Opiniones, reflexiones sobre valores morales/contenidos eticos

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"Dios mío, ¿dónde estás? No me oyes para remedio de tus pobres"

"Dios mío, ¿dónde estás? No me oyes para remedio de tus pobres"

Homenaje a Gustavo Gutiérrez

"Dios mío, ¿dónde estás? No me oyes para remedio de tus pobres"

"No hay salvación sin trabajo por la liberación"

José Ignacio González Faus, 15 de enero de 2012 a las 19:43

(José Ignacio González Faus).- Sin muchos preámbulos quisiera, en este homenaje, señalar cuatro rasgos que pueden resumir la aportación teológica de Gustavo Gutiérrez. El primer rasgo es haber planteado desde el principio el problema de las relaciones entre liberación histórica y salvación ultrahistórica.

Un cristianismo desfigurado había reducido la fe a una esperanza en el más allá, donde el más-acá de nuestra historia sólo servía para merecer o comprar el billete de ese más allá.

Sin muchos preámbulos quisiera, en este homenaje, señalar cuatro rasgos que pueden resumir la aportación teológica de Gustavo Gutiérrez.

1.- No hay salvación sin trabajo por la liberación.

El primer rasgo es haber planteado desde el principio el problema de las relaciones entre liberación histórica y salvación ultrahistórica.

Un cristianismo desfigurado había reducido la fe a una esperanza en el más allá, donde el más-acá de nuestra historia sólo servía para merecer o comprar el billete de ese más allá. Semejante cristianismo chocaba con la pregunta central de Gustavo: “¿cómo hablar de un Dios Padre a aquél que ni siquiera es hombre?”, volviendo casi imposible la evangelización de los pobres que es distintivo de la misión de Jesús (Mt 11,5; Lc 4,18). Y además, desfiguraba y desvalorizaba la Resurrección de Jesús cuya enseñanza es que la salvación escatológica ha de ir gestándose y anticipándose ya en esta historia.

De este tema que Gustavo planteó ya en su primera Teología de la liberación, brotó después el lema tan extendido en una América Latina asolada por la injusticia: “sin in-surrección no hay re-surrección”.

2.- De “la fuerza histórica de los pobres” a “Los pobres de Jesucristo”

La primera expresión es título de otra de las obras primerizas de Gustavo. La constatación de una fuerza histórica de los pobres podía ser un dato de la situación de aquellas horas. Pero es evidente que esa fuerza histórica se desvaneció poco después por la reacción del imperio del dios Dinero. Gustavo pasó entonces a hablar de “los pobres de Jesucristo” en el título de su espléndida obra (quizás la mejor) sobre Bartolomé de Las Casas. La fuerza teológica de los pobres compensó su pérdida de fuerza histórica.

Con ello se dio relieve a otra de las tesis más decisivas de la teología de la liberación: que el problema de los pobres y la eliminación de la pobreza no es meramente un problema ético: es primariamente una cuestión cristológica y por tanto también un asunto teologal en el que nos jugamos la verdad de Dios o la idolatría. Por eso, cuando más tarde aprovechando la caída del Este, se lanzó la pregunta capciosa de qué queda de la teología de la liberación, el obispo Casaldáliga pudo responder sencillamente: quedan los pobres y queda el Dios de los pobres. O sea: queda todo.

En este punto quizá se estudie algún día la influencia de Guamán Poma en algunas formulaciones de Gustavo. Sospecho que el estudio valdría la pena. Yo me limito a sugerir una comparación entre dos canciones “de iglesia”: a) el himno final de la misa salvadoreña canta: “cuando el pobre crea en el pobre… construiremos la fraternidad” y podremos cantar libertad etc. b) En cambio, otra conocida canción de la época (“Pequeñas aclaraciones”), parte de un presupuesto similar (cuando el pobre nada tiene y aún reparte, cuando un hombre pasa sed y agua nos da…), pero no deduce de ahí ningún pronóstico histórico sino un juicio teológico: no se dice que entonces construiremos nada sino que “va Dios mismo en nuestro mismo caminar”. Con ello, otra vez, la teología y la praxis de la liberación se convierten en experiencia espiritual.

Esa es la fuerza teológica de los pobres. Y ya que hemos citado a Las Casas, completemos diciendo que el gran dominico no sólo es ejemplo por su defensa profética de los derechos de los oprimidos (y más si son oprimidos en nombre de Dios), sino también por su concepción de la evangelización (ésta sí que verdaderamente “nueva”): porque “Cristo concedió a los apóstoles solamente la licencia y autoridad de predicar el evangelio a los que quieran oírlo; pero no la de forzar o inferir alguna molestia o desagrado a los que no quisieran escucharlo”. Y, a su vez, “la Iglesia no tiene más poder en la tierra que el que tuvo Cristo”,

3.- “Hablar de Dios desde el sufrimiento del inocente”

Esa fuerza teológica de los pobres se despliega en el título de la obra quizás más conocida de Gustavo. Se trata de un breve comentario al libro de Job, que evoca el espléndido verso de César Vallejo (“Dios mío estoy llorando el ser que vivo”), gran poeta peruano muy citado en esta obra. Gustavo pone de relieve cómo toda teología que pretenda hablar y especular sobre Dios al margen del dolor de este mundo (sobre todo del dolor injusto) se convierte en un lenguaje comparable al de los amigos de Job, “consoladores inoportunos” e intachables “ortodoxos” de un dios falso, al que creen poder defender a costa del sufrimiento de su amigo.

Pero con ello no hacen más que ofender a Dios, hablar falsamente de Él y convertir su presunta ortodoxia en una blasfemia, hasta verse desautorizados por el mismo Dios al final del libro. En cambio Job, protestando contra la injusticia que se comete contra él, es un testigo más veraz de Dios que todos los que “se acostumbran” a esa injusticia. Esa injusticia le ayudará a salir de sí y de su dolor ante el drama del sufrimiento injusto del mundo, a comprender que no hay nada que justifique el dolor injusto de un ser humano.

Con delicadeza y buenas palabras, creo que pocas veces se ha dado un aviso tan serio a toda esa teología meramente académica que se está queriendo revitalizar entre nosotros a raíz de la involución eclesial y que, so capa de ortodoxia, está elaborando una idolatría o una reflexión sobre un dios falso. Y deja planteado a la Iglesia el más decisivo de todos sus problemas: el de la identidad de Dios, deformada tantas veces por los creyentes y causa (según Vaticano II) de buena parte del ateísmo moderno.

Conocer a Jesús es seguir a Jesús han dicho con frecuencia los teólogos latinoamericanos. Y hablar de Dios implica un “practicar a Dios” según expresión de Gustavo. Job es llevado a una experiencia de gratuidad que le deja desconcertado ante su propio dolor, pero le mueve proféticamente a trabajar contra todo el dolor del mundo. Teología y santidad (como la justicia y la paz) se besan para Gustavo.

4.- Fidelidad eclesial.

Por desgracia, como no podía ser menos, Gustavo se vio denostado y perseguido por una curia romana cada vez más ciega y que pretende articular en todo el episcopado mundial una confirmación de su ceguera. No ha sido el único en nuestro hoy ni en nuestro ayer: ciñéndonos al ámbito hispanohablante ¿habrá que evocar que santos y doctores de la Iglesia, como Juan de Ávila, Teresa de Jesús, Luis de Granada o el arzobispo Carranza, vieron puestas en el Índice de libros prohibidos algunas de sus obras y soportaron dificultades con la inquisición?.

Pero lo que aquí merece ser destacado es la fidelidad y ejemplaridad de la reacción de Gustavo, en medio de dolores absurdos que sólo él conoce. He evocado otras veces cómo en Madrid, en un congreso de teología, ante preguntas capciosas que pretendían plantearle una opción entre la Iglesia y los pobres, Gustavo se negó a aceptar el dilema y confesó que él amaba a esta iglesia pecadora “con un amor de antes de la guerra”.

Buen punto de referencia para muchos que hoy han compartido su mismo destino crucificado. Y buena lección histórica sobre la fecundidad del seguimiento crucificado de Jesús de Nazaret, que confirma lo que ocurrió con Lagrange, Rahner, Congar, De Lubac… y otros mártires de la teología del preconcilio Vaticano II, reivindicados luego en el concilio.

Las peripecias y los vericuetos de esa fidelidad (que necesitó también la astucia de las serpientes sin perder la sencillez de las palomas) no son para ser evocados aquí y son suficientemente conocidos. Sólo una palabra de gratitud para los hijos de Santo Domingo que salvaron para la Iglesia esta pequeña joya y permitieron a Gustavo convertirse en hermano de su querido Bartolomé de Las Casas.

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'Nuevas cartas provocadoras al Papa'

'Nuevas cartas provocadoras al Papa'

 

 

Antonio Aradillas publica una nueva obra en Visión

'Nuevas cartas provocadoras al Papa'

El cura-bloguero de RD aborda los temas eclesiales más candentes

Antonio Aradillas, 16 de enero de 2012 a las 09:29

(Antonio Aradillas).- La palabra "provocación" tiene en el Diccionario de la Real Academia Española, diversas acepciones. La primera de ellas está redactada literalmente de esta manera: "incitar, inducir a alguien a que ejecute algo". Otra acepción que tiene la misma palabra es la siguiente: "irritar o estimular a alguien con palabras u obras para que se enoje". Huelga decir que mi intención al adjetivar estas 'Nuevas cartas provocadoras al Papa' se ajusta a la perfección, con honradez semántica, con piedad y sentido jerárquico, a la primera de las acepciones, excluyendo y rechazando cualquier otro sentido que, de una o de otra manera, aun la más coloquial, alguien decidiera imputarle.

Ofrecemos a continuación, extractado, el capítulo dedicado a este tema de "la salvación de los gays".

"Del eclesiástico oficiante Mons. René Robinson, obispo de la Iglesia Episcopaliana que participó en la "coronación" de Barack Obama, presidente de los Estados Unidos, se sabe que es considerado públicamente como el primer obispo "gay", que fue consagrado el año 2003, nacido en Kentucky en el seno de una familia blanca y pobre. Al ser consagrado obispo manifestó haber pedido a Dios "llegar a ser un buen obispo, no un obispo "gay". En una de sus primeras declaraciones manifestó con contundencia: "Dios no se equivoca nunca: la Iglesia como institución humana es la que se equivoca, pero siempre puede corregir su error. Creo de corazón que se ha equivocado en la cuestión de la homosexualidad".

Y nosotros, en esta recopilación de cartas dirigidas al Papa, con devoción y santa preocupación le dirigimos el siguiente puñado de interrogantes, dando por supuesto que en el fondo, esencialmente y en conformidad con la voluntad de Cristo Jesús, es una sola la Iglesia, aunque sus representantes sean diversos en el tiempo y en el espacio.

¿Pero pueden o no pertenecer como miembros vivos y activos los homosexuales a la Iglesia? ¿Pueden, por tanto, llegar a pertenecer a su jerarquía en su variedad de grados y órdenes sagradas? ¿Es o no es, en definitiva y de por sí, inmoral la condición y ejercicio de homosexuales de determinadas personas? ¿Habrán de ser y estar condenados en esta vida, y también en la otra?

Tal y como hemos sido adoctrinados los católicos en relación con la moral sexual, ¿es lícito y válido aseverar que tal moral es la única y verdadera, y además inmutable e inquebrantable? ¿Es que a tales personas se las tendrá que denominar y tratar siempre como "pecadoras", relegadas de los beneficios sobrenaturales de los que es portadora sacramental la Iglesia, que precisamente fue fundada por Cristo Jesús para salvarnos a todos?

¿Tienen fundamento y vigencia también para los católicos las palabras citadas del primer obispo "gay" de que "Dios no se equivoca nunca, pero la Iglesia, como institución humana que es también, es la que se equivoca, pero siempre puede corregir su error"? ¿Este pensamiento es una blasfemia, o es una aseveración de carácter teológico, hasta con visos de jaculatoria? ¿Es asimismo otra blasfemia el aserto del obispo de que "creo de corazón que la Iglesia se equivoca en la cuestión de la homosexualidad"?

¿Se descarta la posibilidad de que en la Iglesia entonen el "mea culpa" los inspiradores y mantenedores de sus normas y comportamientos ético- morales en esta esfera de la sexualidad, con arrepentimientos y nuevas conductas inherentes a toda petición de perdón y confesión, y más si esta es sacramental? ¿Pensaron fraternalmente los hombres de la Iglesia en los dramas humanos y divinos que tuvieron y tienen que asumir y protagonizar multitud de cristianos homosexuales, por el hecho de su propia condición, en cuyo origen y proceso no tuvieron "ni arte ni parte, y ni siquiera tiempo y ocasión para investigarlo?

No pocas personas -ellos y ellas- que viven en esta situación en la sociedad, pero mucho más en la Iglesia, aprovechan la publicación y difusión de la noticia del primer obispo oficialmente reconocido como "gay", para invocarle al Papa que, como jerarca supremo de la Iglesia, revise sus pautas morales a la luz de la teología más pura y exigente, pero en igualad de condiciones que a la luz de las ciencias antropológicas comprometidas en el tema.

En esta misma oportunidad levantan con idéntico, y aún mayor, énfasis la voz también los sacerdotes y obispos de la Iglesia católica, a la espera de beneficiarse de la piedad evangélica y salvadora de la renovación de la doctrina, algunos de ellos no solo por sí mismos, sino para los fieles, cuyo cuidado y atención pastorales lee encomendaron su vocación sagrada y el Código de Derecho Canónico por los cauces ordinarios o extraordinarios ".

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Mayor Zaragoza, junto al cardenal Sistach Mayor Zaragoza, junto al cardenal Sistach

Clamor por la paz en la Facultad de Teología. Cataluña Cristiana 3 de marzo de 2011

La paz sin justicia no es posible. Y es así como los pueblos, hartos de las injusticias y de las desigualdades, se rebelan contra el poder de los dictadores en Túnez, en Egipto, en Libia... en una oleada que parece imparable.
Fruto del contacto con la desgarradora realidad de nuestro mundo, la Facultad de Teología de Cataluña, a través del Seminario de Doctrina y acción Social de la Iglesia del Departamento de Teología Moral, organizó los días 14 y 15 de febrero las jornadas La paz, clamor y exigencia de nuestros tiempos.

Figuras emblemáticas de la lucha por la paz como Arcadi Oliveres, Federico Mayor Zaragoza o Flaminia Giovanelli, subsecretaria del Pontificio Consejo de Justicia y Paz, participaron en unas jornadas en las que se puso en evidencia que la paz nace del interior de cada persona y que la Doctrina Social de la Iglesia se convierte en hoja de ruta profética para los tiempos actuales.

Y, a pesar de tantas frases que parecen evidencias, la realidad es tozuda y marca otra hoja de ruta distinta. Federico Mayor Zaragoza, presidente de la Fundación Cultura de la Paz, recordó que si observamos el momento actual parece que la paz haya quedado sólo en un deseo: «Se está preparando la guerra constantemente con la idea impulsada por los productores de armamento que si quieres la paz has de hacer la guerra

La otra tozuda realidad que puso de relieve este trabajador infatigable por la paz es el hambre: «No tendríamos que concebir un mundo en el que cada día muere gente de hambre. Esta guerra la estamos perdiendo entre todos.» Por el contrario, denunció Mayor Zaragoza, sólo Estados Unidos invirtió en el año 2009 hasta 900.000 millones de dólares en gasto militar y armamento.

Pero su intervención no fue ni de largo pesimista, ya que Mayor Zaragoza destacó los avances que se han realizado a lo largo de la historia, enumeró la amplia Doctrina Social de la Iglesia a través de las encíclicas de los Papas y dijo que el anhelo de paz se halla en el interior de cada persona: «Basta ya de manos armadas, ahora es el tiempo de ver la mano extendida que quiere ayudar, compartir y solucionar.»

En la jornada del primer día, presidida por el cardenal Lluís Martínez Sistach, la conclusión de todos los participantes fue que las revueltas del mundo árabe marcan un antes y un después en el despertar de los pueblos oprimidos. «El tiempo del silencio y la resignación ya se ha acabado», dijo Arcadi Oliveres, mientras que Mayor Zaragoza profetizó que «este sistema de participación democrática se irá extendiendo: mejor será estar precavidos».

Por su parte, Senén Florensa, director general del Instituto Europeo del Mediterráneo, realizó un análisis de los conflictos mundiales, y más en concreto del área mediterránea. Dijo que el intercambio cultural y la convivencia entre culturas y religiones diversas no tiene que ser visto como un problema, sino como fuente de crecimiento, y que la paz tiene que ser fruto del progreso económico compartido.

Si en la primera de las jornadas se realizó una mirada a la situación conflictiva del mundo, el martes 15 de febrero el tema fue el pensamiento ético y la acción eclesial, de la mano de Flaminia Giovanelli y Mario Giro, moderados por Concepció Huerta.

Flaminia Giovanelli, subsecretaria del Pontificio Consejo Justicia y Paz, presentó los principales elementos del reciente magisterio pontificio sobre la paz a partir de las palabras que pronunció Juan Pablo II durante la Vigilia del Jubileo de los jóvenes del año 2000. Entonces, el papa Wojtyla se dirigió a los jóvenes como «centinelas de la mañana» para indicarles que la visión de la Iglesia respecto de la paz es una visión que tiene como punto de partida, pero también como punto de llegada, la esperanza al tratarse de una visión fundamentada sobre la fe en Jesucristo.

Giovanelli también trató en su intervención el concepto de oposición a la guerra y dijo que, de hecho, la guerra constituye la única condena explícita del Concilio Vaticano II expresada con fuerza y radicalidad. En cuanto al concepto de paz, dijo que la respuesta más articulada que la Iglesia ha dado a este interrogante la hallamos en la encíclica Pacem in terris. Refiriéndose una vez más a las palabras de Juan Pablo II, habló del vínculo entre la justicia y la paz y afirmó que «una renovada comprensión de la visión antropológica cristiana es un elemento esencial para la construcción de la paz».

De acuerdo con el mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de 2011 «La libertad religiosa, camino para la paz», Flaminia Giovanelli recordó que Juan Pablo II veía en el derecho a la libertad religiosa el punto de referencia de otros derechos fundamentales.

La última intervención de las jornadas fue a cargo de Mario Giro, responsable de las Relaciones Internacionales de la Comunidad de Sant'Egidio, que se refirió a la mediación, una labor que para Sant'Egidio es un hecho gratuito como lo son la amistad y la oración.

«Actualmente nos hallamos ante una mentalidad muy difundida de resignación que piensa que la guerra será la triste compañía del hombre», dijo Giro, «y no es así. La guerra no puede ser considerada sólo un pasaje de la historia. La guerra marca siempre la decadencia de los pueblos, los corrompe, les daña, deteriora el alma de una nación».

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Jesucristo, los judíos y Benedicto XVI Jesucristo, los judíos y Benedicto XVI

El pueblo judío no fue responsable de la crucifixión y muerte de Cristo.

Los judíos exigen que el indulto por la muerte de Cristo sea doctrina oficial

"Era realmente hora de que el líder de la Iglesia Católica hiciera una clara afirmación al respecto"

¿Cómo habría podido todo el pueblo (judío) estar presente en ese momento para pedir la muerte de Jesús?"

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El Exodo no existió", afirma el arqueólogo Israel Finkelstein

El Exodo no existió", afirma el arqueólogo Israel Finkelstein

Entrevista, Luisa Corradini, tomado de LA NACION TEL AVIV.– Israel Finkelstein es un hombre de suerte: aunque sus trabajos de arqueología cuestionan el origen divino de los primeros libros del Antiguo Testamento, judíos y católicos acogen sus hipótesis con auténtico interés y, curiosamente, no lo estigmatizan.

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"Jesús será el líder del islam", dice el Corán.

"Jesús será el líder del islam", dice el Corán.

"Tengo 36 años, y nací y vivo en Barcelona. Soy jesuita y soy teólogo, máster en Mística Musulmana por la Sorbona de París, profesor de Cristología en la Facultat de Teologia de Catalunya. ¿Política? Preocupado por cuestiones sociales. Dios me acompaña siempre. ¿Por qué me interesa el Corán? ¡Porque toda experiencia de fe me atrae!"
- ¿Qué significa Corán?
- "Recitación". Porque Mahoma recibía de Alá esos versículos e iba recitándolos...
- ¿No los escribía?
- No. Mahoma no escribió nada. La cultura árabe es oral. Las personas de su entorno iban memorizando esos versículos e iban repitiéndolos...
- Todo eso sucedía en el siglo...
- Unos 600 años después de la muerte de Cristo, en el siglo VII de nuestra era.
- ¿Y cuándo fue recogido por escrito?
- Unos 30 años después de la muerte de Mahoma tenemos ya el Corán por escrito.
- ¿Conocemos sus redactores?
- No. Para los musulmanes, el autor único del Corán es Dios.
- Alá.
- Que significa "el Dios". El único Dios.
- ¿Veían los musulmanes en Mahoma al hijo de Dios, igual que los cristianos a Jesús?
- No. Para ellos, Mahoma viene a ser como la Virgen María de los cristianos, y el Corán viene a ser como nuestro Jesucristo.
- ¿El Corán es el Cristo del islam?
- Sí. Del mismo modo que el Verbo de Dios se encarna en Jesús y nos llega a través de María, así el Verbo de Alá nos llega a través de Mahoma...
- ¿Encarnado en un libro?
- Como Verbo, como recitación, más bien.
- Entre usted y yo: ¿le debe algo el Corán al Antiguo Testamento?
- Nunca lo cita, pero sí retoma historias tradicionales de la zona, que aparecían ya recogidas en el Antiguo Testamento...
- El Antiguo Testamento, que era y es común para los judíos y para los cristianos...
- Cierto. Ylo que persigue el Corán ¡es confirmar la revelacion judía y la cristiana!
- ¿Ah, sí? ¿No pretende competir con ellas?
- ¡No! El islam se postula como la síntesis perfecta entre judaísmo y cristianismo: quiere unificar el Dios-Juez del Antiguo Testamento con el Dios-Amor del Evangelio.
- ¿Y cómo es el Dios del Corán?
- Es como un juez... misericordioso.
- ¿Aparece Jesús en el Corán?
- Sí. Junto a Abraham y Moisés, ¡Jesús es el profeta más querido del islam!
- ¿Sí? ¿Qué cuenta de Jesús el Corán?
- Que nació de María virgen, que hizo milagros, que curó a ciegos y paralíticos y que anunció la venida de Mahoma. Ah, y que jamás fue crucificado.
- ¿Ah, no?
- No: cuenta que judíos y romanos creían que crucificaban a Jesús, ¡pero en realidad no era él, era otro hombre que se le parecía...!
- ¿Y qué pasó con Jesús, según el Corán?
- Vivo, ascendió a los cielos. Y volverá a la Tierra el día del Juicio Final, ¡para convertirse en el gran líder de todos los musulmanes!
- ¿Cómo ve el Corán al cristianismo?
- El islam considera que el judaísmo corresponde a la infancia de la humanidad... Y el cristianismo, a la adolescencia.
- ¿Por qué?
- El niño necesita nuchas normas y preceptos: eso sería el judaísmo, que legisla mucho. El adolescente rompe con las normas y busca el amor: eso sería el cristianismo...
- ¿Y el islam vendría a ser la edad adulta de la humanidad, pues?
- Para el Corán, sí: el islam toma lo jurídico del judaísmo y el amor del cristianismo, suaviza una cosa con la otra, equilibra, sintetiza.
- Y llevó el monoteísmo a las tribus árabes.
- Sí. Mahoma vio que el monoteísmo era una tendencia en expansión, lo moderno.
- ¿Y por qué hoy vemos tan pocas sociedades democráticas en el área del islam?
- El problema es la dictadura, no el islam. Muchos musulmanes ven compatible islam y democracia. Y otros no lo ven. ¿Ganarán unos u otros? Ah, no lo sé: yo no soy profeta.
- El Corán ¿somete a la mujer?
- El Corán hizo que la mujer ganase en autonomía e igualdad, suavizó la dura situación de la mujer entonces: fue feminista.
- Pero hablamos de hace muchos siglos...
- Por eso muchos musulmanes defienden que hoy el Corán debe ser interpretado en su espíritu, en ese espíritu, no en su literalidad.
- ¿Depende todo de las interpretaciones?
- Sí. Lo de la poligamia, por ejemplo: un versículo dice que un hombre puede tener hasta cuatro mujeres (e ilimitadas concubinas)..., pero luego sigue: "Pero si no podéis ser justos con todas, ¡tened sólo una mujer!".
- ¿Y?
- Que unos se acogen a la primera parte. Otros a la segunda, y argumentan así: como es imposible dar a todas lo mismo, porque el amor no puede pesarse, ¡descartemos la poligamía! Y en Túnez está prohibida...
- ¿Atiza el Corán odio hacia los infieles?
- El odio deriva sólo del miedo: miedo a perder la propia identidad frente al empuje cultural y económico de Occidente. El Corán permite todas las interpretaciones que cada musulmán pretenda darle. El islam, pues, será lo que los musulmanes quieran que sea.
- Si Jesús leyese el Corán, ¿qué diría?
- "No está lejos del Reino de los Cielos".
- ¡Le veo a usted a punto de convertirse!
- Los místicos musulmanes hacen vibrar mi amor por Jesucristo, así como en una guitarra vibra una cuerda en una nota cuando se ha tocado esa nota en la cuerda vecina.
- ¿Cuál es su místico islámico predilecto?
- Rumí, del siglo XIII, que dijo: "Nuestro cuerpo es como María: cada uno gesta un Jesús en su interior". Ya dice el Corán: "Dios está más cerca de ti que tu vena yugular"...
- No veo grandes diferencias entre un místico musulmán y un místico cristiano...
- Ambos ven más valiosa la vivencia personal de Dios que los dogmas de su fe: la letra, sin espíritu, está muerta y engendra muerte.

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"La igualdad de sexos es una asignatura pendiente de la Iglesia"

"La igualdad de sexos es una asignatura pendiente de la Iglesia"

Cuenta Miryam Galilea en el Diario Vasco que más de 100 personas acudieron el jueves a Zelai Arizti Aretoa de Zumarraga, donde el ex vicario de la Diócesis José Antonio Pagola celebró la conferencia titulada Jesús y la mujer. Este acto, que estuvo organizado por la Agrupación de Catequistas de la Parroquia Nuestra Señora de la Asunción de Zumarraga, sorprendió a muchos de los asistentes, la gran mayoría mujeres, superando las espectativas planteadas, y recibiendo la enhorabuena de los allí

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"No es evangélico condicionar a las personas por su orientación sexual".

"No es evangélico condicionar a las personas por su orientación sexual".

En una amplia entrevista publicada en el último número de “21rs, la revista cristiana de hoy”, Alejandro Fernández Barrajón, presidente de la Conferencia española de Religiosos (CONFER) no comparte la decisión del Vaticano de negar el acceso de los gays al sacerdocio ni la de algunos obispos españoles de participar en manifestaciones callejeras, al tiempo que aboga por el diálogo, incluso con ETA, y pide una Iglesia que sintonice más y mejor con la sociedad actual.

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"No hay datos para decir que hubo une relación sentimental entre Jesús y La Magdalena"

"No hay datos para decir que hubo une relación sentimental entre Jesús y La Magdalena"

Antonio Piñero, catedrático de filología griega de la universidad complutense de madrid, especialista en lengua y literatura del cristianismo primitivo, analizará hoy el polémico libro "El código Da vinci" y mañana El evangelio de Judas. las dos veces, en el rectorado de la ulpgc. Lo entrevista Victoriano S. Alamo en Canarias7.

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