religiosa reconocida legalmente. ¿Cómo se cumple esta garantía? ¿Bastaría una formación cultural religiosa impartida por profesores civiles, legalmente cualificados como conocedores de toda religión, especialmente de las más cercanas a nuestra cultura? Así podría ser si las diversas confesiones renunciaran a sus privilegios particulares. Es claro que en la escuela debe primar la instrucción, el saber. También hay que “formar” en valores universales, racionales, comunes. No está tan claro que haya que adoctrinar en un único sentido, sobre todo cuando la comunidad escolar no comparte totalmente la misma orientación.

La ignorancia obliga a la irreligión
La libertad de conciencia está precisamente para que se ofrezcan los diversos sentidos, y los alumnos elijan en la medida que puedan sus preferencias. ¿Pero cómo van a elegir si no conocen? Sería bueno recordar la carta de Jean Jaurès, líder socialista francés (1859-1914) a su hijo sobre la enseñanza de la religión: “tengo empeño decidido en que tu instrucción y tu educación sean completas, y no lo serían sin un estudio serio de la religión... ¿Quisieras tú, por ignorancia voluntaria, no poder decir una palabra sobre estos asuntos sin exponerte a soltar un disparate?... No es preciso ser un genio para comprender que sólo son verdaderamente libres de no ser cristianos los que tienen facultad para serlo, pues, en caso contrario, la ignorancia les obliga a la irreligión. La cosa es muy clara: la libertad exige la facultad de poder obrar en sentido contrario” (Rev. “Iglesia viva”, nº 219 - 2004, pág. 135-137).

¿Dónde están los profesores adecuados?
Adecuados para explicar de forma neutra, científica, el hecho religioso. Es una carencia, ya secular, de nuestra universidad la Facultad de Ciencias Religiosas. En ella se estudiaría sociología, filosofía, historia, psicología, dogmática, moral, liturgia... de las diversas religiones, especialmente de las más culturalmente nuestras. Hoy no existe un profesorado capaz de unificar todos estos conocimientos, y exponerlos críticamente. Por aquí, creemos, debe empezar la solución de este problema que nos divide a los españoles: crear profesores de Cultura Religiosa para la escuela. Mientras tanto, los actuales profesores de Religión, con la titulación actual, podrían concurrir a unas oposiciones civiles, desligarse de sus Confesiones en cuanto a nombramientos y contratos laborales, y disfrutar de libertad de cátedra propia de toda cultura. Es el respeto que merecen quienes, de hecho, han venido impartiendo esta materia con una orientación cultural desde hace muchos años. Estoy seguro que hoy por hoy son los más preparados para explicar cualquier programa de cultura religiosa. Por supuesto que dependerían ya del Estado tanto en su nombramiento como en su régimen laboral. Con las acreditaciones académicas pertinentes que actualmente tienen de las Facultades universitarias pertinentes. Tendrían que ceder las autoridades eclesiásticas, que, por otra parte, bien que les agrada que sus Universidades tengan efectos civiles.

Enseñar la verdad de cada Religión
Lo fundamental de sus textos fundacionales, las etapas históricas, los diversos códigos éticos, los ritos, la organización, etc. deben ser los contenidos de la asignatura. Se supone la dosificación adecuada para cada ciclo escolar. Sería un modo de conocernos mejor, nos acercaría a una comprensión más humana, rompería los muros de incomprensión que tradicionalmente han separado a los grupos religiosos. Nadie debe tener miedo a la verdad humana. Si una religión –o un aspecto de una religión- no nos humaniza, no nos hermana, no nos sirve para vivir mejor... es señal de que no viene del Misterio que nos ha puesto en esta vida. Sólo alaba al Creador quien cuida a su criatura: “la gloria de Dios es el ser humano viviendo” (Ignacio de Antioquía, + 107).

Cultura ética también para todos
Una asignatura que no tiene por qué ser alternativa a ninguna otra. Esta es claramente común, y para esta materia sí que existen profesores cualificados desde siempre. Para ello están las Facultades de Filosofía, cuya asignatura de Ética es fundamental. Que todos los alumnos reflexionen y estudien sobre los valores, la conducta ideal, verdaderamente humana..., es un deseo de todos. Así lo exigen los derechos y obligaciones. El estudio de la bondad o malicia de nuestras acciones, de costumbres, de instituciones, etc. es un deber que afecta a todos. Aquí hay claro consenso. Respetémoslo.

Rufo González

En la escuela, “Cultura Religiosa” para todos (II)

21.01.13 | 12:39. Archivado en Enseñanza de la religión

Leyendo los “comentarios” de la reflexión anterior sobre la “Religión en la escuela”, se tiene la sensación de que seguimos enquistados en un diálogo de sordos. Desde quien minusvalora lo religioso como “ideologías para incautos” hasta quien cree que quienes opinan de otro modo "dedican más tiempo que los creyente a odiarnos, especialmente a los católicos”. Estos últimos declaran: “ahora en adelante política musulmana, guerra a muerte contra estos maricones de mierda, feministas frustradas... Ateo... Sentimos un odio imposible de reprimir, es lo que habéis sembrado. Cuando queráis guerra la vais a tener. Por cada cura quemado que vosotros decís, 100 rojos empalados. Os vencimos en el 36 y os venceremos ahora”. ¡Vaya formación cristiana! ¡Vaya identificación con el sentir y proceder de Cristo Jesús!

Incluso hay comentarios de “padres creyentes” que reclaman “el Derecho Constitucional “Fundamental” (Título I. Art. 27,3 CE) de educar a nuestros hijos conforme a nuestras ideas y creencias”, y todos los quieren una educación ética universal son “ateos, sociatas, marxistas, leninistas… que quieren hacernos creer que su paraíso es el mejor (olvidándose de los más de cien millones de muertos que en menos de un siglo de historia su ideología ha causado).
Estamos hasta los mismísimos cojo.... de los profes progresociatas-cocos”.

¿Se puede “exigir” en nombre de Jesús a los poderes públicos que eduquen a sus hijos según el Evangelio? Una cosa es la libertad religiosa de los padres para educar, y otra muy distinta la coacción para educar en la escuela común en una determinada ideología, por muy religiosa que sea. Ese nunca fue el proceder de Jesús ni de las primeras comunidades cristianas. Eso lo impusieron los políticos (reyes, nobles...) en complicidad con los dirigentes eclesiales frente al pueblo analfabeto y esclavizado. En esta línea se llegó muy lejos. Hasta llegar a sostener un Papa este disparate: “no consideramos que sean homicidas los que, ardiendo en celo de su Católica Madre contra los excomulgados, resulte que han destrozado algunos de ellos” (Carta del papa Urbano II al obispo Godofredo; Epístola 132. PL 151, 394; ver también en MANSI, XX, 713). “Hasta existe una penosa decretal de Inocencio III que recomienda negar los cuidados y medicinas a un enfermo si no consiente en recibir los sacramentos, aun cuando de ello se siga la muerte” (J. I. González Faus: La autoridad de la verdad. Ed. Sal Terrae, Santander 2006, 2ª ed. p. 41).

El concilio Vaticano II, mirando la vida de Jesús, nos recuerda que nuestro Maestro “dio testimonio de la verdad, pero no quiso imponerla por la fuerza a los que le contradecían, pues su reino no se defiende a golpes, sino que se establece dando testimonio de la verdad y prestándole oído, y crece por el amor con que Cristo, levantado en la cruz, atrae a los hombres a sí mismo... Desde los primeros días de la Iglesia los discípulos de Cristo se esforzaron en convertir a los hombres a la fe de Cristo Señor, no por acción coercitiva ni por métodos indignos del Evangelio, sino, ante todo, por la virtud de la palabra de Dios... Confiando plenamente en la fuerza divina de esta palabra para destruir los poderes enemigos de Dios y llevar a los hombres a la fe y al acatamiento de Cristo...” (DH 11).

El mismo documento reconoce humildemente que “aunque en la vida del pueblo de Dios... se ha dado a veces un comportamiento menos conforme con el espíritu evangélico, e incluso contrario a él, no obstante siempre se mantuvo la doctrina de la Iglesia de que nadie sea forzado a abrazar la fe” (DH 12). Así es de curiosa la Iglesia: nos ha conservado el Evangelio que ella misma no deja, sobre todo en sus dirigentes, de contrariar. Por ello, sin duda, hay que estarle agradecido. Casi siempre ha sido la sociedad civil quien les ha obligado a renunciar a los privilegios y hacerla mirar a su divino Fundador que “efectuó la obra salvadora en pobreza y persecución” (LG 8).
(Seguirá)
Rufo González

En la escuela, “Cultura Religiosa” para todos (III)

27.01.13 | 11:45. Archivado en Enseñanza de la religión

La Religión responde a una necesidad universal: interpretar y comprender la vida

“El analfabetismo religioso dificulta la convivencia en la escuela y en la sociedad”
Comparto el comentario anónimo siguiente: “creo que la religión como asignatura académica tiene mucho que aportar en la formación de los ciudadanos del mundo de hoy. Una información sobre el fenómeno religioso y una aproximación lúcida y crítica hacia el mismo puede ayudar a los sujetos a interpretar mejor el mundo en el que viven y a comprender sus propias vivencias (positivas o negativas, de un signo o de otro) sobre la experiencia religiosa. Privar a las nuevas generaciones de un conocimiento positivo, riguroso y contrastado sobre el tema les hará más susceptibles de sectarismos y fanatismos de todo tipo. Sería lamentable”.

En Francia, país muy laicista, se ha aprobado hace poco tiempo una enmienda en la Asamblea Nacional para que en las escuelas estatales se expliquen “Conocimientos y Referencias sobre el Hecho Religioso y su Historia”. El diputado comunista, Pierre Brard, que presentó la propuesta alegó como justificación “el patente analfabetismo religioso de los jóvenes, una de las causas de nuestras dificultades para la convivencia en la escuela y en la sociedad “.

Hay que afrontar el significado de la pluralidad de religiones
Hoy, más que en otras épocas, la pluralidad de religiones está en la mesa común. Los medios de comunicación nos las han hecho cercanas. Más aún, las migraciones nos han traído muchos y variados creyentes, hoy vecinos nuestros. La “Teología del Pluralismo Religioso” es una materia reciente en las Facultades de Teología. Asignatura cada vez más necesaria, pero hoy poco elaborada. Sin embargo todos, de algún modo, tenemos que practicarla. ¿Pueden los profesores confesionales, católicos o reformados, judíos o musulmanes..., educar de forma neutra, rigurosa y positiva socialmente la vivencia religiosa en las diversas religiones? ¿No lo harían mejor los profesores de Facultades de Teología especializados en Cultura Religiosa Plural? También ellos pueden ser o no ser creyentes, pero “saben”. Y en la escuela “se aprenden y se evalúan” lo que se “sabe”, es decir, los contenidos, los ritos y sus significados, las diversas éticas y normas de funcionamiento. Para “creer y celebrar la fe” se acude a la iglesia, a la mezquita, a la sinagoga, etc. Ahí tienen sus catequistas, educadores, teólogos...

El profesor de “Cultura Religiosa” informa y forma el sentido de la trascendencia
Si el profesor de “Cultura Religiosa” conoce bien lo nuclear de las diversas religiones, puede muy bien informar y formar sobre el sentido de la trascendencia. El ser humano está abierto a indagar y querer siempre más. La inquietud y la limitación que nos acompañan son una llamada a desear y buscar siempre más, sin límites. La diversas ofertas de sentido –eso son la diversas religiones- son las respuestas que las diversas culturas han ido construyendo para alimentar la dimensión trascendente. “Por qué existe algo en vez de nada” era la pregunta radical que Manuel Kant creía ver en la mente humana, imposible de contestar por el camino de la ciencia experimental y racional. Tanto la libertad como el sentido ético de nuestra vida nos inducen a pensar en una respuesta positiva a esa pregunta. “Alguien” puede salirnos al encuentro e iluminar la vida... Las religiones, surgidas en diversas culturas, son las respuestas. Surgidas en torno a unos personajes –Confucio, Buda, Moisés, Jesús, Mahoma...-, han dado y están dando sentido y fuerza de vida a muchísimos seres humanos. Ellas, como toda creación humana, han sido fuente de humanismo y, por desgracia, también de deshumanización. Examinarlas todas, conocer la vida de sus inspiradores, valorar sus logros, analizar sus éticas y ritos, etc. es una tarea imprescindible para optar libremente. El ser humano adulto elegirá la que crea más humana, más razonable, más social, más plena.

El profesor de“Cultura Religiosa” respeta y valora toda opción religiosa
El profesor de“Cultura Religiosa” puede y debe cultivar actitudes de respeto y comprensión hacia todas las religiones como “espacios de salvación”. Está capacitado para ayudar a eliminar de todo creyente las actitudes negativas, como pueden ser la ignorancia de las otras religiones, la condena de otras formas de ver a Dios, el desprecio de diversas formas de dar sentido último a la vida humana. Incluso puede promover el sentido de humanidad abierto a todos, pues todos buscan realizarse en plenitud hasta más allá de la muerte. Aceptar el pluralismo religioso, como caminos por los que el Misterio último se ha comunicado con los seres humanos a través de los siglos, no va contra el Evangelio de Jesús, ni contra la Alianza judía, ni contra el Dios misericordioso del Islam. El “Dios de todos los nombres” puede encontrarse con todos los pueblos y con todos los hombres a través de toda Religión, aunque sea la propia conciencia personal. El Espíritu divino “llena el universo”. “El Espíritu de Dios, que con admirable providencia dirige el curso de los tiempos y renueva la faz de la tierra, está presente a esta evolución” (GS 11; PO 22; GS 26). “Esta evolución" se refiere al orden social y progresivo. Son alusiones admirables del Concilio Vaticano II, expresivas de la fe en la compañía y acción del Espíritu en el esfuerzo humano por cambiar el orden social adverso y hacerlo digno del hombre. Hay mucho bueno en la tierra, en muchos lugares, bajo la guía del Espíritu Santo "que llena el universo y quiere que todas las personas se realicen plenamente".

Los profesores de Religión, en el sistema actual, siempre estarán postergados
Me reafirmo cada vez más en que los profesores de Religión deben ser como los demás: interinos o por oposición, con titulación adecuada, con libertad de cátedra que sólo le obliga a exponer el fruto del saber y la investigación logrados, sujetos a la normativa general de cualquier trabajador. Actualmente, en el claustro de profesores, la situación del profesor de Religión es extraña y discriminatoria: no puede elegir ni ser elegido para los diversos cargos, no tiene seguridad en su trabajo, está expuesto a ser revocado por su ideología subjetiva discrepante con la “recta doctrina y testimonio de vida” del grupo religioso que le nombró (despido ideológico). Todos los demás profesores acreditaron conocimiento y destreza en enseñar mediante la titulación académica debida y la oportuna oposición. El Profesor de Religión está en situación permanente de “censura” de quien le nombra anualmente: la ortodoxia en doctrina y en vida personal y religiosa vigila sus opiniones y comportamiento (asistencia al culto, afiliación sindical y política, ejercicio de la sexualidad, etc.). Aún se arrastra por los tribunales europeos –La Corte Europea de los Derechos Humanos, de Estrasburgo-, el caso de un profesor de Murcia que fue destituido por “hacer público su estado de sacerdote casado, y por respeto a la sensibilidad de algunos padres que podrían sentirse contrariados al conocer la situación del profesor”, al aparecer fotografiado con su familia en un periódico que informaba sobre una reunión del MOCEOP (Movimiento por Celibato Opcional). Jamás este hombre ocultó su estado a los padres del instituto, ni a los compañeros profesores. Nadie se oponía al desempeño de su función, excepto el Obispado, la Ley eclesial que no quiere la visibilidad del sacerdote casado. Pues ahí está la cuestión: no puede ser buen profesor del Religión un sacerdote que se sepa que está casado, ni un casado que se sepa que es sacerdote. ¡Qué evangélico proceder! ¡qué injusticia más hiriente para un profesor en su ámbito! ¡Menos mal que ya no se tiene el poder secular al servicio del religioso! Aún existiría el exilio que fue durante siglos camino forzoso para muchos clérigos. Demos gracias a Dios por este pequeño progreso de la Iglesia. (Puede leerse su caso en la Revista “Tiempo de hablar, tiempo de actuar”, nº 128, pp. 5-11. Albacete 2012. www.moceop.net).

Rufo González

En la escuela, “Cultura Religiosa” para todos (IV)

07.02.13 | 13:23. Archivado en Enseñanza de la religión

Los obispos urgen una materia “alternativa y evaluable” a Religión

Es el único modo de que la Religión confesional tenga la dignidad de “asignatura”. Un obispo lo justifica así: “Si no hay dicha alternativa, se acusa a los padres que eligen la asignatura de Religión de estar estorbando a los demás hijos”. Me parece más justa esta otra razón: de no tener “alternativa concreta y evaluable” se convierte en una carga desigual para los alumnos. Los “religiosos” se ven obligados a tener una asignatura más, con su correspondiente estudio, exámenes, etc. Hay que ser un poco masoquista para cargar innecesariamente con ella, máxime cuando, el que quiere de verdad conocer en profundidad su Religión, puede acudir a su sinagoga, mezquita, iglesia... Toda religión ofrece a sus creyentes información y formación sobre su propia fe en sus instituciones. Eso sí que es un derecho y un deber del grupo religioso. ¿Por qué no lo aprovechan los padres y los hijos?

Por otra parte, la Iglesia achaca el descenso de alumnos de Religión a la existencia de la alternativa “Atención Educativa”: horas no lectivas, dedicadas a actividades recreativas, diálogo con alumnos, estudio, tareas individuales... donde el alumno puede incluso abandonar el centro en la etapa de Bachillerato. La “alternativa concreta y evaluable” igualaría en “carga” a todos y, tal vez, les traiga alumnos de los que sólo buscan aprobar con más facilidad. Ya se sabe que la Religión siempre fue una “María”, los profesores suelen ser “piadosos y compasivos” hasta brindar los aprobados con el mínimo esfuerzo. Aunque sólo sea para que sigan eligiendo lo mismo todos los años.

El interés de los dirigentes religiosos por la escuela
Una comentarista al Blog anterior - Ana 30.01.13 | 21:29- apunta que el interés por la clase de Religión es fundamentalmente económico: “la clase de religión en la escuela aporta un sueldo a los que viven de ella, sin oposiciones públicas, sin concurso de méritos ni de traslados, seleccionados por otro que no es el que paga...¿de qué va esto? La iglesia se interesa por el pluralismo religioso cuando deja de ser mayoritaria”.

Otros piensan que más bien es el proselitismo. El tema religioso no se “vende” en nuestros días. Las convocatorias tienen pobre respuesta. La escuela es un modo fácil, retribuido además, de hacerse presente en la sociedad. Se insta a los padres –sobre todo a los que acuden para cualquier servicio religioso- a que pidan para sus hijos la clase de Religión. Curiosamente muchos de esos padres apenas acuden a la institución religiosa. para nada. Si no les dieran clase en el colegio, ¿cuántos les llevarían a formarse en Religión a sus centros religiosos?

Sin duda que también hay interés cultural y deseos de hacer bien a los alumnos en periodo de formación. Cada Religión quiere aprovechar toda ocasión de darse a conocer, y están convencidos que su Religión es la mejor, la verdadera, la que hace dichosa a la gente. Y, claro, si una sociedad ofrece formar a las personas religiosas en sus propias instituciones civiles, con cargo a los presupuestos del Estado, es normal que acepten y busquen razones para justificarlo. En materia religiosa y moral, dicen, son los padres quienes deciden la educación de los hijos. Hasta les parece una obligación estatal que se pague con los impuestos las clases opcionales de religión que sólo pedirán unos cuantos. Y, para compensar, no tienen reparo en cargar con otra asignatura alternativa a quienes no quieren usar la escuela para formar a sus hijos en su propia religión.

Contradicción: pedir religión a la escuela y rechazarla en su comunidad religiosa
Cada Religión tiene sus “sistemas formativos”, llámese “catequesis”, “catecumenado”, etc. Toda religión tiene sus puertas abiertas a iniciar y profundizar en sus creencias, sus ritos, su moral. Si los padres están tan interesados en educar a sus hijos en sus mismas convicciones, pueden enviarles desde la más tierna edad, acompañarles, comprometerse... Pero la verdad es que la mayoría de los padres pasan de la religión, les llevan casi forzados a la catequesis, les procuran la primera y, para muchos, última Comunión. No sé de otras religiones, pero los católicos en nuestra España tienen muy poco interés por formarse en su Religión. Basta conocer los pocos grupos de formación, exceptuada las catequesis de Comunión. En la mayoría de las parroquias no existen grupos de adolescentes, jóvenes, adultos... que estudien y celebren la vida según su fe. Y, aquellas que los tienen, están integrados por una minoría ínfima. ¿Tiene sentido este proceder: pedir Religión en la escuela, y, no sólo no pedirla, sino rehuir la oferta que le hacen en la propia institución religiosa?

El actual sistema no es de recibo en democracia
Los profesores actuales –hoy por hoy quizá los mejor preparados en general- están en una situación indigna y humillante en los centros de enseñanza. Los demás profesores tienen transparencia en su funcionamiento y condiciones laborales, conocen sus baremos para participar en concursos de traslados, pueden defender sus derechos ante la administración, pueden elegir y ser elegidos para los diversos cargos en sus centros. “Nos dejan al margen y tratan la asignación del puesto y los horarios con los representantes de los obispados —explica el presidente de la asociación de Profesores de Religión — y las cosas nos van mal; no es competencia de la Iglesia tratar nuestras relaciones laborales...”.

Sinceramente creo que la asignatura de Religión sólo tiene encaje digno y justo como “cultura” para todos los alumnos. Pienso que tienen razón unos “padres creyentes” que en un comentario me dicen: “si los creyentes no pueden tener un mini espacio de hora y media semanal que respete y transmita la importancia del hecho religiosos en la historia, arte, filosofía, literatura, derecho, costumbres, etc. para nuestros hijos e hijas, la Escuela Pública no es nuestra escuela (no es una escuela de tod@s para tod@s) aunque se financie con nuestros impuestos tanto como con los suyos”. Únicamente añadiría que este derecho a “respetar y transmitir... el hecho religioso” es un derecho de toda persona. Comparto que “la formación religiosa y moral, como la artística, ética, lingüística, etc., contribuye al crecimiento y maduración de la personalidad de los alumnos”. Por tanto, los poderes públicos deberán procurarla para todos. Pero dada en unas condiciones de “dignidad escolar”, que hoy no tiene.

Sólo desligándola de las Organizaciones religiosas concretas puede acoplarse adecuadamente en la Escuela. Sólo con profesores titulados universitarios en Ciencias Religiosas, que hayan ganado su plaza en una oposición, en igualdad académica con el resto de asignaturas y profesores. Deberían los mismos dirigentes religiosos, con altitud de miras, buscar esta formación común que hace bien a todo ser humano. Lo importante es que la gente “sepa”, conozca críticamente la “cultura religiosa”. Quien se sienta llamado a vivirla ya buscará la opción más conveniente. Utilizar la escuela como campo de proselitismo, sembrando división, desequilibrando la formación –unos no sepan nada de religión, otros sólo conociendo la “suya”, unos estudiando la ética de todos, otros sólo “su moral” que muchas veces contradice la ética humana- no me parece nada ético. Me asalta la duda si los dirigentes religiosos –son los que más exigen, los que pactan con los políticos- quieren el bien de los alumnos o el bien de “su religión”, de su institución. Antes que cualquier religión, creo, está el ser humano, que necesita conocimiento, verdad, y capacidad para elegir lo que considere mejor.

Resumiendo
La religión es cultura, ayuda a buscar sentido a la vida, induce a cultivar la conciencia moral, puede ser un factor de progreso humano, etc. Por ello debe impartirse a todos, como "cultura". Pero esto exige organizarlo al margen de las "Instituciones" religiosas. Profesores con oposiciones y los mismos derechos y deberes. Mientras sean nombrados por sus respectivas "instituciones", a dedo, sujetos a despidos "ideológicos", sin gozar de derechos laborales, etc. la asignatura de Religión no tendrá la dignidad que merece. Eso del "derecho de los padres" es sospechoso. Son los hijos los que tienen derecho a ser cultos y prepararse para poder decidir. Si un padre no quiere "historia" para su hijo, ¿se le va a respetar? Si quiere que sepa "espeleología", ¿se le va a respetar? ¡Qué bien le viene a la Iglesia apoyarse, cuando le interesa, en los padres para seguir dominando!
Todos deben conocer el hecho religioso, y la ética, dos materias distintas. Al margen de las instituciones religiosas.

Rufo González

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Un estudio europeo aconseja a España garantizar la enseñanza religiosa

Un estudio europeo aconseja a España garantizar la enseñanza religiosa

Religiones del mundo

A todas las confesiones en igualdad de condiciones

Un estudio europeo aconseja a España garantizar la enseñanza religiosa

Pide "posibilitar la contratación del profesorado de religión islámica y evangélica"

Redacción, 09 de febrero de 2013 a las 19:48

Uno de los desafíos del sistema educativo español es que los poderes públicos debengarantizar, de manera "real" y "efectiva", la enseñanza religiosa a todas las confesiones en igualdad de condiciones en los centros sostenidos con fondos públicos, según un proyecto de investigación europeo.

Esta es una de las recomendaciones que figuran en un proyecto de investigación auspiciado por el Consejo de Europa sobre "Educación y la diversidad religiosa en el Mediterráneo occidental", en el que ha participado, por parte de España, la Universidad de La Rioja (UR), junto a otras de Italia, Argelia y Marruecos.

Este proyecto está integrado por grupos de investigación de las universidades de Bergamo (Italia), Ferhat Abbas de Sétif (Argelia), Mohammed V Souissi de Rabat (Marruecos) y La Rioja, a través de la directora de su Cátedra UNESCO Ciudadanía Democrática y Libertad Cultural, Ana María Vega, y de su profesor de Pedagogía de la Religión, Roberto Germán Zurriaráin.

Vega ha explicado a Efe que este trabajo de investigación, con una duración de tres años y que finalizó el pasado mes de diciembre, se ha centrado en los desafíos planteados por la diversidad religiosa en los sistemas educativos de los cuatro países, mediante el análisis de varios aspectos planteados a estudiantes del primer ciclo de la enseñanza pública secundaria, de entre 12 y 15 años.

Este estudio, cuyas conclusiones se han elaborado ahora, no analiza el anteproyecto deLey Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (Lomce), que elimina la asignatura de Educación para la Ciudadanía en todos los niveles educativos y que diseña nuevas materias alternativas a la enseñanza de la religión.

Esta investigación europea indica que las autoridades educativas de las distintas comunidades autónomas deben cumplir los desarrollos normativos del acuerdo suscrito por España en 1992 con las minorías religiosas islámica y evangélica.

Ha añadido que las comunidades deben "posibilitar la contratación del profesorado de religión islámica y evangélica cuando se corrobore una demanda suficiente de las familias en los centros escolares", fijada en un mínimo de diez peticiones por colegio.

Otro de los desafíos del sistema educativo español que plantea el documento, ha subrayado, es que las religiones deben asumir un papel "más activo" en la educación intecultural y cívica, "sin renunciar por eso a su enfoque confesional".

"Este planteamiento enseñaría a los alumnos a articular de modo razonable la proyección pública de sus convicciones religiosas mediante una argumentación que debe respetar las reglas de juego democrático, de forma que quien no compartiera sus creencias podría, incluso, admitirlas", ha defendido Vega.

Para ella, es preciso facilitar a los profesores un conocimiento sólido y básico de las distintas culturas y religiones que están presentes en el contexto escolar español.

Cree que los profesores necesitan adquirir las competencias necesarias para diagnosticar aquellos materiales y métodos de enseñanza y aprendizaje más apropiados para desarrollar las competencias propias de una educación intercultural inclusiva.
Ello, ha indicado, requiere contar con políticas educativas que propicien la adecuación y la actualización de los planes de estudio de las Facultades de Educación en este sentido y que favorezcan la participación del profesorado en los programas de formación continua. (RD/Agencias)

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